Toda Mi Mala Suerte

22

 

— ¿Vamos, Rod? —pregunta Carmen al final del de la última clase del día.

Rodney toma sus cosas. —Lo siento, hoy no los acompañaré.

Elize frunce el ceño. — ¿Por qué ya no pasas tiempo con nosotros? —Se cruza de brazos—. Somos tus amigos, ¿se te ha olvidado eso?

—No veo a nadie recalándole a Alex por no acompañarlos hoy —dice.

Elize rueda los ojos. —Alex está ocupado ensayando, sabes que nadie puede ir con él o se distraerá.

Yo miro hacia el suelo, si eso es verdad, ¿Por qué me invitó a mí? Ni siquiera invita a sus amigos.

—Bueno, yo también estoy ocupado —responde—, pueden divertirse sin mí, ¿no?

Elize suspira ruidosamente. —Como quieras.

Ambas salen del salón despidiéndose de Alex sacudiendo la mano. Alex les devuelve el gesto y luego, desvía sus ojos hasta los míos. Vuelvo a pensar en lo que dijo Elize.

Alex se acerca y yo muevo mis ojos hasta la pared. —Rod, nos vemos —se despide chocando los hombros—. ¿Puedo llegar a tu casa después del ensayo?

Rodney hace una mueca. —Ah, lo siento, no estaré ahí hasta la noche.

— ¿No? —levanta una ceja—, ¿Estás viéndote con la rubia del verano pasado?

Rodney rueda los ojos. —Ya basta de eso, Alex.

Levanta sus manos. —Lo siento, sé que odias que hable de tus novias, o bueno, como tú las llamas, “tus chicas”.

Rodney tensa la mandíbula. — ¿Qué haces?

Alex sonríe. —Te veo más tarde, igual llegaré a tu casa, quiero pasar el rato con mi mejor amigo.

Rodney se pasa la mano por el cabello despeinándolo un poco. —Como quieras.

Alex voltea a mí. —Adiós Cassie, espero que puedas ir algún otro día —y se gira para irse.

Rodney lo sigue con la mirada hasta cuando atraviesa la puerta. Toma su mochila y se la cruza. — ¿Vamos? —me pregunta.

Asiento. —Sí, vamos.

Rodney aclara su garganta. —Aún falta un poco para la función, ¿quieres que pasemos a comer algo?

Se ve distraído ahora y está evitando mis ojos. —Sí, está bien, yo invito.

Rodney mueve su mano para que salgamos de aquí. Yo me muevo a través de los escritorios y salgo primero, luego él me alcanza y caminamos al lado del otro.

—Si no quieres ver esa película, podríamos escoger otra —asegura.

Niego. —No, suena interesante —sonrío—, será divertido.

 

Ya compramos los boletos y ahora solo tenemos que pasar a la sala.

—Si quieres, vamos a comprar la comida antes —propone Rodney.

—Está bien —respondo.

Nos movemos hasta la fila para comprar las palomitas de maíz y las bebidas. Antes de venir aquí solo comí una porción de papas fritas y Rodney se compró unos Nuggets de pollo, así que no tengo mucha hambre pero siempre hay espacio en mi estómago para las palomitas de maíz durante una película.

Como no hay muchas personas, pasamos rápidamente a que nos atiendan. No se tardan nada en darnos una bandeja con las dos porciones y los dos vasos con refrescos.

Cuando volteo, noto que Elize y todos los demás, a excepción de Alex están aquí.

Mi estómago se siente vacío y mi corazón se detiene, ¿Por qué están aquí? ¿Rodney les habrá dicho algo?

Él aun no los ha notado, está tomando unas servilletas. —Rodney —bajo la voz—, uh, ¿invitaste a tus amigos?

— ¿A mis amigos? —Frunce el ceño—, No, ¿Por qué me preguntas eso?

Respiro profundo y doy una mirada rápida, ahora es demasiado tarde para huir. Están más cerca y en cualquier momento me verán aquí con Rodney, no sé qué tipo de comentarios podrían decirme después.

—Tengo que ir al baño —aviso y sin esperar su respuesta, me giro y lo dejo en el mostrador.

Camino rápidamente, esquivo un cartel con un anuncio de cartón sobre una película de perros y entro con prisa al baño, para encerrarme un momento mientras espero que los demás se quiten de ahí.

Voy a un cubículo, uno al fondo y cierro la puerta. Mi corazón está latiendo muy rápido, me siento mal por haber escapado de esa forma pero no había tiempo para explicaciones.

No dudaría que Rodney deje de juntarse conmigo pronto, soy tan rara.

Me espero unos minutos y salgo, asegurando que yo soy la única persona en este lugar. Me miro frente al espejo y con un poco de agua, aplasto los cabellitos en la parte de arriba.

Luego tengo un pensamiento muy tonto, uno sobre que debería aplicarme brillo labial. Inmediatamente lo aparto de mi cabeza, esto no es una cita con Rodney. Él solo es amable conmigo y me invitó a ver una película de fantasmas porque es lo único que me interesa.

Respiro profundo y me giro, cierro los ojos unos segundos y me mentalizo que todo estará bien. Que aquí ellas no van a molestarme, seguramente vinieron a ver una película y ya. No irán a ver la misma que nosotros, quizás verán la del cartel del perro que casi me choque cuando vine de camino.

Doy unos pasos hacia afuera y salgo. Muevo mis ojos alrededor, no veo que estén por aquí. Eso es algo bueno, una vez que esté dentro de la sala de cine con Rodney ya no me notarán entre la oscuridad, si es que se aparecen por ahí.

Miro hacia la fila para comprar los boletos, ahí están David y Marcia. No me han visto pero yo me detengo unos segundos a verlos mientras recuerdo los primeros días. Marcia era amable conmigo y las cosas iban mucho mejor, pensé que esta vez sería diferente.

Volteo hacia el lugar donde dejé a Rodney pero él ya no está ahí. Mi corazón pega un salto al imaginarme que quizás, se fue por la manera en que hui. Quiero explicarle que pasó, pero no sé cómo. No puedo decirle que sus amigos no me agradan realmente.

Camino un poco más buscando a Rodney en cada dirección peo no está.

Alguien toca mi hombro y me giro, por suerte es solo Marcia con Louis, y ella me mira sonriendo. —Hola Cassie —saluda—, ¿también viniste a ver una película?

Trago saliva. —Eh… sí.

Marcia sonríe. —Genial, Louis y yo vamos a ver la de esos espías, dicen que es muy entretenida.




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