Todas mis razones para luchar por ti

Capítulo 28

Son

Después de concluir el malentendido yo me quito un gran peso de encima. No sabía cómo se lo tomaría. Yo seguramente cogería le pegaria cuatro gritos y después me iría a algún sitio a refugiarme.

Pero está claro que yo no soy Amber Tylor. Ella es la maestra de la paciencia y es difícil verle perderla.

—Yo te tengo que contar algo. De nuevo los nervios me comen. Antes porque no sabía que iba a preguntarme y ahora porque no se lo que me va a decir.

Después de esta mañana he perdido varios días de vida. Respiro hondo para mantener la calma y no perder los papeles.

—Desde hace unos días Tommy está viviendo con nosotras en nuestro apartamento.

Pongo los ojos en blanco y trato de entender lo que está sucediendo.

—¿Como? —quiero que me lo repita a ver si lo he entendido bien.

—Sé que no es fácil de entender. Pero el alquiler me va a salir más barato.

La excusa que me ha dado para justificar la decisión es una puta mierda. Me parece increíble que me esté poniendo excusas para esto. En mi cabeza no me entra.

Ella me mira y espera una reacción por mi parte.

—Pero di algo. Necesito una reacción de tu parte, alguna palabra o gesto, algo.

Diga lo que diga estará mal. Todo podría ser utilizado en mi contra. Tengo mis labios sellados ahora mismo. Pero decido romper este silencio que se ha generado en medio del murmullo de la cafetería.

—No me parece bien Amber. Tu sabes de sobra lo que opino de ese chico.

—Lo sé… pero también sé que me hace falta el dinero y quiero o no, es amigo de Lea. se quedo sin apartamento y no tenía donde meterse.

Su argumento suena en parte convincente. Pero a mi no me va hacer cambiar de opinión.

Creo que esta situación es mucho peor a todas las que me había creado en mi cabeza. Joder es mi novia y ese tio va a intentar ir tras ella. Ya lo hacía cuando no vivían bajo el mismo techo, no me quiero imaginar ahora que si lo hace. No estoy allí para poder evitarlo. Tengo que mover el traslado cuanto antes Amber permanece callada y espera que yo sea la siguiente en mover ficha en esta partida de ajedrez. Me muerdo el labio inferior tan fuerte que noto la sangre pasando por la garganta.

Tengo ganas de pegarle un puñetazo a la pared o pegar a alguien. Creo que es mi forma de expresar mi rabia. No se gestionarla o hacerla de otra manera. Tengo saliva y me cuesta porque tengo un nudo en la garganta.

—Ese tío va detrás de ti y hasta que no se enrolle contigo no va a parar. Es igual que Lea por eso son tan amigos. Me juego lo que sea a que han follado entre ellos.

la imagen se me viene a la cabeza y quiero borrarla por completo.

—¿Que dices? Yo estoy enamorada de ti —dice mientras recorta el espacio que hay entre las dos pero yo no dejo que se acerque demasiado.

—No puedo amarrate y dejarte aquí atada. Me gustaría pero no puedo.

Le ruego con súplica pero se que no voy a conseguir nada.

—No te estoy pidiendo permiso tan solo te estoy informando —declara con un claro cambio de tono.

Creo que a partir de este momento me tengo que andar con pies de plomo.

—No seré yo quien te detenga aunque me gustaría pensar que sí o al menos tener un poder de convicción más grande.

Ahora mismo no soy capaz de entablar campo de visión. Tan solo tengo ganas de salir de aquí. Huir a un sitio lejano y contra más lejos mejor. Olvidarme de todo lo que me ha pasada hasta ahora. Necesito paz y no discutir. Si Amber quiere vivir con ese cretino pues que viva. Yo hace tiempo que he perdido el rumbo en mi vida.

Navego en un mar donde siempre hay tormentas y hay muy pocos días con un sol atronador.



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En el texto hay: pareja, adolescente, amor

Editado: 26.11.2025

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