Tommy
Minutos antes del beso
Rebusco entre los estantes de este lugar en busca de algo seco. Ha sido una mala idea venir a correr. Con el mal día que hacía me tendría que haber inventado una buena excusa para quedarnos en la cosa. Pero me cuesta estar tan cerca de ella. Desde la primera vez que la vi y me fijo en esos ojazos castaños y en su pelo liso y moreno con un poco de verdad en las punta. Seguro que nadie se lo ha dicho pero le quedan radiantes.
Saco de una vieja mochila una chaqueta que tiene que ser del mismo año que la mochila.
En una circunstancia normal seguramente no se la hubiese dado. Pero esto es supervivencia. Suelto un pequeño chascarrillo sobre este lugar para que se relaje un poco porque tengo la sensación de que me voy a abalanzar sobre ella para besar esos labios perfectos. De hecho si yo le contase lo que pienso de su hermosura estaría aquí días sin detenerme. Solo ella y yo. Me siento y la veo temblar. Joder no la puedo ver sufrir. Es superior a mi.
La obligo a que se junte a mi. Si se niega seré yo quien me acerque a ella. Pero accede y eso me pone una sonrisa de oreja a oreja aunque no se lo muestro.
No quiero que me vea como una persona que está altamente enamorada de ella.
Se acurruca sobre mi pecho y soy capaz de tocar su pelo con los labios. Lo huelo y ese aroma que he olido tantas veces cuando ha estado cerca de mi. Hace que por un instante cierre los ojos e imagine miles de historias todas con ella de protagonista y con un “nosotros” de final.
De esos de película o de novela me da igual lo que sea pero con ella. Se gira y comienza a mirarme y entonces siento que el corazón se me va a salir. Pero en lugar de eso un impulso hace que se abalance sobre mi y entonces todas esas historias que había imaginado con ella se vuelven… realidad.
Reacciona por instinto. No soy dueño de mis actos hasta que se detiene en seco y me saca de mi dulce sueño.
Joder en el mejor momento. Como cuando estás soñando y te suena la alarma o te despiertan. Tú solo quieres seguir aunque sea unos segundos. Tú con eso te conformas.
Pero en lugar de eso se pone de pie y se desplaza unos pasos hacia atrás. Como si no me conociera, como si fuese un desconocido o me tuviera miedo.
No consigo detenerla y comienza a irse pista a través sorteando los charcos. No me muevo porque no soy capaz de hacerlo. Porque no se ha dado cuenta que es hasta su forma de esquivar los charcos los que me tiene enamorado. Lo que la provoca que sea irresistiblemente perfecta.
Creo que no, claro que no se ha dado cuenta de cómo la miro porque siempre me he ocultado entre los pequeños resquicios de su vida en San Francisco.
Todavía me invade a la mente el beso que me acaba de dar. Sé que estoy enamorado de ella. Lo sé desde que la vi la primera vez entrar con un fantástico pelo y una mirada hermética.
Iba con tres maletas. Dos de ropa sucia y otra maleta. Dos de ropa sucia y otra maleta. Friki con gafas y chanclas. Aún no se como se enamoro de eso.
Ta,bien se que estoy enamorado de ella desde aquella segunda vez que me cruze de forma abrupta. Ella iba huyendo de los recuerdos y yo le hable fatal. Pero lo que realmente pretendía era llamar su atención. No se si lo llegue a conseguir. Después de ver que no lo conseguía y mis sentimientos hacia ello iban creciendo hasta tal punto que no podia dejar de pensar en ella decidí meterme con ella para que me odiara. Así no se acercaría a mi. De esa forma poco a poco podría olvidarla y lo conseguí por un momento hasta que me di cuenta que tenía demasiadas cosas en común con ella.
Ya no era fruto de que lo hiciera yo. Era casualidad… era el destino. Era el encontrarnos por cada sitio que pasaba…
Era su aroma, su rastro que se impregnaba en mi y no era capaz de olvidarlo. Todavía recuerdo un día que se quedó dormida en el sofá y la tape con una manta para que no pasara frío. Seguramente el otro friki se hubiese puesto a jugar con la play
Le llegue a regalar un puto libro para que se diese cuenta de que ese friki no la queria y abrirse los ojos y no lo consegui. Creo que llegue a juntarlos más todavía.
Todo lo que hacía no servía de nada. No quería meterme en medio de la relación pero se que si estuviese con ella nunca la dejaría escapar. Hasta tuve que desesperadamente hacer.