Todas mis razones para quererte[completa]

Capitulo 16

Son

—¿Que hay que hacer en el trabajo? —le respondo cambiando de tema. No soporto que alguien opine de mis decisiones o que me diga lo que tengo que hacer. Bastante tengo ya viendola todos los días y no poder decirle lo que siento.

—Perdoname por meterme donde no me llaman —al menos se da cuenta.

—Pero porque no te declaras de una vez… —creo que es la primera vez que alguien se preocupa tanto por mi, por darme consejos, por decirme como hacer las cosas. Y se que se lo tengo que agradecer.

Después de darme varios consejos al fin nos ponemos con el trabajo, aunque no tengo muchas ganas de hacer el trabajo después de abrir mis sentimientos de par en par tengo que hacer un pequeño esfuerzo.

—¿Pero que ven mis ojos? —es Hector. No se porque pero desde que me siento al lado de Amber me siento perseguido con su mirada. Lo que él no sabe es que cada vez que lo veo me dan arcadas, también me dan ganas de arrancarle la cabeza pero es algo que prefiero pensar y no decir en alto para que no piensen que estoy mal de la cabeza.

Se acerca y se pone al lado de Amber y hace como si yo no existiese y estuviese Amber sola.

—Voy un momento al baño —dice Amber dejándome a solas con él, esto va empeorando por momentos.

Hector se me queda mirando fijamente con cara de asco y desprecio.

—No te das cuenta ¿verdad? —me pregunta como si fuese la película conmigo.

—¿De que? —le pregunto aunque no tengo ganas de una respuesta porque no quiero meterme en nada.

—De que sobras, no se cuales son tus intenciones con Amber pero no me gustas un pelo, asi que ya sabes, llevate cuidado —me amenaza a la vez que me da una respuesta.

—Tan solo he venido hacer un trabajo —trato de relajarlo pero se que va a ir a más.

—No tienes un pelo de tonto, sera mejor que te separes de ella —cada vez esta mas cerca y noto su aliento en mi cogote.

—Eso esta claro, no soy tonto, la pregunta aqui es si tu lo eres —respondo subiendo la tensión y usando un poco el sarcasmo.

Enseguida se pone delante y me señala con el dedo índice pero me salva el sonido del váter y la apertura de la puerta.

Enseguida resoplo y Amber viene a poner paz entre nosotros dos. Pero aun así siento la atenta mirada de Hector sobre mi.

—Bueno, vamos a dejar el trabajo que os veo liados.

Les explico mientras me levanto para poner fin al trabajo, al menos por hoy.

—¿Pero por qué? ¿Que ha ocurrido? —pregunta extrañada.

—Nada —contesto a la vez que me voy—. Quiero ir a darme una vuelta para despejarme —concluyó y no quiero dar más detalles.

—Dejalo, que el chiquillo tendrá que ir hacer cosas suyas —parece que ha cambiado de parecer—. Cosas frikis supongo, no vamos a molestarle.

Me dan ganas de pegarle pero se que no voy a sacar nada con esto.

Se que seguramente mañana me caiga una bronca de Amber pero prefiero no pensar ahora en eso y olvidarme de todo lo que ha pasado.

Llevo a mi casa, mi abuelo me está esperando.

—¿Ya estás aquí hijo? —me pregunta extrañado.

—Ha sido breve pero intento —le respondo de manera irónica. Con él me llevo bastante bien y puedo permitirme bromas así.




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