Joaquín salió del jardín con la sensación de que podría haber hecho más.
Victoria era rara y encantadora; pero lejos de parecer tonta, tenía una memoria muy expresiva y, aunque parecía despistada, se daba cuenta de cosas que los demás no.
Llevaban un curso y medio siendo amigos casi inseparables porque ella se acercó para explicarle lo que había ocurrido aquel verano del dos mil dos.
En un principio, se asustó de su manera tan directa de invadir hasta que se sinceró admitiendo que lo sabía desde el primer día de clase y que no dijo nada.
Poco a poco, había ido tomando confianza con su compañera de clase hasta darse cuenta de que se había hecho su mejor amiga.
Victoria era bastante intensa, y lo primero que le preguntó directamente era que si todavía seguía enamorado de su hermana; así, a bocajarro.
Aún la recordaba como una preciosa muñeca de porcelana, elegantemente vestida y desentonando en el caos que era su familia.
¡Por supuesto que seguía enamorado de ella!
Joaquín giró sobre sus pasos y observó largo rato la fachada de la casa de su amiga. Había acudido expresamente desde Fuenlabrada hasta Griñón solamente para entregarle el libreto con la esperanza de que al fin le pudiera presentar a Carla y prácticamente le había dado con la puerta en las narices. Aunque en este caso era la ventana.
Regresó a su casa con la sensación de dejar algo pendiente. Pero se dijo a sí mismo que su mejor amiga ya le pondría al corriente.
Allí le esperaba su hermana Nina, con su media melena ondulada y sus ojos marrones como un refresco; con los brazos cruzados y el ceño fruncido.
—¿No me ibas a llevar a Móstoles?
—Pues te llevo, no pasa nada. —Joaquín cogió las llaves que acababa de dejar.
—¡Llego tarde, Kim, tarde! —parecía muy irritada—, ¡y David me gusta mucho!
—Si tú le gustas a él, te lo perdonará. —Intentó suavizar la situación.
—¡Sobre todo porque no es culpa mía!
El mayor se disculpó con su hermana ofreciéndose a llevarles a ella y a su "flechazo" a donde tuvieran la cita. Nina solo accedió a que les acercara a Xanadú porque allí les esperaban más amigos.
Notó en todo momento cómo su hermana y David podían hablar de cualquier cosa, e incluso incluirle a él en las conversaciones, por muy anodinas que fueran. Al chico le gustó como novio para su hermana.
Para regresar a su casa, decidió pasarse por el parque Polvoranca y hacer algo de compra para su madre primero.
La encontró intentando tender la ropa.
—¡Mamá, espera!
—Quinito, ¿dónde estabas?
—Llevando a mi hermana a que disfrute con su novio del centro comercial.
—¡Novio, novio! —Empezó a hacer aspavientos con las manos—. ¡Yo no podía permitirme el lujo de salir de casa cuando me comprometí con vuestro padre!
—¡Porque enlazasteis un luto detrás de otro, lo sé! —Terminó el sermón de su madre—. ¡Pero estamos en pleno dos mil seis, mamá, y Nina en Madrid es libre de quedar o no!
—Hay mucho listo suelto y tu hermana es muy pequeña. —Miró de soslayo como si todo le resultara sospechoso.
—Les tendré vigilados. —Joaquín ayudó a su madre a tender la ropa—. El chico que le interesa a tu hija es buena gente, pero si con eso te quedas más tranquila…
Llegaron las cuatro de la tarde y la mujer se fue a dormir la siesta. Momento que el chico aprovechó para repasar el libreto que tenía pendiente.
Antes de siquiera leer la primera frase de su personaje, le dio por echar un vistazo a su teléfono móvil y descubrió que tenía dos mensajes de texto de Victoria.
“Sbía q ibn a ntndr lo q no era. Mi prma cre q ers mi nvio, anq crla no la cre”
“Cmo m pngs trbs pra hblar cn Trdz, t MATO, ;-)”.
El primer mensaje le sacó una sonrisa. El segundo le molestó un poco.
Leyó varias veces sus textos del libreto, pero no se quitaba la idea de la cabeza.
¿Por qué iba a creer la prima de Victoria que él era su novio? A ella le gustaba Trudy Flintstone, el bromista de la clase que se creía ser la siguiente generación de Cruz y Raya solo por ser extranjero.
No aguantaba al graciosillo y por eso prefería no hablar con su amiga de ello. La mente le advirtió del libreto y revisó los personajes asignados.
Chasqueó la lengua al leer que era un personaje secundario, pero que tenía mucha interacción con el personaje que interpretaría su amiga.
—Vics estará encantada con el reparto.
Volvió a pensar en el detalle de la prima y una idea se fue formando en su mente.
Si se hacían pasar por pareja, él podría ir a casa de Victoria sin necesidad de ocultarse y podría acercarse a Carla con total naturalidad.
¡Era un plan perfecto!
Cuando llamó a su amiga para contarle el plan, la otra se negó en redondo.
—¡Ni hablar!
—¡Pero si es perfecto, Vics!
—¡Ni de coña!
—Y luego, con el tiempo, Carla podría haberme seducido de manera inocente.
—¿Pero tú te estás oyendo?
—Vics, leche, ¡pon de tu parte!
—Se te ha ido la pinza, Kim.
Sintió que estaba dando con una piedra, y optó por tirar de la baza que menos le gustaba.
—Quizás así le des celos a Trudy, ¿no crees?
Más de cinco segundos de espera parecieron darle la razón.
—No. —Victoria seguía sin convencerse.
—Vics, estoy dándote una razón para que me ayudes.
—¿Y hacerle luz de gas a Carla? ¡Ni de coña, colega!
—Pero tú misma me has dicho qué es lo que ha entendido tu prima. ¿Qué más te da seguirle la corriente?
—Ocultar pase, pero ¿mentir?
—¡Es la excusa perfecta para integrarme en tu familia!
Victoria contestó colgando la llamada.
Editado: 10.08.2026