Todo el ruido entre nosotros

Capítulo 12

Volver al salón después de esa conversación fue un error.

Uno gigantesco.

Porque Dominic aparentemente había decidido comprometerse completamente con su papel de novio insoportablemente enamorado.

Y yo estaba pagando las consecuencias.

—¿Quieres vino, estrella?

Su mano apareció suavemente en mi cintura mientras hablaba.

Casi me atraganto con aire.

—Puedo servirme sola.

—Lo sé. Igual quiero hacerlo.

Vivien directamente sonrió detrás de su copa.

Traidora absoluta.

Sebastian observó el gesto en completo silencio.

Y Dominic, el desgraciado, claramente lo notó.

Porque sonrió satisfecho mientras me acercaba la copa.

—Gracias —murmuré entre dientes.

—Qué educada.

—Voy a pisarte.

—Eso también suena íntimo.

Lo odiaba.

Muchísimo.

La peor parte era que nadie más parecía notar que Dominic estaba improvisando absolutamente todo solo para molestarme.

Bueno.

Vivien sí lo notaba.

Y estaba disfrutándolo peligrosamente.

—Hacen una pareja preciosa —comentó tranquilamente.

—Gracias, Vivien —respondió Dominic encantador.

—Abuela, no lo incentives.

Ella me ignoró olímpicamente.

Sebastian seguía demasiado serio.

Y Dominic seguía empeorándolo.

Una mano en mi espalda. Miradas largas. Pequeñas sonrisas privadas.

Todo perfectamente diseñado para provocar.

Así que eventualmente decidí vengarme.

Si él quería jugar… bien.

Yo también sabía jugar.

Dominic estaba hablando con mi padre cuando me acerqué lentamente a su lado.

Después acomodé distraídamente el cuello de su traje.

Sentí cómo se tensó apenas.

Ajá.

Interesante.

—Tienes torcida la corbata —dije suavemente. Dominic me miró inmediatamente. Y por primera vez en toda la noche… pareció ligeramente desprevenido. Excelente. Le sonreí dulcemente mientras terminaba de acomodarla— Mucho mejor.

Silencio.

Vivien literalmente tuvo que ocultar la risa detrás de la copa.

Dominic entrecerró apenas los ojos.

—Gracias… estrella.

Oh, esto acababa de convertirse en una guerra.

Perfecto.

Más tarde él me acercó un postre “porque sabía que era mi favorito”.

Entonces yo me apoyé apenas contra su brazo mientras hablaba.

Después él empezó a jugar distraídamente con un mechón de mi cabello mientras conversaba con Sebastian.

IDIOTA.

Así que yo le acomodé la chaqueta otra vez y sonreí como la novia más enamorada del mundo.

Dominic me miró con expresión peligrosamente divertida.

—Estás aprendiendo rápido.

—Tengo un gran profesor.

Sebastian parecía cada vez más incómodo.

Madelaine cada vez más horrorizada.

Y Vivien…

Dios mío, Vivien estaba viviendo su fantasía favorita.

En un momento incluso me tomó del brazo para murmurarme:

—Si este chico no es realmente tu novio, deberías reconsiderarlo.

—Abuela.

—¿Qué? Tiene lindas manos.

LA MIRÉ HORRORIZADA.

Ella se rio directamente en mi cara.

Traidora.

La noche siguió eternamente.

Conversaciones elegantes. Risas medidas. Y Dominic actuando como si llevara años acostumbrado a estar a mi lado.

Eso era lo peor.

Porque lo hacía demasiado bien.

A veces incluso olvidaba que todo era mentira.

Y eso era peligrosísimo.

Cuando Sebastian intentaba hablar conmigo, Dominic aparecía casualmente cerca otra vez.

Cuando Dominic se alejaba demasiado, yo terminaba buscándolo involuntariamente entre la gente.

Un desastre.

Completo y absoluto.

Finalmente, después de lo que sintió como siglos, me acerqué a Dominic aprovechando que nadie estaba escuchando.

—No quiero seguir aquí.

Él bajó apenas la vista hacia mí.

—¿Quieres escapar?

Lo pensé exactamente un segundo.

—Sí.

La sonrisa que apareció en su rostro fue inmediata.

—Excelente idea, estrella.

Diez minutos después estábamos escapando discretamente por una de las entradas laterales mientras Vivien nos despedía moviendo la mano como una adolescente cómplice.

—¡Diviértanse!

—ABUELA.

Ella solo se rió más fuerte.

El aire frío de la noche me golpeó apenas subimos al auto.

Y por primera vez en toda la noche… pude respirar realmente.

Dominic arrancó mientras yo me dejaba caer contra el asiento soltando un suspiro dramático.

—Creo que sobrevivimos.

Dominic soltó una carcajada.

—Tu madre quiere asesinarme.

—Sí.

—Tu abuela quiere adoptarme.

No pude evitar reírme.

—También sí.

Dominic negó apenas con la cabeza todavía sonriendo.

—¿Viste la cara de Sebastian cuando me abrazaste?

—¿Viste tu cara cuando me llamó Evie?

Eso lo hizo reír todavía más.

—Odio ese tipo.

—Porque existe.

—Porque te mira demasiado.

Mi corazón dio un salto raro.

Miré rápidamente hacia la ventana.

—Estás exagerando.

—No. —La respuesta salió demasiado rápida. Demasiado segura.

Y el silencio extraño que vino después me puso nerviosa.

Así que me enfoqué en mirar las luces de Londres pasando afuera.

Hasta que algo me hizo fruncir el ceño.

—Espera.

Dominic seguía conduciendo tranquilamente.

—¿Qué?

Miré otra vez alrededor.

—Este no es el camino al edificio.

Él sonrió apenas.

Oh no.

—Dominic.

—Relájate.

—Eso nunca termina bien contigo.

Él soltó una pequeña risa pero no respondió.

Y aproximadamente veinte minutos después entendí por qué.

Porque el auto finalmente se detuvo frente a un mirador completamente iluminado por la ciudad.

Mi respiración se frenó apenas.

Londres brillaba abajo como un océano dorado infinito.

Las luces reflejándose en el río. Los edificios iluminados. El viento frío moviéndolo todo suavemente.




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