Todo el ruido entre nosotros

Capítulo 14

Miré el teléfono como si fuera una bomba a punto de explotar.

Madelaine seguía llamando.

Insistente.

Amenazante.

Charlotte se acomodó lentamente en el sofá con expresión de “voy a presenciar una tragedia histórica”.

Y Dominic seguía al teléfono.

Si sobrevives, avísame —dijo solemnemente.

—No ayudas.

Intento aliviar tensión.

—La aumentas.

—Ese también es un talento.

Cerré los ojos respirando profundo.

Después contesté.

—Hola, mamá.

Silencio.

Oh no.

El silencio elegante era muchísimo peor.

—Evangeline —dijo finalmente Madelaine con una calma aterradora—. Espero que hayas visto las noticias.

Miré las veinte revistas sobre la mesa.

—Difícil no hacerlo.

—¿Quieres explicarme por qué tu vida amorosa apareció en cada medio británico existente?

Charlotte empezó a hacer gestos dramáticos de “está furiosa”.

La ignoré.

—No fue planeado.

—Claro que no.

Esa frase venía cargada con exactamente el nivel correcto de decepción materna como para arruinarme el día.

—Mamá…

—¿Sabes cuántas llamadas recibí esta mañana?

Oh Dios.

—Madelaine…

—Y ahora los Holloway creen que los humillamos deliberadamente.

Oops.

Del otro lado escuché a Dominic murmurar: —Bueno… un poco sí.

Lo fulminé con la mirada aunque no pudiera verlo.

—¿Estás con él ahora mismo? —preguntó mi madre inmediatamente.

Maldita percepción maternal.

—No.

Dominic soltó una carcajada del otro lado.

TRAIDOR.

Madelaine suspiró lentamente.

—Evangeline, esto ya salió del ámbito privado. La prensa está investigando todo.

Sentí un pequeño vacío en el estómago.

Porque sí.

Eso era lo verdaderamente horrible.

No las revistas. No Twitter.

La invasión.

Mi vida convertida en entretenimiento público.

Dominic debió notar el cambio en mi silencio.

Porque dejó de bromear inmediatamente.

—Evie... —La forma suave en la que Dominic dijo mi nombre hizo que Charlotte levantara las cejas.

Ignoré eso también.

Mi madre seguía hablando.

—Necesito saber si esto es serio.

Abrí la boca.

Y me quedé congelada.

Porque técnicamente… todo era mentira.

Pero después de anoche… del mirador… de cómo Dominic me miraba últimamente… la mentira empezaba a sentirse peligrosamente confusa.

—Sí.

La palabra salió antes de que pudiera detenerla.

Silencio absoluto.

Charlotte abrió muchísimo los ojos.

Y del otro lado del teléfono Dominic dejó de respirar un segundo.

Oh Dios.

¿QUÉ ACABABA DE HACER?

Mi madre habló lentamente:

—Entiendo. —No entendía nada. Pero claramente no esperaba esa respuesta— Solo… intenta manejar esto con madurez, Evangeline.

Eso era prácticamente una bendición viniendo de ella.

—Sí.

—Hablaremos luego. No me sigas decepcionando más de lo que ya lo has hecho.

Y colgó.

Me quedé mirando el teléfono completamente horrorizada conmigo misma.

Charlotte fue la primera en reaccionar.

—OH. DIOS. MÍO.

—No hables.

—LE DIJISTE QUE ERA SERIO.

—NO HABÍA PENSADO TODAVÍA.

Charlotte se tiró dramáticamente sobre el sofá.

—Esto ya ni siquiera parece actuación.

—Cállate.

Del otro lado de la llamada, Dominic finalmente habló.

Y sonaba extrañamente tranquilo.

—¿“Sí”?

Me tapé la cara con una mano.

—No empieces.

—No, no, estoy intentando procesar que aparentemente soy un novio serio ahora.

—Fue improvisación.

—Claro.

La forma en que lo dijo sonó peligrosamente divertida.

Idiota.

—No significa nada.

Silencio breve.

Y después:

—Mhm.

LO ODIABA.

—Dominic.

—¿Sí, estrella?

—Deja de sonar así.

—¿Así cómo?

No respondí.

Porque honestamente no sabía explicarlo.

Últimamente cada vez que hablaba conmigo parecía esconder algo detrás de las bromas.

Y eso me ponía peligrosamente nerviosa.

Charlotte me arrancó el teléfono de las manos antes de que pudiera detenerla.

—Hola Dominic.

—Charlotte, devuélvemelo.

—No. Necesito saber algo importante.

Escuché a Dominic reír del otro lado.

—Adelante.

Charlotte sonrió lentamente.

Y oh no. Conocía esa sonrisa.

—¿Te gusta mi amiga?

CASI MUERO.

—CHARLOTTE.

—¿Qué? Es una pregunta válida. —se justifico mi amiga.

Intenté arrancarle el teléfono mientras ella se alejaba riéndose.

Dominic guardó silencio exactamente dos segundos.

Demasiados dos segundos.

Y después respondió tranquilamente:

—Me gusta molestarla.

Charlotte gritó victoriosa.

—ESO NO FUE UN NO.

—DEVUÉLVEME EL TELÉFONO O TE ARROJO POR EL BALCÓN.

Charlotte seguía riéndose como una loca mientras finalmente me devolvía el móvil.

Respiré profundamente intentando recuperar dignidad.

Imposible.

—Ignórala —murmuré.

—Difícil. Es entretenida.

—Es un demonio.

—Y aun así tenía una buena idea.

Entrecerré los ojos inmediatamente.

—No empieces a darle crédito.

—Pero mira dónde estamos ahora.

Miré las revistas otra vez.

Los titulares. Las fotos. Todo ese desastre gigantesco.

Y peor aún… la pequeña parte de mí que no odiaba completamente la situación.

Eso era lo más preocupante de todo.

Dominic seguía al teléfono riéndose suavemente de mi desgracia emocional.

Y honestamente empezaba a sospechar que mi sufrimiento le daba años de vida.

Bueno —dijo después de un momento—, ya que oficialmente somos una relación seria según tu madre…




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