Todo el ruido entre nosotros

Capítulo 15

Ir a ese almuerzo seguía pareciéndome una idea terrible.

Una horrenda. Catastrófica. Humillante idea.

Y sin embargo ahí estaba, poniéndome zapatos mientras Charlotte daba vueltas por mi departamento como si fuera ella quien estuviera involucrada en un falso romance viral con una estrella de rock.

—Todavía podemos cancelar —dije por cuarta vez.

Charlotte ni siquiera levantó la vista de su teléfono.

—No.

—Charlotte...

—Evie, literalmente ya hay edits tuyos con Dominic en internet.

Me congelé.

—¿Qué?

Charlotte me mostró el teléfono.

Error.

Gravísimo error.

Era un video.

Con música romántica. Específicamente con "Lover" de Taylor Swift.

Fotos de Dominic mirándome. La escena del mirador. La mano en mi cintura.

Y comentarios abajo diciendo cosas como: “la tensión es irreal” “él está enamorado” “ella parece salida de una novela”

Quise desmayarme.

—Voy a cerrar internet.

Charlotte estaba disfrutando demasiado.

—No puedes. Ahora eres parte de la cultura pop británica.

—Qué pesadilla.

El timbre sonó exactamente en ese momento.

Charlotte sonrió inmediatamente.

—Llegó tu novio.

—No vuelvas a decir eso.

Abrí la puerta preparada para discutir.

Y entonces lo vi.

Dominic estaba apoyado casualmente contra el marco con gafas oscuras y una campera de cuero negra.

Demasiado atractivo para alguien que arruinaba tanto mi vida.

Sus ojos recorrieron rápidamente mi ropa.

Jeans oscuros. Suéter enorme color crema. Cabello suelto.

Y el imbécil sonrió.

—Te ves linda, estrella. Hoy no pareces que vas a asesinar a alguien.

Mi cerebro dejó de funcionar medio segundo.

Lo odiaba muchísimo.

Charlotte apareció detrás de mí.

—Hola Dominic.

—Hola Charlotte, gracias por seguir siendo razonable.

—Siempre.

Traidores.

Agarré mi bolso inmediatamente.

—Si vamos rápido todavía puedo arrepentirme menos o más rápido.

Dominic soltó una risa baja haciéndose a un lado para dejarme pasar.

—Demasiado tarde. Ya eres oficialmente mi escándalo mediático favorito.

—Voy a empujarte por las escaleras.

—Eso sigue sonando romántico.

Bajamos hacia el estacionamiento mientras Charlotte hablaba emocionadamente sobre las revistas y Dominic reía de ello como si hablasen del clima.

Yo fingía no escuchar para proteger mi estabilidad emocional.

Entramos al auto.

Y apenas Dominic arrancó, giró apenas hacia mí.

—Por cierto...

Desconfié inmediatamente.

—¿Qué?

—Rhyder encontró una foto tuya y la puso de fondo de pantalla grupal.

Abrí muchísimo los ojos.

—¿QUÉ? —el shock se apoderó de mi mente e hice un mini cortocircuito. Charlotte empezó a reírse tan fuerte que casi se ahoga— ¿Por qué haría eso?

—Dice que la foto donde sales amenazándome con la mirada tiene “energía caótica artística”.

—Voy a asesinar a tu banda entera.

Dominic sonrió satisfecho.

—Sí, definitivamente le agradas.

—Eso no es normal. —replique llamando a la voz de la razón que parecía haber abandonado hace tiempo a la caótica banda de mi vecino.

—Tampoco lo es esconderte en armarios ajenos.

Lo fulminé con la mirada.

Charlotte directamente se dobló de risa atrás.

—Nunca voy a superar eso. —dijo la rubia entre risas.

—Nadie en la banda va a superarlo —agregó Dominic—. Jade todavía llama a mi habitación “el escenario del crimen”.

Gemí apoyando la cabeza contra la ventana.

—Quiero cambiar de identidad.

—Demasiado tarde. Ahora internet te ama. —mencionó una muy convencida Charlotte.

—Internet no me conoce. —asegure.

Dominic bajó apenas la voz.

—Yo sí.

El aire del auto se sintió rarísimo un segundo.

Así que obviamente Charlotte decidió destruir cualquier posibilidad de estabilidad.

—Ay Dios, ustedes coquetean hasta peleando.

—NO ESTAMOS COQUETEANDO —dije inmediatamente.

Dominic sonrió de lado.

—Habla por ti.

Lo miré horrorizada.

Él se rió directamente.

Idiota.

Llegamos finalmente al restaurante.

Y sí.

Había fotógrafos afuera.

Otra vez.

—Esto es enfermizo —murmuré.

Dominic se quitó las gafas tranquilamente.

—Bienvenida a mi mundo.

Antes de que pudiera responder, él ya había bajado y abrió mi puerta.

Y cuando bajé del auto… su mano apareció automáticamente en mi espalda guiándome hacia la entrada.

Mi corazón hizo cosas estúpidas otra vez.

Maldito hombre.

Las cámaras empezaron inmediatamente.

Flashes. Voces. Preguntas.

—Dominic, ¿es tu novia?

—¿Cuánto tiempo llevan juntos?

—Evangeline, ¿tu familia aprueba la relación?

—No mires las cámaras —murmuró Dominic cerca de mi oído mientras avanzábamos—. Solo sigue caminando.

Asentí intentando ignorar el caos alrededor.

Entramos finalmente al restaurante.

Y apenas llegamos al reservado privado, Rhyder levantó los brazos dramáticamente.

—¡MÍRENLOS! LOS PADRES DE MIS FUTUROS SOBRINOS.

—RHYDER —gruñó Dominic.

Noah empezó a reír inmediatamente desde su asiento.

Y Jade… Jade ya tenía el teléfono afuera grabando.

—Documentación histórica.

—Jade, no —dije señalándola.

—Jade, sí —respondió ella tranquilamente.

Charlotte corrió a sentarse junto a ella como si perteneciera oficialmente a la banda ya.

Traidora absoluta.

Rhyder me señaló apenas me senté.

—Debo admitir algo.

Desconfié automáticamente.

—Eso nunca empieza bien.

—Desde lo del armario te convertiste en mi persona favorita.

Me cubrí el rostro con ambas manos.

—¿Por qué todos siguen hablando de eso?




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