Internet explotó otra vez.
Porque por supuesto que explotó.
Aparentemente alguien había grabado parte de nuestra “pelea” en el pasillo.
Y ahora existían titulares como:
“DOMINIC HALE Y EVANGELINE HART DISCUTEN POR LA CUSTODIA DE SU GATO”
O mi favorito personal:
“EL ROCKSTAR Y LA ESCRITORA: ¿CRISIS EN EL PARAÍSO?”
Quería desaparecer.
—No entiendo cómo mi vida llegó a esto —murmuré enterrando la cara contra el escritorio.
Poe estaba dormido tranquilamente junto a mi laptop como si no hubiera destruido mi estabilidad emocional y social.
Traidor.
Mi teléfono vibró.
Dominic: internet piensa que soy un padre divorciado
Lo ignoré.
Dos segundos después:
Dominic: Rhyder acaba de cambiar mi contacto a “papá luchón”
Una risa pequeña escapó antes de poder evitarlo.
Maldita sea.
El teléfono volvió a vibrar.
Dominic: eso fue una risa?
Le respondí inmediatamente:
Evie: muérete.
Dominic: agresiva como siempre, estrella
Bloqueé el teléfono boca abajo antes de seguir perdiendo dignidad.
Intenté volver a escribir.
De verdad lo intenté.
Pero exactamente siete minutos después… empezó la música.
Fuerte.
Molesta.
Escandalosamente energética.
Abrí los ojos lentamente.
No.
No podía ser.
Caminé hacia la pared.
Escuché mejor.
Dominic estaba ensayando otra vez.
Pero peor.
Mucho peor.
Porque claramente Rhyder también estaba ahí.
Y Rhyder era incapaz de existir silenciosamente.
—¡ESO SONÓ HORRIBLE! —escuché gritar a través de la pared.
—¡TÚ SONASTE HORRIBLE! —respondió Dominic.
Después batería.
Muy fuerte.
Golpeé la pared inmediatamente.
Silencio.
Dos segundos.
Y entonces alguien golpeó de regreso.
Tres veces.
Rhyder.
Lo sabía.
Golpeé otra vez más fuerte.
La batería empezó aún más fuerte.
OH.
OH ESO ERA GUERRA.
Salí furiosa del departamento.
Y exactamente cuando iba a tocar la puerta de Dominic… la puerta se abrió sola.
Dominic apareció sosteniendo una taza de café.
Completamente tranquilo.
Como si no estuvieran causando un terremoto musical ahí dentro.
—Buenos días, estrella.
—Voy a cometer un crimen. Solo me falta ver donde esconderé dos cadáveres de casi dos metros.
Dominic me extendió la taza.
—Te hice café, del que te gusta.
Eso me desconcertó tanto que tardé medio segundo en reaccionar.
—¿Qué?
—Te ves a dos minutos de asesinar a alguien. Aunque eso me quedó claro recién con lo que dijiste.
—Lo haré porque ustedes están haciendo ruido infernal.
Rhyder apareció detrás de Dominic sosteniendo palillos de batería.
—¡Estamos creando arte, dulce escritora asesina de personajes y posiblemente de nosotros!
—¡Están destruyendo mi paz mental! —ignoré la forma en la que me llamó.
—Eso también es arte —dijo Dominic tomando un sorbo del café que se supone era para mí.
Lo odiaba.
Muchísimo.
Agarré la taza de mala gana.
Y el muy idiota sonrió victorioso.
—No sonrías así.
—¿Así cómo? —dijo fingiendo inocencia.
—Como si acabaras de ganar algo.
Dominic inclinó apenas la cabeza.
—Pero gané algo. Aceptaste mi café.
—Porque necesito cafeína para soportarlos o voy a proceder con mi plan de asesinarlos.
Rhyder apoyó un brazo contra el marco observándonos demasiado entretenido.
—Ustedes coquetean rarísimo.
—NO ESTAMOS COQUETEANDO —respondimos Dominic y yo al mismo tiempo.
Silencio.
Rhyder sonrió lentamente.
—Eso fue adorable.
Dominic se rio.
Yo quería tirarlos a ambos por el balcón.
—Por cierto —dijo Dominic tranquilamente—, anoche te dormiste con la luz prendida otra vez.
Fruncí el ceño.
—¿Cómo sabes eso?
—Tu ventana.
Oh.
Eso me molestó más de lo que debería.
Porque significaba que él miraba.
Que notaba cosas.
Pequeñas cosas.
Y últimamente Dominic Hale notaba demasiadas cosas sobre mí.
—No espíes mi departamento.
—No espíes el mío cruzando balcones entonces —arremetió.
Rhyder soltó una carcajada.
Traidor.
—Nunca voy a superar eso. Son mi pareja favorita famosa.
—Nadie te pidió que lo superaras —murmuré.
Dominic seguía observándome con esa expresión divertida y peligrosa.
Y honestamente… eso empezaba a ponerme nerviosa.
Porque el problema con Dominic era que ya no sabía cuándo estaba molestándome… y cuándo hablaba en serio.
—Bueno —dije finalmente devolviéndole la taza vacía porque devoré el café en cuestión de segundos—. Intenten hacer menos ruido o los denuncio.
Dominic levantó apenas una ceja.
—¿A la policía?
—A una fuerza superior.
Rhyder se agarró dramáticamente el pecho.
—Está amenazándonos legalmente. Charlotte y Jade la están influenciando.
Me giré para volver a mi departamento.
Y entonces Dominic habló otra vez.
—Estrella.
Odiaba que ese apodo ya no sonara tan irritante como antes.
Giré apenas.
—¿Qué?
Dominic sonrió lentamente.
—Te ves linda enojada.
Mi cerebro dejó de funcionar un segundo.
Y eso me enfureció todavía más.
—Tú te ves insoportable siempre.
Rhyder hizo un sonido de “uuuuuh”.
Dominic simplemente siguió sonriendo.
Como si hubiera ganado otra vez.
Idiota.
Maldito e insoportable idiota.
---
La tarde había estado sorprendentemente tranquila.
Demasiado tranquila.
Y considerando mi vida últimamente, eso era sospechoso.
Editado: 24.08.2026