Todo el ruido entre nosotros

Capítulo 19

Mi abuela pasó exactamente dos horas en mi departamento.

Dos horas.

Y en esas dos horas Dominic Hale decidió arruinar completamente mi estabilidad mental.

Porque en vez de irse como cualquier persona normal... se quedó.

Cómodamente.

Como si fuera parte del mobiliario.

Y Vivien estaba fascinada.

Traición absoluta.

—Entonces, Dominic —preguntó mi abuela mientras servía más té—, ¿cómo conociste a mi nieta? Quiero la versión real.

Abrí la boca inmediatamente.

—No le respondas.

Dominic sonrió lentamente.

—Fue amor a primera pared golpeada.

Vivien soltó una risa elegante.

Yo quería morir.

—Eso no pasó.

—Claro que sí. Ella estaba obsesionada conmigo desde el primer día.

—Te odiaba desde el primer día.

—Los límites son delgados.

Lo fulminé con la mirada.

Dominic parecía demasiado feliz.

Poe seguía acostado sobre sus piernas como si también hubiera sido comprado por el enemigo.

—Además —continuó Dominic acariciando al gato—, creo que Poe me eligió primero.

—Porque tú le das comida ilegal.

—El amor requiere sacrificios.

Vivien estaba encantada observándonos.

Y honestamente... eso empezaba a preocuparme muchísimo.

Porque cada vez que Dominic hablaba conmigo, ella tenía esa sonrisa de "ya entendí todo".

No había entendido nada.

Absolutamente nada.

—Evangeline siempre fue difícil con los hombres —comentó mi abuela tranquilamente.

—ABUELA.

Dominic levantó apenas una ceja divertido.

—¿Ah sí?

—Muy difícil. Espantaba a todos. Mi preciosa niña jamás se conformo con cualquier imbécil de sonrisa bonita. Ella sabe muy bien qué es lo que quiere y va por ello, no depende de nada ni nadie.

—Eso explica muchas cosas.

Le lancé un almohadón directamente a la cara.

Dominic lo atrapó riéndose.

Vivien parecía estar viendo una comedia romántica en vivo.

Traidora.

—Pero contigo se ve distinta —continuó ella.

Mi corazón se tensó apenas.

—No estoy distinta. Porque esto no es real, abuela. Solo era para que mi increíble y absorbente madre dejara de fastidiarme.

Vivien me miró con demasiada suavidad.

—Sí lo estás, mi niña.

El ambiente se volvió extraño un segundo.

Demasiado sincero.

Demasiado íntimo.

Así que obviamente Dominic decidió arruinarlo inmediatamente.

—Bueno, ella sí me grita más que al resto de la humanidad.

—Porque tú lo mereces más que el resto de la humanidad.

—Eso suena especial.

Gemí frustrada levantándome del sofá.

—Necesito café.

—Yo quiero —dijo Dominic automáticamente.

Giré lentamente.

—¿Perdón?

Él sonrió inocentemente.

—Gracias, amor.

—Cierra la boca, Hale. Porque lo próximo que recibirás será una maceta en tu cabeza o algo que realmente te produzca dolor. —sentencié.

Vivien casi suspiró emocionada.

Lo odiaba tanto.

TANTO.

Fui a la cocina murmurando amenazas de asesinato mientras escuchaba sus risas desde la sala.

Y el peor problema de todos... era que Dominic se llevaba demasiado bien con mi abuela.

Escuché a Vivien preguntarle cosas sobre la banda. Sobre su infancia. Sobre la música.

Y Dominic respondió tranquilo. Natural. Sin esa arrogancia molesta que usaba conmigo.

Su voz sonaba más suave.

Más real.

Eso me desconcertó más de lo que debería.

Cuando volví con el café... los encontré mirando un álbum familiar que no recordaba que tenía.

OH NO.

OH NO ABSOLUTAMENTE NO.

—¿Qué hacen?

Vivien sonrió feliz.

—Le estoy mostrando fotos tuyas de pequeña.

—ABUELA DEVUÉLVEME ESO.

Demasiado tarde.

Dominic ya estaba mirando una foto mía a los siete años usando una corona ridícula y un vestido enorme.

Y el muy imbécil empezó a sonreír.

—Dios mío, escritora.

—Dame eso.

—Eras una princesita dramática.

—Devuélvelo.

—Mírate —dijo girando apenas el álbum hacia mí—. Ya tenías cara de querer golpear gente.

Vivien soltó una carcajada.

Traición generacional.

Intenté quitarle el álbum pero Dominic lo levantó lejos de mi alcance.

Desgraciadamente alto.

—Dominic.

—No. Estoy teniendo un momento de descubrimiento aquí, así que espera tu turno.

—Te odio.

—También eras adorable.

Me congelé apenas.

Porque lo dijo demasiado tranquilo.

Demasiado sincero.

Y por un segundo... solo un segundo... sus ojos se quedaron sobre mí de una forma rara.

Suave.

Peligrosa.

Mi estómago hizo esa cosa incómoda otra vez.

Así que reaccioné empujándolo del hombro.

—Eres insufrible.

Dominic se rió apenas.

Y Vivien... nos observaba con una sonrisa sospechosamente emocionada.

—Voy a decir algo -anunció de repente.

Desconfié inmediatamente.

—No digas nada.

—Ustedes dos se enamorarán perdidamente y será insoportable para todos alrededor.

Silencio absoluto.

Mi cerebro dejó de funcionar.

Dominic también se quedó quieto apenas.

Y entonces ambos hablamos al mismo tiempo:—Eso jamás va a pasar.

Vivien sonrió lentamente.

Como si acabara de ganar algo.

Vivien terminó yéndose media hora después.

No porque quisiera.

Sino porque tenía "una cena aburrida con gente insoportable", según sus propias palabras. Las cuales estoy muy segura de que son reales y comprobables.

—Prométeme que vendrán a visitarme —dijo mientras se acomodaba el abrigo junto a la puerta.

—Abuela...

—Los dos.

Dominic respondió antes que yo.

—Claro que iremos.

Giré lentamente hacia él.

—¿Perdón?

Él sonrió tranquilo.

—Vivien me cae bien.

Mi abuela parecía encantada.

—Y tú a mí, querido.




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