Todo empezó contigo

Cap 8: el pasado se acerca

La sala estaba impregnada de un silencio pesado, apenas interrumpido por el tic-tac de un reloj antiguo. La luz de las lámparas iluminaba la escena, revelando la tensión en los rostros de los presentes.

Marcos, con el rostro rígido y los puños ligeramente apretados sobre la mesa, miraba a su madre con una mezcla de frustración y rabia contenida. Sus ojos, oscuros y brillantes, reflejaban el dolor y la sed de venganza que la familia Edwards había dejado marcada en su vida.

—Mamá, necesito deshacerme de Beatriz —dijo con voz cargada de desesperación—. No soporto que sea feliz después de lo que los Edwards nos hicieron.

Rosmary García , sentada con elegancia inquietante, alzó una ceja. Su cabello castaño oscuro caía en ondas suaves sobre los hombros, enmarcando un rostro delicado y a la vez imponente. Sus ojos grises brillaban con frialdad calculadora, y sus labios, ligeramente curvados en una sonrisa que parecía amable pero estaba llena de crueldad contenida, reflejaban su capacidad de controlarlo todo. Su postura firme la hacía parecer dueña absoluta de la situación, incluso mientras permanecía sentada.

Christopher, su esposo, permanecía de pie junto a la ventana. Alto y de complexión atlética, con el cabello negro peinado hacia atrás y una mandíbula marcada, sus ojos grises profundo transmitían autoridad y frialdad. Cada gesto suyo demostraba que la familia García no solo buscaba poder, buscaba venganza. Su mirada evaluaba cada movimiento en la habitación, como un general frente al campo de batalla.

Marcos, reflejando una combinación inquietante de ambos, sus puños descansaban sobre la mesa, temblando levemente por la rabia contenida.

—Ay, hijo, esto no se va a quedar así, créeme —dijo Rosmary con voz serena pero firme, su tono perturbadoramente calmado.

—Nuestros aliados llegarán pronto —añadió Christopher con autoridad, su voz profunda llenando la sala.

En ese momento, la puerta se abrió y entraron Sofía y Niki. Solo entonces se pudo apreciar su presencia:

Sofía, de estatura media y curvas definidas, caminaba con una elegancia calculada. Su cabello rubio oscuro, largo y liso, caía sobre sus hombros, y sus ojos ámbar analizaban todo con frialdad, como si cada movimiento fuera un juego que debía controlar. Sus labios finos dibujaban una sonrisa que podía ser encantadora o amenazante según su voluntad, y su vestimenta, impecable y sofisticada, resaltaba su figura y proyectaba poder.

Niki, pragmático y meticuloso, de estatura media y complexión atlética, tenía el cabello negro oscuro, corto y peinado con precisión. Sus ojos castaños, penetrantes y calculadores, observaban cada detalle de la habitación y de los presentes. Su rostro anguloso y mandíbula marcada le daba un aire serio y profesional, y su ropa sobria reflejaba su naturaleza analítica y disciplinada.

Rosmary los recibió con cordialidad:

—bienvenidos.

Niki se inclinó hacia adelante sobre la mesa, atento y calculador:

— Ustedes son nuestra familia haríamos lo que fuera por ustedes. Y bien, cuéntenos qué haremos.

Rosmary fijó la mirada en Marcos, con decisión fría:

—Debemos secuestrarla. Sabemos que quieres matarla; ambos queremos por todo lo que los Edwards hicieron son tan cobardes que no han dado la cara es toda tuya, pero deja que mi hijo se divierta con ella primero.

Sofía asintió, mostrando aprobación con frialdad:

—Me parece perfecto.

Marcos esbozó una sonrisa sombría, mezcla de satisfacción y ansia.

—Será un placer.

El aire se volvió aún más pesado, cargado de tensión ominosa. La conspiración se delineaba en la penumbra, mostrando cómo la lealtad familiar y la sed de venganza se entrelazaban con frialdad y calculada precisión.

Mientras tanto, en otro lugar, Jade miraba a Félix con angustia. Su cabello rubio caía en suaves ondas sobre sus hombros, y sus ojos grandes, de un color ámbar intenso, brillaban con determinación y miedo. Su voz temblaba mientras expresaba su frustración:

—No es justo. Ella no tiene la culpa. Mi amor, debemos hacer algo.

Félix, de estatura media, con cabello oscuro cuidadosamente peinado hacia un lado y ojos color miel llenos de calma, tomó su mano con ternura.

—Estoy de acuerdo, mi amor, pero no hay mucho que hacer. Tú más que nadie sabes como es tu familia ellos no perdonan no importa que seas familia. Debemos esperar que la traigan tal vez cuando la traigan podamos conseguir algo de información y esa información usarla para liberarla —dijo, apretando suavemente sus dedos.

Jade asintió, con la mandíbula apretada, aunque su corazón se sentía pesado por la impotencia.

—Tienes razón... ni siquiera sabemos en qué universidad está, ni dónde vive, ni nada. Y por más que quiera, mis padres jamás me lo dirían —su voz se quebró al final, y una lágrima corrió por su mejilla.

Félix se inclinó hacia ella y la besó suavemente en los labios, transmitiéndole seguridad.

—Mi amor, vamos a ayudarla. No estás sola, te ayudaré —sus palabras eran un bálsamo en medio de la desesperación.

Beatriz salió de su casa con la rutina habitual, caminando hacia la universidad. Su rubio brillaba bajo el sol de la mañana, y sus ojos azules reflejaban la inocencia y la curiosidad de la juventud. Llevaba una blusa blanca de algodón que contrastaba con su falda de mezclilla y un bolso negro que colgaba de su hombro mientras sostenía sus libros contra el pecho.

Sin embargo, una sensación extraña comenzó a invadirla, como si una sombra invisible se hubiera posado sobre ella. Se detuvo un instante, un nudo en el estómago la detuvo, pero decidió continuar, convencida de que era solo un mal presentimiento.

En un parpadeo, el mundo a su alrededor desapareció. El suelo pareció esfumarse bajo sus pies y, antes de poder reaccionar, se desmayó.

Cuando abrió los ojos, se encontró en una habitación lujosa, decorada con opulencia: paneles de madera fina adornaban las paredes, y una lámpara de araña iluminaba la estancia con una luz cálida que no lograba calmar la tensión. Sus muñecas estaban atadas con cintas de seda, y el silencio era abrumador.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.