Día 03
PALMER:
Su mirada perdida entre en algún punto de la pared desde hace unos minutos comienza a preocuparme. Me mantengo a su lado, observando cómo sus dedos juguetean con el borde de su blusa.
Hunter también la mira, solo que de la misma manera en que ella está mirando a la pared. Al instante parece sentir que lo observo y comienza a guardar las cosas en el botiquín de emergencia.
—¿Segura que no quieres agua? —ver a mi hermano reaccionar me hace querer hacer algo más por ella. Parpadea, reacciona como nosotros y niega con la cabeza. Pero su dificultad para pasar saliva dice otra cosa— ¿Limonada? —vuelve a negar y se lleva a la boca su inhalador.
—Debo volver —el silencio se rompe, deja su inhalador en el espacio que nos separa. Me mira; las expresiones vuelven a su rostro pálido.
Mi hermano se levanta del sofá, sosteniendo en sus manos el pequeño maletín y antes de regresarlo a su lugar me observa de reojo: no le han gustado sus palabras al igual que a mí.
—Lo necesitas. —Pongo mi mano sobre el frasco y lo arrastro devuelta.
—Tengo uno en casa. —Lo observa, otra vez sin expresiones. Por un momento parece querer hacer lo mismo que yo.
—Lo necesitas —me atrevo a decir —, porque no vas a volver con él. Iremos por tus cosas…—frunce el entrecejo y vuelve tomar el gas de su medicamento—. Te querías mudar conmigo…
El silencio entre nosotras vuelve con más intensidad. Su mirada parece seguir el sonido de los pasos de mi mellizo. Pronto vemos su silueta pasar frente a nosotras y ninguna lo mira directamente hasta que escuchamos el sonido de la puerta principal; él está en el suelo, con espalda recargada en la puerta. Su mirada, demasiado pacífica, no me refleja lo que debería.
—No, no se irá nadie. Puede que ese tipo esté esperándola afuera —Y deja salir su respiración, tal y cómo lo hace cuando la preocupación está sobre él.
Y no lo había considerado; con lo poco que he visto de ese tipo puedo saber que es muy insistente, así que sí, Hunter tiene razón.
—No volver con él…—intercambiamos miradas entre los tres. La de ella se torna nerviosa, como si dudara en mencionar lo que piensa. Vuelve a presionar la carcasa de plástico y después moja sus labios—, con Xander.
—Si, deberíamos… —veo como los ojos de Hunter se iluminan.
—No —lo interrumpo con firmeza—. No creo que sea una buena opción —la conversación entre nosotros sobre ella no es algo que me haga pensar que Xan que nuestra amiga estará segura. Solo basta recordar en cómo llegó a mi casa—. Estas drogada.
Todo se queda en silencio una vez más. Nessa me mira por un segundo, su boca se abre un poco, pero no pronuncia nada. Cubre su cara con una almohada y deja salir un leve grito frustrado. Dice algo, pero por la cercanía de su almohada con su boca no podemos escuchar claramente.
—No lo estoy —repite al ver nuestros rostros—. Anoche tomamos un poco de lo que hizo y por la mañana nada.
Desde donde estoy no puedo ver algún rastro de rojez en sus ojos, el único síntoma que puedo ver es su nerviosismo en todo el cuerpo y eso no prueba nada porque está así gracias a lo que ha pasado con su novio «ahora ex novio, quiero creer». «Ese imbécil no debería pararse cerca nunca».
—Creo que Xander te busca también —menciona mi mellizo por lo bajo, mirando la pantalla de su móvil.
—¿Qué dice? —inquiere Nessa más ansiosa que hace un instante. Sus ojos indagan al rostro de él.
—“¿Cuánto quieres por traer a Nessa a mi casa? Sin que se entere Palmer.” ¿Cómo sabe que Nessa está aquí? —Ahora él es quién más tiene interés y curiosidad.
Dejo salir un resoplido por lo bajo, apenas Nessa puede escucharlo. No me sorprende que recurra a Hunter, lo puede convencer de cualquier cosa justo como solemos hacerlo de vez en cuando. Todos lo sabemos menos el propio Hunter.
Antes de que comience a teclear sobre la pantalla, niego con la cabeza mientras lo observo. Con eso basta para que apague la pantalla. Cruza sus brazos y lo veo pensar en algo que decir.
—Me llamó antes —me adelanto a lo que sea que puede preguntar. Recibo la atención de ambos y me veo obligada a seguir soltando información—, dijo que quería hablar con Nessa —respondo a la mirada curiosa de mi hermano—. Y mencionó a Yeisy…
Nos quedamos en silencio y no es porque no tengamos algo que decir, sino que nadie quiere que salgan las palabras. Nadie ha tocado el tema, no desde que recibimos esa caja. Ni siquiera entre nosotras que acordamos no mencionar que no la vimos salir del baño.
De pronto pasar saliva se vuelve incómodo para mí: hacerlo delante de ellos, en especial frente a él. No me dirige la palabra del todo desde esa vez. Y no lo culpo…
—¿Y no pensaste que tenía noticias sobre ella? —habla y a pesar de querer ocultar que está molesto, no lo logra—. Tal vez la encontraron y nosotros no lo sabemos aún…—enciende la pantalla de su móvil y la luz le ilumina el rostro. Veo sus movimientos de dedos «vería claramente lo que hace si tuviera puesto sus lentes…», sé qué escribe, y sé que es a Xan.
—La caja…—Nessa corta el silencio y nos ve a ambos—. ¿En dónde dejaron esa caja? —comienza a mirarme más y no estoy segura si es porque cree que tengo la respuesta o porque insinúa que en realidad los restos que estaban ahí, eran los de nuestra amiga.
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Editado: 21.12.2025