Todo Es Una Mentira

Capítulo 08

Día 05

PALMER:

Mi mirada se desvía a la pantalla de mi móvil, observando la hora una última vez antes de tomar las llaves de mi auto. Ir tranquila a casa de Xander no será una tarea fácil, no después de haber aceptado la falsa charla amistosa que me propuso —a la cuál después me negué—. Así que, aquí estoy…cruzando la puerta de mi casa a medianoche. «El insomnio me mata». Y estoy dispuesta a escuchar al menos un poco de lo que salga de su boca.

Han pasado dos días desde que pasó lo de Nessa y la sangre aun hierve en mis venas. Ella no se ha tranquilizado del todo desde entonces: temblores, insomnio, sin apetito. Y por alguna razón sospecho que no es por su ex novio, sino por nuestro amigo. Por eso es que estoy dentro de mi auto, tomando el volante con ambas manos.

Xander no tiene idea, no sabe que en media hora estaré en su puerta. «Espero que no esté haciendo algo que no deba ver.»

Tengo algunas preguntas…no solo sobre lo que pasó con Nessa, sino de porqué quería hablar conmigo, en persona, a solas, de madrugada. Y sobre el tema más importante: qué pasó aquella noche de fiesta, qué broma planeaba. No puede negarme nada o decir que no sabe ni un poco, él siempre sabe algo que yo no.

Mis ojos van sobre el retrovisor, no hay demasiados autos, solo unos cuantos y uno en específico que pareciera querer dejarme ciega con sus luces en el mayor nivel, como cualquier imprudente.

Hago unos pequeños ajustes al retrovisor y sigo en camino a casa del paranoico que llamamos amigo. «Está al borde de un brote psicótico». Y Nessa no tardará en estarlo también.

«Todo está mal». Ocurrió en cuestión de días. Y siento como si me correspondiera solucionar el problema. «Yo los uní. A todos ellos. Y separarnos…» «Mi hermano parece tener rencor hacia mí…»

«Y Yeisy sigue desaparecida. Ella nunca debió desaparecer. Debí asegurarme que estaba bien, si solo yo…»

Bajo la velocidad cuando los semáforos se distorsionan, cuando todo es vidrios y las luces del auto parecen ser aún más molestas. «Carajo. Si quiere pasar, que pase». Para mi sorpresa, también reduce la velocidad. «Tal vez no dará ninguna vuelta».

Limpio la lágrima que escapa de mis ojos y vuelvo a subir la velocidad. Vuelvo a ajustar el retrovisor, aunque no haya razón, las luces del auto siguen demasiado altas para mis ojos. Pero para mi suerte parece convertirse en un conductor prudente y baja el nivel de luces: puedo ver claramente el color rojo vino, puedo apreciar el modelo del auto y resulta ser tan parecido al de nuestro amigo Aster…

«Aster desaparecido de nuestras vidas, no puede ser él». Sé que todo le cayó mal, pero alejarse es algo que no pensé. El jamás se ha alejado de nosotros…Ni cuando invadimos el módulo de una profesora.

Siempre la pasa en nuestra casa o en casa de Jake, pero nunca solo, en su casa. Ahora ni siquiera recibo un mensaje o una notificación de “reaccionó a”, es como si hubiera muerto.

Lo creería si tan solo no lo viera pasar las calles y los pasillos de la universidad, con su hermana.

Vuelvo a bajar la velocidad, esperando que el auto tome delantera. Necesito saber que no es él, no importa si tengo que manejar una hora en lentitud. O dos, o tres. Solo sigo pasando cada calle, esperando que en algún momento pase de mí, o toque el claxon.

Eso no ocurre. Se mantiene a la misma velocidad que yo. Como si la lentitud no le molestara.

Ese rostro debe ser un desconocido furioso por mi lentitud, debe serlo. Porque entonces, ¿qué tendría que hacer él, siguiéndome? ¿Por Xander? ¿Xander podría tener que ver? Por qué si es así, yo…

«Tengo que llegar con Xander ya». Acelero de nuevo, me aseguro que no venga un auto a mi lado y giro a la derecha, en camino a la zona de su casa.

Tampoco es sorpresa ser copiada.

De noche es difícil saber en dónde tengo que girar: las casas se ven exactamente iguales a las demás. Lo mismo ocurre en cada calle, todas tienen el mismo puto arbusto en la esquina, milimétricamente medidos y posicionados.

Mis ojos solo buscan la letra “C” en cada mural que paso. Exhalo fuerte cuando logro ver la una “B” sobre un arco de concreto. Paso cada calle, cada arco sin letra hasta que logro ver la letra que espero, pero la calle exacta sigue siendo un hueco en mi mente.

Me obligo a reducir la velocidad una vez más, observar que casa del lado izquierdo tiene maceteros vacíos «debería ser una de las primeras calles». No hace falta buscar demasiado porque es justo la primera casa. Tampoco tardo en estar frente a su estacionamiento.

Me detengo en la parte trasera de su auto «así no podrá salir». Luego el mismo auto de antes también gira, y toma el lugar libre al lado del auto de Xan.

Mis manos van sobre las llaves. Apenas las quito cuando escucho el portazo del auto. No escucho pasos, tampoco levanto la mirada o juro que sentiré mi sangre hervir de nuevo.

«Siempre tiene que ser Xander» el que haga estas cosas, el que nos haga hacer cosas que no haríamos porque Aster me ha preferido a mí en complicidades antes que a él. ¿Y seguirme? ¿Por Xander? ¿Para qué?

Ahora no solo hay dudas de lo que ha pasado en los últimos días…Ahora el tema también es Aster con lo que sea que trama al lado de nuestro amigo.

Tal vez no haya claridad aún en mis preguntas, pero aun así tomo la manilla y empujo la puerta y pongo un pie fuera. Sigo sin querer ver su rostro, pero está ahí…a unos cuantos metros de la puerta y de mí. Y lo peor es que Xander está informado gracias a él.

—¿Qué haces aquí? —Su repentina voz deja salir las palabras casi como un reclamo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.