Todo Es Una Mentira

Capítulo 11

JAKE:

Las mañanas en la universidad deberían sentirse normales. Las personas corren con cafés baratos en mano, mochilas golpeando hombros ajenos. Conversaciones inútiles sobre tareas que nadie hizo.

Aun así, desde hace días todo se siente ligeramente torcido.

Tal vez se deba a que Yeisy desapareció. Tal vez porque Nessa dejó de responder mensajes en nuestro grupo. O tal vez porque llevo demasiado tiempo pensando que algo no encaja entre nosotros y ahora comienzo a notarlo.

Subo los escalones del edifico principal mientras reviso mi teléfono por cuarta vez en menos de cinco minutos. Nada nuevo. Ni Xander. Ni de Palmer o Nessa. Tampoco de Hunter o Aster. Eso es raro, considerando que normalmente ese par envían post estúpidos desde temprano.

Guardo el teléfono dentro de mi bolsillo y sigo caminando entre la multitud.

—…te digo que si era ella.

La frase logra captar mi atención al pasar cerca de unos chicos sentados junto a las máquinas expendedoras. No los conozco, solo son parte del ruido habitual dentro de los pasillos de la facultad.

Tampoco parecen notar mi presencia.

—¿La desaparecida? —dice otro.—. La de la fiesta…ya sabes —suelta una risa corta.

—Ya vas a empezar con tus teorías raras.

Mi paso se ralentiza otro poco.

—Te lo digo en serio —responde el chico—. El guardia juró que vio una chica igual a ella.

—Seguro estaba medio dormido —comenta el tercer chico, uniéndose a lo demás—. O se confundió de pelirroja.

Las risas no son fuertes. Es el tono que las personas suelen utilizar cuando no saben si tomarse algo en serio o no, desde luego.

Sigo caminando más lento esta vez, los estudiantes se acumulan frente a mi camino. Las inscripciones a los clubes ya han sido pegadas en el mural; de nuevo, las escaleras han sido bloqueadas por las protestas.

Me recargo en el barandal, esperando a que las personas avancen.

—¿Y la pulsera? —interviene otro, jugando con su teléfono entre los dedos—. Dijo que llevaba puesta la misma.

«Pulsera». Yeisy llevaba muchos accesorios.

Siento algo extraño surgir en mi estómago, lo vacío solo hace que sea peor.

No estoy tan seguro si es solo la falta de comida o si ha sido esa conversación. Tal vez no tiene que ver con nuestra amiga…

Aunque ha sido demasiado especifico.

Ellos vuelven a reír, dicen algunas cosas más. Algo sobre exámenes y una fiesta este sábado por la noche.

—Oye, —escucho la voz de uno de ellos, curioso—…tú, rubia-pelirrojita —dirijo la mirada hacia ellos y de inmediato veo a la chica. Claro que debía ser ella—, ¿tú eres amiga de la chica?

El chico señala al cartel de papel con la información y fotografía de Yeisy, que se encuentra pegado en el pequeño mural del pasillo.

Nessa los observa por unos segundos, aturdida por la pregunta. Sus labios tiemblan en un intento de decir algo, pero nada sale. Acomoda un mechón del lado izquierdo, el rubio predomina.

—Sí…Lo soy. —Responde ella. No suena muy convencida de decirlo.

Mi mirada debió volverse pesada porque los chicos se percatan de que observo lo que ocurre. Dos de ellos comienzan a ignorar la presencia de Nessa, para pasar a mirarme a mí. Parecen querer memorizar mi rostro. O tratar de recordar si me han visto antes.

No digo nada. Solo actúo como un universitario al que han atrapado escuchando conversaciones ajenas. Saco el móvil de mi bolsillo y finjo concentrarme en las redes sociales. Apenas abro la aplicación y veo el texto de la comunidad universitaria.

@Olivercoxx
Hace 1 día…

El campus ha estado algo apagado últimamente, entre exámenes
y lo de la chica...nadie habla de otra cosa.
Así que ¡a la mierda! Fiesta en Beach Club este sábado a las 9PM.

Otra fiesta. De la que ellos hablaban. Como si un fin de semana sin fiesta fuera demasiado tiempo.

«Que no desaparezca nadie esta vez.»

—¿Irás a la fiesta del sábado? —El chico vuelve a hablar. Si no fuera por su tono coqueto, pensaría que va dirigido a mí—. No creo que una chica desaparezca.

Levanto la mirada por un segundo, tratando de saber a quién le habla esta vez.

Para mi sorpresa ella sigue ahí, recargada a unos metros de mí. La mirada fija en ellos y viceversa. Nessa traga grueso y sus dedos juguetean con un accesorio en su muñeca, uno que no puedo distinguir desde aquí.

—Yo…Yo no suelo ir a fiestas. —Se encoge de hombros en un intento de parecer despreocupada.

—¿Entonces no estuviste en la fiesta en la que…? —Antes de que complete su pregunta, carraspea interrumpiéndose al mirar como ella desvía la mirada hacia mí.

—Discúlpanos —uno de ellos habla a los pocos segundos—. Es muy entrometido —sonríe apenado—. Pero deberías ir. Podrías decir unas palabras para tu amiga.

—No está muerta. —contesta, tajante.




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