Me sujetan dos, cuatro, seis manos fuertes. Una voz con olor a flores recién cortadas me llama por un nombre que no conozco, pero es el mío. Me arrancan de ella y me arrastran lejos. Logro zafarme e intento volver, pero un muro de cuerpos enormes no me deja. Les explico que no puede ser, que no puede haber pasado, que ella revisa todo cada maldito día, que me suelten, que tengo que detener el tiempo, que tengo que…
No tengo que hacer nada. Ya no puedo hacer nada. Empiezo a musitar que estoy bien y noto que la presión se afloja, pero no llegan a liberarme.
Ella pasa por mi mente. El único sitio donde la volveré a ver, donde podré decirle lo que no le he dicho. La charca. La poesía. El salón. Esta mañana, allí subida. El otro día, comprobando la cuerda.
Ella comprobaba la cuerda siempre. Todos los ensayos, todos los días.
Lanzo una maldición y vuelvo a intentar escaparme. Un pisotón, una patada, un giro. Cambiar el peso del cuerpo. Un golpe en el lugar adecuado. Ni quiero ni podré volver a la pista, pero consigo esquivar algunos bultos y llego hasta mi arco. Lo preparo y apunto al frente, tenso. Me hablan, me piden que me calme. Pero estoy calmado. Nunca he sentido tanta calma.
Me abro paso hacia los establos mientras esquivo a mucha gente. Están abandonando el circo. Hoy el espectáculo no puede continuar. Monto a Rocco y cabalgo hacia la avenida principal de la ciudad, gritando un nombre. La calle está casi desierta. La mitad de la ciudad estaba viendo volar a Anne y la otra mitad, en el rodeo.
Paro en el cruce donde esta mañana todo era esperanza y fanfarria. Veo cerrarse algunas ventanas y algunas puertas, pero también sombras asomarse curiosas entre las cortinas.
Mi montura se mueve nerviosa de un lado a otro mientras observo toda la calle. La acaricio y me apeo. Se dirige con tranquilidad a un abrevadero.
Una figura sale de un edificio, uno de los salones que he visto esta mañana, el que parecía más lujoso. Viste un guardapolvo marrón y se detiene en el centro de la calle. Le apunto, pero está demasiado lejos.
—Tú —digo. Ni siquiera sé si puede oírme—. Tú saboteaste la cuerda.
No contesta; permanece quieto. Bajo mi arma y camino hacia él. Percibo movimiento en un par de tejados. Brillos. Son rifles que me siguen el paso, pero no me frenan.
Se abre otra puerta. Es la oficina del sheriff, que sale con el arma preparada. Lee le hace un gesto y vuelve a encerrarse en el edificio. Pese al viento, escucho amartillar las armas en los tejados.
Continúo adelante.
—Tú —repito—. Fuiste tú.
Él sonríe y escupe.
—No, no fui yo. Pero me alegro de que haya sido así.
—¡Mientes! —grito, levantando el arco y apuntándole.
—Sabes que estarás muerto antes de que la flecha salga.
Lo sé. Vaya si lo sé. Y todo desaparecerá. El dolor. El recuerdo. El futuro que me espera. Mi cara en los espejos. Nunca volveré a estar solo, porque no estaré. Tenso la cuerda y cierro los ojos.
Los abro de repente. He escuchado algo. ¿Un graznido? Después, un golpe. Veo caer un bulto. ¿Un hombre? Algo atraviesa mi visión periférica, una sombra negra. Otro golpe, otro bulto. Miro a uno de los tejados. Desde allí, un hombre vestido de negro me saluda tocándose el ala del sombrero.
—No fue él —la voz de Candace suena detrás de mí—. Fue un maldito accidente.
Bajo el arco y me giro hacia ella. Sigue pareciendo un ángel, pero uno con alas rotas. Tiene los ojos destrozados por las lágrimas.
—Y matarlo no solucionará nada —prosigue—. No la hará volver. No seas como él, Dieter. No seas como fui yo.
Empiezo a balbucear sin pretenderlo y se me nubla la vista. Estoy a punto de soltar el arco y abrazarla cuando mis oídos de… lo que fuera, escuchan a Lee susurrar:
—Mira, se ha traído a su muñequita. Hoy será un buen día.
Oigo el deslizarse de la tela y el prepararse para disparar del arma.
Me doy la vuelta. La flecha sale volando e, instantes después, la pistola está en el suelo. Lanzo otra para asegurarme de que he tenido éxito.
Entonces es cuando arrojo mi arco lejos y la abrazo.
#1443 en Fantasía
#729 en Personajes sobrenaturales
#1896 en Otros
#328 en Novela histórica
Editado: 30.06.2026