Las cartas que nunca quise entregar
Las encontraron después.
No estaban ordenadas.
No estaban pensadas para ser leídas juntas.
Solo eran verdades que ya no pude decir en voz alta.
PARA MATTEO
Hermano,
Perdón por cansarte.
Perdón por mentirte tan bien.
Perdón por hacerte creer que ya no te necesitaba.
Nunca dejé de ser tu hermana pequeña.
Solo aprendí a fingir que podía sola porque no quería ser otra carga en tu vida perfecta, llena de responsabilidades, de futuro, de exigencias.
Tú intentaste salvarme.
Y yo te empujé porque tenía miedo de que, si mirabas más de cerca, vieras lo rota que estaba.
No fue tu culpa irte.
No fue tu culpa no llegar antes.
No fue tu culpa no saber qué hacer conmigo.
Yo no necesitaba un héroe.
Necesitaba quedarme.
Y eso… no lo supe pedir.
Cuida a esa parte de ti que siempre quiso protegerme.
No la castigues por no haber podido.
Te quiero más de lo que supe decir.
— Tu pequeña Tori
PARA ALESSIA
Ali,
Gracias por quedarte cuando todos miraban.
Gracias por enfrentar al mundo cuando yo ya no podía ni conmigo.
Nunca te dije cuánto me dolía decepcionarte.
Cuánto me dolía verte cansada de luchar por mí mientras yo seguía hundiéndome.
No eras mi salvación.
Eras mi sostén.
Y aun así, te pedí demasiado sin darme cuenta.
Perdón por hacerte sentir insuficiente.
Perdón por no dejarme ayudar.
Perdón por esconderme mejor cuando intentaste cuidarme.
No dejes que esto te quite la fe en las personas.
No todo el amor termina así.
No todas las historias se rompen igual.
Gracias por verme incluso cuando yo ya no quería verme.
— Tori
PARA THOM
Thom,
Nunca supe si te amé o si te necesité demasiado.
Tal vez fue ambas.
Eras calma en medio del ruido.
Y yo siempre fui demasiado ruido.
Perdón por buscarte en cada fiesta como si fueras un ancla.
Perdón por pedirte luz cuando tú también estabas aprendiendo a respirar.
Sé que te cerraste por miedo.
Yo también vivía cerrada.
Tal vez por eso nos entendíamos sin decir demasiado.
Nunca quise ser tu herida.
Nunca quise ser el recuerdo que duele.
Si alguna vez dudas de volver a amar, no me uses como excusa para no hacerlo.
El amor no me mató.
El silencio sí.
Quiérete más de lo que yo supe quererme.
—Tori
ÚLTIMA NOTA
Esto no es una despedida bonita.
No es una historia romántica.
No es un final justo.
Es lo que pasa cuando el dolor no encuentra palabras.
Si alguien lee esto y se reconoce en mí, por favor, no sigas mi camino.
Hablar no te hace débil.
Pedir ayuda no te quita valor.
Quedarte también es un acto de valentía.
Yo no encontré la forma.
Ojalá tú sí.