Todo lo que fuimos sin darnos cuenta

Capítulo 1.1 En silencio, antes del primer si

Los días posteriores a la audición han sido un poco tormentosos. Honestamente, no he idealizado qué deseo hacer, pues mis padres están concentrados en su carrera artística y estoy seguro de que eso es lo que quiero. Siempre he soñado con tener grandes éxitos en la música, como los ha tenido papá, que sin duda se ha esforzado por llegar a donde está. Lamentablemente no logré obtener el papel, pero de algo estoy seguro: no me voy a detener hasta lograr entrar. Sé que con un papel, aunque sea pequeño, será suficiente para comenzar a tener éxito.

Estos días he estado buscando y enviando mis audiciones en video a todos los lugares que se me presentan, pero hasta el momento no he tenido éxito. Continuaré enviando lo que sea necesario. Mientras tanto, siempre me gusta aprovechar para escribir en los momentos donde no veo salida.

—Joe, ¿quieres venir al parque? Estaremos con unas amigas y mamá no quiere que vaya sola. Además, me dijo que no te quiere aquí solo.
—¿Es necesario que vaya? Realmente me quiero quedar a escribir. No es como que deba cuidarte. Técnicamente eres mayor por cuatro minutos.
—Muy gracioso. Ya sabes que no podré ir si no me acompañas. Vamos, será rápido.
—Está bien.

La verdad, no me gusta salir con las amigas de Ashley, ya que son demasiado aburridas y superficiales. Además, el año pasado tuve un problema con una de ellas y no quisiera verla de nuevo. No quiero que piense otra vez que me interesa de alguna forma.

Vamos en camino al parque y no digo una palabra porque no me siento cómodo. Debemos recoger a dos chicas y, como mamá va conduciendo, se vuelve aún más raro: ella queriendo hacer plática y yo escuchando lo que hablan entre sí.

Mía no me interesa lo más mínimo. Creo que malinterpretó mi amistad y pensó que quería ser su novio o algo así. Considero que no tengo la edad para eso y mucho menos sé lo que quiero en una chica, así que decidí dejarlo claro. Ella no lo tomó bien y comenzó a atacarme de manera grosera, por lo que preferí alejarme. Hoy nos volvimos a ver. Ha estado muy tranquila y, en realidad, no hemos hablado más que un saludo cortés. Espero al menos divertirme en el parque.

—Bueno chicos, pasaré por ustedes a las 5:00 p. m. Espero que ya estén listos. Si me retraso un poco, les avisaré.
—Está bien mamá, estaremos pendientes.
—Ok.
—Joe, espera.
—Sí, mamá.
—¿Seguro que estás bien, mi cielo? Estos días no habías salido… ¿seguro que no quieres ir a…?
—No mamá, estoy bien, no pasa nada. Simplemente sigo buscando mi camino, pero aparte de eso estoy bien.
—Está bien, diviértete.
—Claro mamá, nos vemos al rato.

Ahora debo pensar qué haré en estas horas mientras Ash y sus amigas hacen sus cosas. Mientras tanto iré a buscar algo de comer. Lo único bueno de este parque son los helados que venden por aquí y, a pesar de que estamos en invierno, hace un poco de calor.

Me dirijo a comprar mi helado y observo cómo muchas personas disfrutan su día. Quizás algunas estén viviendo su último día en esta tierra. Me parece increíble cómo, en un abrir y cerrar de ojos, todo cambia y cómo lo que tenemos puede evaporarse. Suena trágico, pero hoy no he estado de buen humor. Últimamente me he sentido un poco mal por todo en general… por la vida.

Termino de comprar mi helado y, a lo lejos, veo a alguien que no deja de mirarme. Es una chica, en realidad, pero me observa como si me conociera. Cada vez que se acerca más me resulta familiar, y logro recordar esos hermosos ojos azules como el mar.

Me quedo paralizado. En mi mente hay un choque de emociones. ¿Qué acabo de sentir? ¿Acaso es algo nuevo para mí? No entiendo qué me sucede, pero quedo atrapado en su mirada. Ella continúa caminando hacia donde estoy y justo en ese momento me sonríe. Yo le devuelvo la sonrisa muy amablemente y siento que mi corazón va a salirse de mi pecho.

¿Qué son estos sentimientos tan alocados? Siento como si tuviera la energía para correr una maratón.

Justo cuando se acerca con prisa, Ashley me grita que ya debemos irnos. Como no la conozco realmente, no quiero decirle adiós. No sé si venía hacia mí. Me doy vuelta y veo que mamá ya nos está esperando. Mi helado se ha derretido en su mayoría y Alice me da una servilleta porque estoy manchando todo.

—Gracias.
—No hay de qué, ya casi no tienes helado, todo se cayó.
—Sí, es que me distraje un poco.
—¿Pero todo está bien?
—Sí, gracias.

En ese momento ya es hora de que se bajen las chicas, ya que tienen clases de ballet. Paso al lado de mamá y ella nota que me pasa algo, así que pregunta:

—¿Todo está bien? Te veo muy distraído y, sobre todo, veo que al fin le hablaste a Alice. Ya creí que nunca volverían a hablar.
—Sí, todo bien —río un poco—. ¿Por qué dices eso? Solo fue una locura de niños.
—Pues, conociéndote, pensé que no podrían volver a hablar. Pero mejor cuéntame, ¿qué pasó con el helado que dejaste derretir?
—No pasa nada mamá, solo me distraje.
—Fue una buena distracción.

Solo sonrío con lo que acaba de decir. Y sí, fue real: una distracción que me acelera el corazón más de lo que puedo controlar. Con sus ojos me hace querer correr a hablarle y saber todo sobre ella. Pero me conozco tan bien que sé que no diría nada, solo la observaría.

Cuando venía caminando hacia el puesto de helados, su hermoso pelo castaño brillaba con el sol y sus lindos ojos azules me miraban fijamente. Nunca había visto algo tan bonito antes. Y qué decir de su sonrisa: auténtica y dulce.



#5961 en Novela romántica

En el texto hay: musica, amor, amigos y amor

Editado: 01.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.