Todo lo que fuimos sin darnos cuenta

Eveling Cap 2 Un paso hacia mi destino

Estamos a un mes de que me presente a la academia para iniciar a trabajar. Estoy cada vez más nerviosa por lo que está sucediendo. Estos meses he tenido demasiada ansiedad por querer saberlo todo. Desde la noticia, solo me han facilitado los proyectos en los que están trabajando, y pienso que me identifico con todos. Es una total locura, pero mientras tanto debo seguir con mi rutina: voy a la escuela, luego tengo clases de ballet y finalmente termino practicando canto.

Honestamente, no he prestado mucha atención a lo que sucede en la escuela, pese a que estoy en el comité directivo. Realmente quiero saber todo lo que me tocará hacer en junio, pero no puedo librarme de mis responsabilidades, así que continúo con esta tarea que llevo casi dos horas tratando de terminar.

Suena mi teléfono. Es Katlyn, que me escribe para saber si voy a participar en el baile de despedida. Realmente no quiero perderme un evento; me encanta organizarlos y que todo quede perfecto, pero estoy tan distraída que temo que termine siendo un desastre por mi culpa.

Por eso le escribo:

“Tengo muchas tareas de álgebra y, si no la termino, tendré problemas.”

Ella responde casi de inmediato:

“Ok, si necesitas tiempo, solo dilo 😃.Sé que estás ansiosa.”

En eso tiene mucha razón, pero no quiero entrar en detalles. Realmente no me gusta compartir con mis compañeras todo lo que me pasa, ya que no son mis amigas; simplemente somos compañeras.

Continúo con la tarea antes de que tenga verdaderos problemas y, al finalizar, debo asistir a mi clase de ballet. Me encanta el baile; realmente me considero muy talentosa. No por nada fui solista en la presentación de Porter. Pero ni siquiera el baile me ha relajado estos meses, así que, si quiero hacer las cosas bien, debo dejar de sobrepensar todo. Tomo mi teléfono y le escribo a Katlyn:

“Oye, sí quiero participar. Avísame dónde se van a reunir.” Tarda unos segundos en responder, hasta que me envía la ubicación del restaurante donde están. Creo que esto me hará bien; además, es algo que en verdad me gusta.

Llamo a Arthur para que me lleve hasta donde están ellas y, bueno, organizar un baile en este momento quizá sea lo mejor. La verdad no estoy segura, pero necesito relajarme aunque sea por un segundo.

—Hola, chicas. ¿Ya tienen el tema para el baile o se va a armar todo ahorita?
—Sabía que no tenías tarea de álgebra porque, adivina… ¡Somos compañeras!
—Lo sé, pero solo estaba tratando de no arruinar el baile. He estado algo distraída y no quiero que salga mal por mi culpa.
—Descuida. Sabemos que estás súper nerviosa por lo que harás este verano. Por eso solo tendrás que dirigir el comité de bienvenida. Queremos que participes; sabemos lo importante que es un baile para ti.

Solo sonrío. Pese a que las chicas me tratan muy bien, simplemente no me siento cómoda con ellas. Quizá sea porque siento que lo hacen por quién soy y no por mi personalidad. Nunca se han tomado la molestia de conocerme de verdad; solo me agregan en su grupo esperando que me acople a ellas y haga lo mismo que hacen, pero yo no soy así. Me encanta ir de compras, claro, pero también disfruto las cosas más simples, como escuchar la vida de alguien o descubrir qué le gusta. Son tan superficiales, pero no voy a dejar de hablarles solo por eso. Además, el comité de bienvenida no suena mal.

—De acuerdo —digo sonriendo mientras las veo hablar de detalles superficiales sobre el baile—.

Pienso en qué momento podré disfrutar de una amistad verdadera. Mientras tanto, debo adaptarme a mis compañeras. Tras terminar sus malteadas, se asignan las tareas y esta vez me han tocado cosas muy básicas por realizar. Quizá pueda ser un buen comienzo.

Los días posteriores no han sido muy relevantes. Solo he estado con mis actividades habituales y ayudando con el baile, donde todo está saliendo perfecto. Eso me ha ayudado a controlar mi ansiedad. Estoy cada vez más cerca de iniciar. Mientras tanto, terminó de repartir las entradas del baile que será mañana. A lo lejos veo venir a Cris; es una persona muy agradable y me cae bien. Además de ser guapo, tiene unos lindos ojos marrones y siempre logra mantener conversaciones agradables.

—Hola, Eveling. Vengo a recoger mis invitaciones.
—Hola, Cris. Sí, con mucho gusto. Déjame buscarlas.

En el listado aparecen dos personas. Me sorprende, porque él siempre va solo y lo sé porque siempre reviso las listas.

—Solo tengo una consulta. Tienes dos invitaciones, ¿está correcto?
—Eh… sí, esta vez solicité dos.
—Perfecto, aquí tienes. Que lo disfrutes.
—Sabes… en realidad pedí dos porque me obligué a invitar a alguien y he estado sumamente nervioso.
—No te preocupes. Estoy segura de que lo va a tomar bien. Solo hazlo —le digo con una sonrisa amable.
—Es que… justo eres tú.

Honestamente, me asusto un poco. No lo veía venir. Me parece lindo y atractivo, pero no siento nada especial y no quisiera que las cosas se malinterpreten. Tengo un problema: me cuesta defraudar a las personas. Lo veo mirarme con tanta ilusión que termino respondiendo:

—Es un gesto muy lindo, Cris. Claro que puedo ir contigo.

Estoy segura de que me voy a arrepentir, pero tal vez la pase bien. No sé qué estoy haciendo; quizá sean los nervios.

—Gracias, Eveling. Si quieres, puedo pasar por ti.
—Descuida, no es necesario. Nos vemos en la entrada.



#5961 en Novela romántica

En el texto hay: musica, amor, amigos y amor

Editado: 01.04.2026

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