¿Qué es esto que siento en mi pecho? ¿Por qué no soy capaz de al menos saludarte? Se supone que eso hacen las personas y aún más los amigos, como tú nos has denominado.
Nunca pensé que iba a volver a hablar contigo, al menos tomaste la iniciativa y decidiste dejarlo todo como amistad.
Pero no te imaginas la agonía y ansiedad que siento por saber que solo somos eso, amigos, no te imaginas la agonía y ansiedad que siento al no ser capaz de decirte que quiero que seamos mucho más que amigos, no me siento capaz porque tal vez ya no te hago sentir de esa forma.
Lo más probable es que sea yo quién me esté comiendo la cabeza pensando en ti porque supongo que tienes bastantes problemas como para hacerte cargo de otro, pero si no es así, si aún piensas en mí, házmelo saber porque no puedo más con esta incertidumbre.
Tal vez nuestro principal problema sea nuestro gigante orgullo, tan gigante es, que hace que sea asfixiante estar contigo en un mismo salón más grande que un pequeño barco.
Hoy te he visto en la escuela, hoy me he dado cuenta de que hay más personas a mi alrededor de las que me puedo enamorar, pero no voy a poder lograrlo porque hoy te vi y sé que mañana también lo haré y pasado mañana será lo mismo, créeme que ver tu imagen es peor que tener tu recuerdo grabado en mi mente.
¿Sabes qué es lo peor? Que nunca te dije «te amo» de frente, que nunca tuve el valor de decirte en persona todo lo que sentía, porque el miedo al rechazo es algo que me supera, porque si el simple rechazo de alguien que no conozco me afecta, no quiero imaginar lo que tu rechazo provocaría en mí.
La tristeza y el vacío que ambos hemos dejado en el otro es tan grande que nadie la puede ver, ni siquiera nosotros que la hemos creado, porque sin quererlo nos convertimos en el otro.
Con angustia C.B. para Lizzie.