Todo lo que le escribí a ella...

Carta 10

Es bastante evidente para la gente, y quiero creer que, para nosotros mismos también. Entre nosotros aún persiste algo, una conexión que parece resistir el paso del tiempo y se manifiesta de formas inexplicables, casi telepáticas, pero que está ahí, fluctuando entre ambos, entre miradas enmascaradas de completa indiferencia, que solo demuestran el enloquecedor deseo de descubrir si queda algún rastro de lo que fuimos, algo que podamos rescatar y transformar en algo mejor.

Sin embargo, debemos ser honestos, lo que hay entre nosotros es frágil y tóxico, es parecido a la devastación de Hiroshima o Nagasaki, y lo cierto es, que a menos que pase un suceso asombroso que haga pensar a cualquiera que se trata de un caso de magia, esta situación nunca evolucionará ni mejorará, simplemente permanecerá estancada en el tiempo, sin cambios, siendo siempre lo mismo, oscilando entre la fractura y la recomposición, sin la fuerza para transformarse en mucho más que un «algo» y al mismo tiempo sin el valor de transmutarse en menos de lo que ese «algo» representa.

«Algo» … eso es lo que me hace falta a mí, algo que me impulse a tomar una especie de determinación tan poderosa que sea capaz de pasar de un extremo a otro de forma rotunda todo lo que ha ocurrido entre nosotros, algo que me ayude de motivación para decirte todo lo que siempre he querido y por una extraña razón no he sido capaz de expresar.

Con cariño y ganas de cambio, C.B. para Lizzie.




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