Todo lo que no fuimos

1. Nervios

Nos encontrábamos con mi hermana tratando de ver una película, pero simplemente no nos decidíamos. El timbre del departamento se hizo presente, por lo que mi hermana desganada se levantó a abrir la puerta mientras yo seguía viendo las opciones para ver.

─Hola Claire ─saludé cuando vi que se hizo presente la melena negra de mi ex cuñada en el umbral de la puerta de la sala de estar ─, ¿Cómo te fue?

─Digamos que bien ─pronuncio y se sentó a mi lado─, pero eso no es lo importante ahora.

─¿Y según tú qué es lo importante? ─preguntó Violet sentándose a un lado de Claire.

─Lo importante aquí es ver cómo les saco permiso para que me acompañen ─menciono Claire emocionada mientras tecleaba en su teléfono y nos miramos con mi hermana.

─Y se puede saber ¿A dónde? ─pregunte intrigada.

─Al cumpleaños de Jen ─respondió sin quitar su mirada del teléfono.

─¿Y quién es Jen? ─preguntó Violet.

─Es una amiga, ya la van a conocer si me acompañan, pero ahora piensen chicas como les puede dar permiso su mamá ─dijo mirándonos a amabas y levantamos nuestros hombros en señal de que no teníamos ni idea de cómo pedir permiso.

Mi mamá entró a la sala de estar y saludó efusivamente a Claire, mientras le entregaba a mi sobrina.

─Pensamos que llegarías más tarde, la nena te ha extrañado muchísimo ─dijo mi mamá y ella le tomo de los cachetes a la bebé.

─¿Extrañaste a mamá? ─le pregunto y la bebé se limitó a sonreír ante las palabras de su madre.

─Está lista la comida, no esperemos que se enfrié ─informo mi mamá, dirigiéndose al comedor, seguidas por nosotras.

─¿Cómo le vamos a hacer? ─pregunte

─No lo sé, ya pensaremos ─dijo Claire.

*********

Después de la cena, Claire miro a mi madre de manera insegura y mi mamá sin evitarlo la miro.

─Señora Elena, será posible que cuide de la nena, lo que pasa es que me han invitado a un cumpleaños ─dijo de manera dudosa y mi mamá la miro con expresión neutra.

─¿Y con quién te vas? ─le preguntó mi madre a Claire.

─De hecho quería ver si me permite llevar a las chicas, lo que pasa es que van a ver más personas y no quiero sentirme sola ─respondió de manera tranquila y mi mamá nos miró.

─¿No tienen cosas que hacer ustedes? ─nos preguntó mi mamá y negamos ─¿Y en dónde es la fiesta? ─cuestionó de nuevo mi mamá

─En casa de Leo, ellos hicieron comida y tienen todo para la reunión ─respondió Claire y mi madre asintió.

Mi mamá se quedó un par de minutos en silenció, suspiro y nos miró a las tres.

─A las doce tienen que estar en la casa, caso contrario, jamás les vuelto a dar permiso ─accedió mi mamá y asentimos─, eso sí, deben lavar los platos.

Después de lavar los trastes, Claire se fue a cambiar de ropa y con mi hermana fuimos a nuestra habitación, nos vestimos lo más rápido y decente posible.

Mi mamá nos entregó las llaves de la casa y salimos de ella.

─¿Qué creen que es mejor? ¿Cerveza o trago fuerte? ─pregunto Claire y la miramos sin comprender, si era una fiesta se supone que ya tendría que haber eso─, ¿Qué opinan? porque los chicos están en la licorería ¡Apúrense!

Nos apresuró y efectivamente en la licorería se encontraban dos chicos y dos chicas, con fundas en las manos y apenas llegamos nos saludaron.

─Ellas son mis cuñadas ─presentó Claire.

─Él es Roberto, su esposa Jenn, la "cumpleañera" ─nos señaló a la primera pareja, luego se dirigió a la otra─, ellos son Damián y Sandra.

Después de la presentación Damián miro a Claire.

─¿Qué vas a llevar? ─pregunto y ella de inmediato se acercó a la señora que atendía y compro dos packs de cerveza.

─Listo, vámonos ─dijo Claire.

Los jóvenes se adelantaron y nosotras íbamos detrás de ellos, esperamos que las parejas de tortolitos se adelanten más y detuvimos a Claire.

─¿No se supone que vamos a una fiesta? ─pregunte entre dientes y Claire sonrió.

─No es una fiesta por eso hice comillas al presentarles a Jen, es una reunión de amigos, no hay cumpleañera, pero si les decía la verdad ustedes no iban a querer salir y menos su mamá les iba a darles permiso ─dijo y suspiramos, no quedaba de otra, debíamos ir.

***********

Llegamos a la casa de Leo, quien nos recibió fue Nicolás, su hermano, quien vestía un conjunto deportivo verde y al vernos se sorprendió, aun asi nos saludo de la mano a todos.

Cuando se acercó a mí, no sabia donde poner mis ojos, no era la primera vez que lo veía, pero su presencia y su cercanía hicieron que algo dentro de mi se desborde sin aviso, no hubo una emoción clara, sino más bien varias al mismo tiempo.

─Que bonito es verla, señorita ─dijo extendiendo su mano, sin apartar su mirada de la mía.

─Lo mismo digo ─respondí con un tono apenas audible.

Separamos nuestras manos y se volteo a ver a sus amigos.




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