Todo lo que no te dije

Capítulo Veintiocho — Familia de oro

Yo tampoco había entendido lo que era el amor; para mí era una completa mentira vendida como obligación. Nunca quise saber lo que en realidad era porque nunca encontré su significado. Torpemente había sentido algo: mariposas en el estómago, mis mejillas rojas cada que cruzábamos miradas...

​Mareen... había pensado que con ella podía sacarme esa espina, esa sensación en mi estómago. Era linda, hermosa, tranquila y maravillosa, pero siempre había algo que lo podía arruinar todo.
​Ese beso.

​En la mansión de Evans Torres, ese beso que había descontrolado mis sentimientos hacia ella. Aquellas mariposas se ahogaron apenas hubo el roce; mis mejillas ya no eran causadas por la belleza de esa chica sino por esa sensación, eso a lo que había llamado "prohibido". Me estaba matando.

Podía sentir su calor, su desesperación por obtener algo que parecía ser tabú; en cambio, yo estaba armando mi sentencia. Ese beso lo cambió todo; enterarme que le gustaba no era suficiente para sentir cosas reales, ese beso lo confirmó todo.

​Era un sentimiento totalmente prohibido que temíamos cruzar hasta que... me di cuenta de que en nuestro círculo vicioso, donde nos encontrábamos, no éramos tan diferentes como parecíamos.

Veníamos de familias ricas, con algún padre que no nos quería tanto como el otro, herencias y futuros matrimonios arreglados.

​Estaba en el fango estancado, esperando que alguien me sacase de esa vida llena de basura. Apenas te vi, girando un poco la cabeza con los ojos bien apagados, me di cuenta de que tú estabas saliendo del círculo, ¿pero por qué yo no podría hacerlo? Prefería huir, irme de tu lado, porque salir del círculo significaba entrar a una realidad muy diferente a la que yo mismo conocía. Para mí, ocho años no fueron suficientes para enfrentar la realidad... Dios perdona, pero el tiempo a ninguno eso lo había escuchado de una canción...

​Regresé no esperando que me abrazaras apenas me vieras, pero sí tenía las manos abiertas para entregarte mi corazón. Quizás todo lo que no te dije me llevó a tener ese peso, y cada vez que tengo la oportunidad de demostrar que te amo, pienso... que debí decirte más de lo que debía.

​Me gustas. Apenas puedo entenderlo. Me gustas físicamente, emocionalmente; podría buscar millones de personas iguales a ti pero en mi mente... sé que no eres tú. Amo todo de ti: me gusta tu cabello ondulado, me gusta tu sonrisa, es hermosa. Y no puedo negarlo, me gusta tu físico, es impresionante, y lo que más me gusta es que solo sea para mí. Considero que podemos ser almas gemelas, que las parejas componemos errores.
​Pero el silencio puede matar todo aquello que amamos.

​Te veo en tu mundo como si yo no encajara. ¿Llegué tarde o temprano? Tus ojos se llenan de tristeza cada vez que piensas algo que te hace mal. Quisiera saber qué es lo que te atormenta, quiero saber lo que te duele, lo que pesa, lo que te hace daño. Me gustaría escucharte todos los días, me gustaría que nos sentáramos en la sala, en un café, donde sea, a hablar de ti. Ya hablé de mí, no tengo que contar nada, considero que yo soy el que menos sufrió en esta historia, pero tú...

​Estoy consciente de que te hice daño, pero me dices:
—Te amo, cielo.

​Y me lo creo porque creo... que yo también te amo. Es increíble porque creo que tú y yo podemos coincidir si el silencio no hablara por nosotros.

​—Aún no tengo completamente tu confianza...

Era verdad. ¿Qué te cuesta ser sincero conmigo? ¿Tan destructible puedo ser para ya no volver a ser tu refugio? Llevar todo a la mierda por gotas que me hacen sentir menos imbécil durante el día...

​Habíamos pasado días sin hablarnos. Era una actividad silenciosa: preparaba el desayuno, el almuerzo, y comprábamos para cenar. Veíamos películas sin articular una sola palabra; era un juego infantil. Parecía que ambos teníamos ganas de hablar, pero ninguno daba el primer paso. Qué idiotez es esta. Cuando tenemos la libertad de hablar, ambos nos quedamos en silencio mientras pasa el tiempo.

​Ayudo a Alexis a colocarse sus vendas y el silencio sigue ahí. La casa era nuestro único lugar donde podíamos estar unidos, pero ni eso nos hacía pasarla bien. Faltaban tres días para que Alexis regresara al trabajo y apenas compartíamos palabras. Pero yo me estaba muriendo; dormíamos entrelazando nuestros cuerpos, pero ¿a qué costo? Ninguna palabra entre nosotros.

​Un día por la mañana, yo estaba acostado en la cama mirando mi celular. Estaba aburrido. Alexis estaba en la sala, observando su programa favorito mientras levantaba pesas para fortalecer sus músculos. Estaba esperando que terminara para intentar arreglar las cosas, pero él, como siempre, se adelantó.

​—Ya no puedo vivir así —soltó desde la sala.

​Me senté en la cama de inmediato. Parecía que tenía mucho más que decir, su voz sonaba cargada, al borde de algo.

​—Yo te amo, Jones. Te amo en cuerpo y alma. No puedo más con el silencio de estos días. Me duelen, me queman, me hacen perder los estribos... Me queda un día y luego todo volverá a la normalidad. Yo no quería que este tiempo libre lo pasáramos así, quería que fuera perfecto, pero fue mi culpa. No debí...

​—Si comienzas a culparte, te golpearé en la cara —advertí antes de que siguiera. No quería su arrepentimiento.

​—Tú tienes toda mi confianza, mi completa confianza —dijo él, ignorando mi amenaza—. Solo tengo miedo, ¿está bien? Tengo el derecho de sentir eso.

​—¿Miedo de qué? —pregunté, mi voz apenas un susurro.

​Se sentó frente a mí, en el suelo frío. Antes de que me pudiera mover, se enredó en mí en un abrazo desesperado, hundiendo su rostro en mis piernas, como si buscara refugio de una tormenta que solo él podía ver.

​—Miedo de que la verdad sea el arma que te aleje de mí para siempre —confesó contra la tela de mi pantalón—. Tengo miedo de que, si abro todas las puertas, el hombre que amas se convierta en un extraño al que no quieras volver a tocar.



#4217 en Otros
#970 en Relatos cortos

En el texto hay: #drama, #romanceadolencente, #silencio

Editado: 22.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.