Todo lo que nunca pasó

Epílogo

Ahora tengo la libreta azul en mis manos, algunos de estos poemas fueron arrancados de su lugar y quemados en el proceso. Muchos los perdí con el tiempo y no necesariamente hago referencia a esa libreta.

En toda historia existe una verdad y una parte de ficción. Posiblemente nadie sepa que fue real y que no. Excepto los personajes de esta historia. Aunque fui muy buena para omitir grandes detalles. La realidad es que Alexander sí tenía una lista de conquistas y entre ellas, Lía. Una de mis más grandes amigas, a quien valoré grandemente en aquella época. Hoy, años después nuestra amistad se redujo a pequeñas conversaciones de cortesía y mera formalidad. Es curioso, la gran pandemia que azotó el mundo no sólo acabó con mi gran ilusión hacia Alexander sino también con mis más grandes amistades.

Un día, de pronto, abrí las redes sociales y lo primero que me apareció fue una encantadora foto de él y ella. Su nombre lo conocerá con exactitud Cielo porque eran cercanas. Sin embargo, al ver esto pude sentir una gran tranquilidad. La felicidad de quienes quería siempre las consideré por encima de la mía, independientemente del resultado final.

Asimismo, el fatídico encuentro con Mateo una tarde por las frías calles de la ciudad me hicieron congelar mis pasos. Qué hubiese sido de mí si hubiese aceptado esa dulce confesión en el balcón afuera del salón aquel día. Mi respuesta iba a ser la que querías escuchar, tuve miedo de lastimarte en realidad. Y mi promesa después de lo de James me dejó ciertas restricciones ante la culpa.

Los años pasaron en un abrir y cerrar de ojos, mi vida dió un giro de 360 grados cambiándolo todo. Estudié una carrera que me hizo darme cuenta de que podía vencer mis miedos, en este caso a las matemáticas.

Aurora, la bella durmiente, escribe, dibuja, pinta, canta, baila, en la oscuridad de su habitación. Recordando con nostalgia su pasado y con miedo latente imaginando su futuro. Tal vez, esa niña de trece años cometió muchos errores que hoy intenta entender lo que pasó, afrontando pequeñas batallas imaginarias con las que solo ella puede lidiar.

Mi vida es una gigante montaña rusa de emociones, de sucesos, de errores. Nunca puedo predecir el mañana ni lo que voy a llegar a sentir en cada escena. Mi primera ilusión, Alexander, mi gran inspiración en el mundo literario, a quien libero de toda responsabilidad y a quien agradezco ser mi muso durante mi etapa de adolescencia. No sabía que existía esta versión de mi misma que ahora me permite escribir todo lo que pudiese imaginar. Y bueno, el tiempo luego me regaló a alguien más, dulcemente complicado, quien sacó mis mejores obras de arte plasmadas en cada pared de mi hogar.

Supongo que el amor es eso, saca lo mejor o peor de ti, tu decides quien ser.

Cada historia es distinta y eso es lo mejor de ser únicos.

Nadie imaginaría que la niña que abrazaba entre lágrimas su almohada sintiéndose tan insuficiente y queriendo ser alguien más, estaría hoy años después cumpliendo uno de sus grandes sueños. Escribir.

Y aunque el tiempo no perdona, descansa un minuto y piensa en ti. Yo me detuve varios meses para descubrir cual era mi camino.

Cumple cada uno de tus sueños. Abrázate a ti misma y el concepto del amor. El amor es precioso pero nunca te pierdas en el proceso.

Y si lo haces, sácale provecho a tu dolor.




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