Capítulo 6: Primera veces.
Damon.
Podría estar todo el día viendo actuar y bailar a Maeve y no me aburriría, hay algo en la forma en que se mueve, en como dice cada palabra en escena, que es imposible apartar la mirada. No es solo talento, es algo más. Es como si el arte viviera en ella, brotara en cada fibra de su ser.
Es magnética.
Es autentica.
Es libre.
Es adictiva.
Cuando está arriba del escenario, el mundo deja de girar por un instante. No importa cuánto ruido de fondo, murmullos o personas haya alrededor. Todo se desvanece y solo queda ella. Maeve y su luz, ocupando cada espacio, cada rincón, llenándolo todo.
No es la mejor bailarina, ni la mejor actriz. Pero hay algo en ella que supera cualquier técnica impecable o ejecución perfecta. Por qué cuando se mueve, cuando te mira, te cuenta una historia, te obliga a sentir.
Y eso, eso supera todo, porque lograr cautivarte hasta el punto de volar con mil historias.
Cuando la veo recuerdo porque amo el arte.
- ¿Sigues mirándome así? --dice con una sonrisa sacándome de mis pensamientos.
-Es que a veces olvido que eres real.
Y entonces, inevitablemente recuerdo la primera vez que nos vimos.
Recuerdo la primera vez que la vi, en esa audición. No fue algo extraordinario, ni un momento que se quedara grabado en la memoria de todos… al menos no para ella. Pero para mí, fue imposible de olvidar.
No recuerdo exactamente porque estaba viendo las audiciones de los nuevos ingresos, quizás para recordarme el camino por el que tuve que pasar o por simple curiosidad. Pero aquí me encontraba, con mi grupo de amigos, viendo cómo algunos fracasaban, otros los superaban los nervios o como otros demostraban de que estaban hechos.
Maeve Laurent al escenario – gritaron por los altavoces, así que con mis amigos empezamos hablar.
-Bonita voz, de esa tal Luna- dijo Liam.
-Sí, aunque le falta confianza.
-Pff. Igual lo que yo no entiendo es porque canto si se está postulando para actuación, pero bueno, miren a la nueva… se ve asustada – si definitivamente mi queridísimo amigo no tenía mucho tacto.
-Cállate Theo. -lo hice callar, porque definitivamente Maeve se veía lo suficientemente nerviosa.
De fondo sonaba Demons, pero definitivamente, no fue su técnica lo que me atrapo, si no como se entregaba por completo, a pesar de lo insegura que se veía en un principio en sus movimientos. Era clara la falta de confianza, su cuerpo titubeaba, pero había algo en su mirada, algo en su lucha interna que me mantenía cautivado, era algo diferente. No era perfecta, ni cerca de serlo, pero tenía una chispa difícil de ignorar.
Tenía algo, de una forma que pocos lograban y es que su alma brillaba más que cualquier técnica profesional o postura perfecta. A medida que su audición iba pasando, esa falta de confianza fue desapareciendo, y lo que quedo, fue asombroso, nos mostraba su esencia, el brillo de una persona capaz de cautivar hasta el último espectador sin necesidad de ser perfecta.
Ese día no hablamos. Ella se concentró en su audición y yo en mis cosas, pero de vez cuando la miraba y es que ¡diablos! era imposible no sentir curiosidad por esa chica, no sabía cómo definirlo, pero me hacía pensar que algo más había en ella de lo que se veía a simple vista.
Meses después nos volvimos a encontrar, la vi tan perdida, tan solitaria, tan fuera de lugar, que no dude en acercarme.
-hola, ¿te encuentras bien?
-Hola, si, no te preocupes- me contesto entre hipidos, ya que estaba llorando.
- ¿Segura?, no lo pareces, espérame aquí.
No sé qué fue lo que me condujo a preocuparme por ella, pero termine llevándole un té.
-Toma, quizás esto te ayude a sentirte mejor.
- Gracias – susurro.
Desde ese día, nos volvimos buenos amigos, tenía un radar para saber cada vez que estaba mal y ella se había vuelto en mi fuente más grande de confianza, con ella podía ser yo.
- ¿Sabes, Maeve? A veces me pregunto qué hace que una persona conecte con el arte.
- ¿Cómo, a que te refieres?
- A que, para mí, no solo se trata de ser talentoso o de saber hacer las cosas bien, tampoco de ser el mejor de la clase, porque eso se acaba… puedes estar en la cima un día o en tu lugar de confort, pero eso no te asegura nada. Para mi significa algo mucho más profundo, algo que solo se siente. Como si cada movimiento, cada palabra, tuviera que ver con lo más profundo de nosotros, con lo que no podemos decir de otra manera. Lo que nos sale del alma.
Maeve me mira, sus ojos brillan con una intensidad que no había visto antes. Hay algo en su expresión, como si esas palabras estuvieran tocando un rincón de ella que había estado oculto.
-Y tu Maeve, ¿qué crees que es el arte para ti?