Todo lo que pudimos ser.

Capítulo 7: Confrontaciones.

El día se me había pasado demasiado rápido, pero todo había sido gracias a Damon. Definitivamente, él era ese soplo de aire fresco que necesitaba. Sabía leerme como nadie, lograba intuir lo que yo misma a veces no comprendía

Estaba dejando las cosas sobre la cama cuando me llego una notificación al teléfono.

Damon:)

¿¿¿¿Ya llegaste a tu casa????

Maeve:

Si, recién

¿Y tú?

Damon:)

También.

Deberíamos actuar juntos.

Como, por ejemplo, En el próximo musical

Maeve:

Pero yo no canto.

Damon:)

No es necesario.

Bailas y actúas de maravilla.

Eso es suficiente.

Maeve:

Mmmh no se, Damon.

Déjame pensarlo.

- ¿Mandándote mensajes sucios con tu novio, Maevecita?

- ¡AY, Sophie!, me asustaste tarada --le dije, bloqueando la pantalla del celular mientras ella se reía- Y no, no estoy hablando con Tristán.

- ¿Entonces con quién? Porque tenías una sonrisa de estúpida en la cara.

- Con Damon… y antes que digas algo, no tenía esa cara.

- Hare como que te creo.

- Bueno.

- Maeve…

- ¿Qué?

- ¿Qué escondes? –dijo Sophie, acercándose.

Odiaba que Sophie me conociera tan bien. Nunca podía ocultarle nada; sabía leerme con demasiada facilidad.

-No escondo nada… solo que…

- ¡Solo qué nada! Dale, Maeve, no me hagas sacar mi arma secreta.

La mire horrorizada.

- NO, PORFAVOR, COSQUILLAS NO.

- Voy a contar hasta tres si no me lo dices ahora mismo. Uno… dos… y

- Damon me hizo actuar. - dije en un susurro y escondiéndome detrás de mis manos.

- ¿QUE? – grito tan fuerte, que la debieron escuchar hasta china. - ¿QUE HIZO QUE?

- shhhh, Sophie cállate, vas a despertar a mamá.

- Lo siento, pero, Maeve, no puedes soltarme una bomba así.

- No es para tanto.

- Claro que lo es. Dejaste de actuar hace tres años… coincidentemente, cuando tu queridísimo novio decidió que no era lo mejor para ti —dijo con una expresión de desagrado.

Rodé los ojos.

-No es así. No es que a Tristán no le guste que actúe, solo cree que debo concentrarme en la danza o nunca llegaré a ser lo suficientemente buena bailarina. Y tiene razón.

- Maeve de las Mercedes, no vuelvas a justificarlo frente a mí. Sabes lo que opino y, además, ya eres excelente bailarina. No dejes que sus palabras te hagan dudar.

- Es que es imposible no escucharlo y que no se queden en mi mente. Hoy, de nuevo, lo insinuó. Iba a decirlo, pero lo detuve antes de que lo hiciera. Para él, todo es una competencia, y no le importa hacerme daño en el proceso. Es como si estuviera tan ocupado demostrándose a sí mismo y a los demás que es el mejor, que no ve que ya ni siquiera pasamos tiempo juntos. Ya no hacemos las mismas cosas de antes. No salimos a ninguna parte, ya no pasamos las tardes viendo películas o simplemente bailamos juntos.

No me había dado cuenta de que estaba llorando hasta que Sophie me secó una lágrima.

-Todo se convirtió en discusión tras discusión, en que nunca está conforme con nada. Ni siquiera nos apoyamos ya. Todo es tan seco y distante. -Suspirando, dije la frase que tanto miedo me daba pronunciar-: Estamos juntos, pero a la vez es como si no lo estuviéramos.

Sophie me miraba atentamente, escuchando cada palabra que decía.

-Mae… ¿no crees que están juntos por comodidad? ¿Qué el amor ya se acabó?

- No lo sé. Sé que yo aun lo quiero, que aun lucho por mantener la relación a flote… solo que, a veces, me canso de luchar por los dos.

-Pero es que no debería ser así. Los dos deberían superar los obstáculos y luchar juntos. La relación es de los dos, no solo tuya.

- Lo sé, lo tengo claro… pero él esta tan enfocado en ser el mejor y lo entiendo, te juro que lo entiendo… pero se olvidó que soy su compañera. Me ve como si fuera su rival.

- Más bien, Maeve, te ve como su sombra más que su rival.

Lo sabía. Intuía que me veía de esa forma, pero no era capaz de decirlo en voz alta. No me atrevía a hacerlo, porque una vez que lo dijera, se haría realidad… y era una en la que no quería vivir.

-A veces siento que estamos juntos porque así yo lo quiero. Que, en realidad, no le importaría mucho si termináramos. Es como si no le importara cómo me siento… Me siento tan atrapada… que improvisar con Damon, fue tan liberador… Es como si por fin fuera escuchada. Como si alguien entendiera mi amor por la danza y la actuación. Supo recordarme lo que se siente con ambas cosas… Me sentí viva.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.