Maeve
¡Oh por dios! ¿QUÉ HICE?
No sé en qué momento se me ocurrió que era buena idea aceptar audicionar para el musical.
Pero en cuanto las palabras salieron de mi boca y vi los ojos de Tristán llenos de ironía, decidí irme y dejarlo solo, no iba a ser capaz de aguantar otros de sus desplantes, por que fuera lo que fuera a decirme no iba a ser capaz de convencerme de que era un error audicionar.
Mientras las dudas me asaltaban una tras otras ¿Por qué lo hice? ¿Era solo para molestar a Tristán? ¿Lo lograre? ¿Voy a hacer el ridículo?
Antes de seguir atormentándome con tantas preguntas, decidí llamar a la única persona que me conocía mejor que yo misma: Sophie.
- Hola, mi vida, ¿ya me extrañabas? – podría estar en mi peor momento y ella siempre lograba sacarme una sonrisa con sus locuras.
-Siempre te extraño mi vida – escuché su risa a través de la línea – Sophie hice algo.
-¿Qué hiciste? – se escucha como contiene el aire y dice: Dime por favor que ya terminaste con el idiota ese.
-No aun no – lo dije mientras ponía los ojos en blanco, no era ningún secreto que no le agradaba.
-Me conformare con ese “aun no”, espera déjame adivinar – hizo una pequeña pausa para ponerle dramatismo a la situación- Ya se… le devolviste los cuernos.
- ¿Qué cuernos? Yo no tengo cuernos y si te refieres a eso, sabes que fue un malentendido.
-Si claro, sigue mintiéndote a ti misma.
-No estoy...,
-Ya basta de suspenso… dime de una vez que hiciste.
Tome un gran suspiro antes de decirle.
-Le dije a Tristán que voy a audicionar para al musical y eso no es todo, acepte hacerlo con Damon.
Hubo un pequeño momento donde no se escuchó nada, hasta casi podría haber jurado que se había cortado la llamada hasta que de repente se escuchó un grito de emoción de Sophie, mi cara se contrajo en una mueca de dolor.
- ¡Ay tarada! Casi me dejas sorda.
-Perdón, es que me emocione. - rodé los ojos, si yo era intensa, ella me ganaba – ¿Cómo es eso que vas a audionar y más con el guapote de Damon?
-Pues sí, ósea estábamos discutiendo y simplemente lo dije, pero Sophie, no sé si lo vaya a hacer.
- ¿Cómo? Espera, no entendí muy bien… explícate.
- Eso Sof… no se si lo hare, se lo dije solamente en un arrebato, Tristán me estaba diciendo de nuevo esas cosas y yo… exploté. Pero ahora pensándolo mejor, no iré, no estoy lista.
- ¿Qué estás diciendo?
-Que no lo hare, le inventare una excusa a Damon.
-ah si, ¿Cuál?
En ese preciso momento me quedé en blanco, así que dije lo primero que se me vino a la mente.
- Que me atropello una bici o un perro. Si eso suena creíble.
- ¿Te estas escuchando? Eso suena ridículo.
- No, eso es lo más lógico que se me ha ocurrido, ¿Quién cuestiona a alguien que fue atropellado por un perro?
Claro que era una idea estupenda, estupendamente estúpida pero no daría mi brazo a torcer. Pero Sophie era una contrincante muy difícil sobre todo si se ponía en modo todo lo que quieras lo podrás alcanzar.
-Yo sí lo haría.
-Tengo miedo Sophie. Si subo a ese escenario y todo sale mal, no sé si aguantaría… me da miedo confirmar que todos tienen razón, que las comparaciones son ciertas. ¿Y qué pasa si este en verdad no es mi sueño y solamente lo estoy haciendo para molestar a Tristán?
- ¿Y qué pasa si lo intentas y todo sale bien? ¿También lo estarías haciendo para molestar a Tristán? - suspiro- Maeve te conozco desde siempre, he visto como has soñado por esto toda la vida, sé que puedes, solo falta que tú te lo creas – suavizó su voz -- sé que te mueres por hacerlo ¿verdad?
-Si.
La respuesta salió más rápido de lo que esperaba y es que en verdad estaba dejando que hablara mi inseguridad.
-Lo ves, estas pensando en ti, solo que te da miedo arriesgarte… eres maravillosa Maeve y las dos sabemos que estás lista para esto, solo deja de esconderte, es momento de que salgas a la luz y brilles.
- Tengo miedo.
- Entonces abraza ese miedo y enfréntalo. Deja que el mundo vea que estas hecha. Atrévete a contar tu historia.
Mientras Sophie me hablaba yo no dejaba de repetir en mi mente esa frase que me dijo Damon.
“Las mejores escenas no se actúan con el alma, si no con el corazón”
Entonces, con esa frase en mente, me decidí.