Damon.
Maeve😊
¡Lo haré!.
Mentiría si ese mensaje no logro sacarme una gran sonrisa y satisfacción.
El que Maeve se atreviera a audicionar era todo un reto que claramente no iba a dejar pasar, quería mostrarle todo lo que se estaba perdiendo, demostrarle que era capaz de todo lo que se propusiera y más.
Quiero demostrarle que si hay gente que confía en ella y vea todo su potencial.
Pero más que eso, quería mostrarle que era ser un equipo.
Que pudiera seguir confiando en mí.
Que todo lo que le dije la otra vez era verdad.
Que pueda ver más allá de su constante inseguridad.
Que pueda ver lo que yo veo.
Y entonces, llego.
La vi entrar al estudio con su típico moño desarreglado, un buzo enorme y sin una gota de maquillaje, me miro con sus profundos ojos verdes que podían transmitir tranquilamente mil emociones en un segundo.
Casi no me saludo, tenía esa cara que grita “no sé qué hago aquí”. Camino directo a un rincón a dejar sus cosas y se quedó ahí quieta, mirando fijamente el piso, esperando que se aprendiera por arte de magia todo.
-Vamos a ensayar o piensas quedarte ahí averiguando de que esta hecho el suelo? – le pregunte cruzándome de brazo.
Me lanzó una mirada de pocos amigos.
-Me estoy mentalizando.
- ¿Para la mejor tarde de tu vida?
-Tuve que haber inventado la excusa de que me atropello el perro -dijo en un susurro.
- ¿Perdón, no te escuche?
-No dije nada.
-Qué raro, me pareció que te atropello un perro.
- Que chistoso.
-Soy tu payaso personal, ¿recuerdas?
Con una sonrisa y negando levemente con la cabeza, se puso de pie, camino lentamente hasta que quedo de frente a mí. Definitivamente Maeve era una de las personas más bellas que había conocido. Especialmente cuando sonreía.
- ¿Lista para comenzar el ensayo?
Lista.
Una hora después, tenía una Maeve con la respiración entrecortada, frustrada y con los hombros caídos.
-No va a salir -murmuro.
- Está saliendo.
-Claro que no, es mierda, me está saliendo como la mierda, me veo ridícula, no sé por qué acepte hacerlo.
Decidí interrumpirla antes de que siguiera diciendo cosas sin sentido, porque ella no se daba cuenta de lo rápido que se había aprendido todo. Así que la agarre de las manos y la mire directamente a los ojos.
-Maeve, no eres mierda, no te está saliendo como la mierda ni te ves ridícula -suspire- no te das cuenta de lo rápido que te la aprendiste, llevamos como una hora ensayando y ya la tienes completamente aprendida – le acaricie la mejilla lentamente, disfrutando de la sensación del roce- deja de pensar tanto y disfruta, suelta todo lo que tienes. ¿sabes qué es lo mejor de los saltos al vacío?
- ¿Qué? -dijo en un susurro.
- Que siempre hay alguien dispuesto a atraparte – me encogí de hombros- yo solo digo.
Me regalo una de sus más hermosas sonrisas.
-Eres un tonto.
-Y tu una artista, aunque te cueste creerlo.
Maeve se quedó en silencio mirándome, pero ya no con los ojos nublados por la frustración. Había algo distinto en su expresión, como si por fin pudiera verse a sí misma a través de mis ojos.
-Gracias -dijo bajito.
-Siempre.
Sin decir nada más, dio media vuelta y fue hasta donde su bolso, saco su botella de agua y bebió un sorbo, cerro los ojos y respiro hondo y volvió a colocarse en posición.
- ¿Lista? – le pregunte.
Ella asintió.
-Pon la música.
La canción volvió a sonar. Esta vez, Maeve se movía diferente, algo en su cuerpo había cambiado, desde su mirada a como cada paso lo daba con una seguridad que antes no estaba. Se había soltado, quizás no completamente, pero lo suficiente para dejar que lo que llevaba a dentro comenzara a hablar.
La mire sin decir nada.
No podía apartar la mirada.
Sus movimientos no solo eran técnica, Estaba contando algo. Estaba dejando salir todo ese dolor, frustración, amor retenido… estaba contando lo que no se atrevía a decir.
Cuando la canción termino, no hubo aplausos. Solo el silencio de ese instante sagrado que habíamos vivido.
Ella me miro, con el pecho agitado y por primera vez no vi esa mirada insegura, sino una llena de determinación y esa leve sonrisa que me decía “¿viste que si podía”.
Me acerque despacio.
-Eso fue …- me faltaron palabras, algo muy raro en mi - Wow, fue increíble.
Maeve no respondió. Solo se acercó, sin pensarlo demasiado me dio un pequeño beso en la mejilla y apoyo su frente en mi pecho.