Todo lo que pudimos ser.

Capítulo 15: La profecia.

Maeve.

Pero ¿qué hacía aquí?

Estoy como tonta mirando a la ventana viendo como Damon espera pacientemente que le abra la puerta, al menos tiene la decencia de no tocar.

Un solo pensamiento me tensa de pies a cabeza.

Que mi madre no lo vea.

Y con eso en mente me giro hacia Sophie.

- ¿Qué hago? - le digo nerviosa.

- Ir a ver que quiere.

- ¿Y si se enteró? - digo mientras me como una uña.

- ¿Qué tiene de malo eso? Digo, es tu amigo, obvio que va a querer apoyarte en esto.

- Me da miedo.

- ¿Qué cosa? – Sophie tenia esa sonrisa de sabelotodo que no me agradaba en estos momentos – ¿Sentir algo por el cuándo no deberías?

- Siempre hemos sido amigos, nada más. -aclaro por enésimas vez.

- Mmmh, hare que te creo.

-Mejor iré a ver que quiere- prefiero mil veces interrumpir esta conversación que seguir indagando.

-Ve por tu romeo, julieta.

Me asegure de salir lo mas silenciosa que pude de mi habitación, por la hora que era lo mas seguro es que mi mamá estuviera en la suya viendo alguna serie turca. Pero aun así prefería irme con mucho cuidado.

Ya una vez abajo abrí la puerta despacito, sin que emitiera ningún ruido.

-Maeve, ¿Qué haces? - dijo Damon riéndose.

-Shhh, mi madre no puede saber que salí- al darme la vuelta descubrí que estábamos demasiado cerca.

- ¿Estuviste llorando? – Me miraba fijamente, buscando cualquier señal de que algo malo hubiera, aunque no había que ser muy observador para darte cuenta de que mi aspecto era horrible.

-No -levanto las cejas- solo que estaba con Sophie viendo una película y forcé mucho la vista.

Baje la mirada, me miraba tan intenso que sentía que podía traspasar todo de mi y ver hasta lo más profundo, eso me hacia sentir un poco incomoda y a la vez el pequeño recuerdo de haberlo visto con Luna hoy volvió a mi mente.

-Maeve, no es necesario que me mientas -dijo mientras su mano subía hasta acariciarme la mejilla, su frio tacto provoco un sinfín de emociones en mí, así que me aleje.

-No te estoy mintiendo -mire detrás de el – ¿A que viniste?

- Era sobre el ensayo de mañana -Se rasco la nuca nervioso. – y andaba cerca y quise a pasar a ver si estabas bien.

-Gracias por tu preocupación, pero estoy bien

Que mentira mas grande acabo de soltar y mi cuerpo lo sabe, sabe que estoy mintiendo y está siendo en este preciso instante mi peor enemigo. Me tiemblan las manos, se me forma un leve puchero y mis ojos se aguaron.

Damon mira atento a cada reacción mía, no se le escapa nada y por supuesto menos cuando unas de las lagrimas traicioneras escapa por mi mejilla, sube su mano y la limpia lentamente, y su mano baja por mi brazo hasta tomar mi mano y me acerca a él, donde me envuelve en un dulce abrazo

-Maeve – me dice despacito -estoy aquí, no tengas miedo de mostrarte frágil, está bien.

- Solo es un mal día.

-Viste, todos lo tenemos – intente separarme de él, pero no me dejo - ¿Estás sola?

-No, con Sophie, ¿Por qué?

- ¿Las puedo acompañar?

- Es -q-que e-es-ta mi -dije tartamudeando. - mi mamá.

- ¿puedo subir por la ventana? -se separo un poquito de mi para apuntar esta misma.

Lo medite durante unos segundos y la verdad desde que lo dijo ya tenia la respuesta.

Así que asentí y le dije que en 5 minutos subiera, que primero iba a verificar donde estaba mi mamá.

Y así lo hizo.

-Pero mira nada más lo que tenemos aquí -dijo Sophie una vez Damon entro a mi habitación – Al romeo del siglo.

-Sophie – la mire con cara de pocos amigos, mientras Damon se reía de los comentarios de mi amiga.

- Bueno de hecho tiene sentido, para ese papel voy para la audición del musical.

- ¿Qué? - ¿romeo y julieta? Enserio ese iba a ser el musical.

-Si, ¿No te lo dije? -dijo asiéndose el desentendido, claramente que nunca lo mencionó.

-No -dije rodando los ojos – a todo esto, ya que lo mencionas, ¿Qué escena tenemos que hacer?

-Ah, la del beso -abrí los ojos sorprendida – pero dijeron que esa parte, la del beso me refiero, no era necesaria hacerla.

Sophie soltó una sonora carcajada.

- ¿Puedo ir a ver esa audición? -La miramos sin entender- Dios muero por verla.

-Estas oficialmente invitada, Pinkie -dijo Damon, solo para molestar a Sophie, puedo contar con los dedos de mis manos las veces que han interactuado y desde el primer momento el se refiere a ella así, según el por las caricaturas Pinkie y Cerebro. No hay mucho que explicar cuál es cual.

- ¿Cuántas veces voy a tener que pedirte que dejes de llamarme así? -Dijo cruzándose de brazos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.