Todo por un juego y un romance

Llegó la hora, todo o nada

Unas horas después el sol entraba por la ventana. Ambos despertaron y sin decir una palabra sobre lo ocurrido, se prepararon para ir a desayunar y empezar con los preparativos para el juego de exhibición.

Al llegar al comedor la profesora Smith los vio y les dijo.

—señor Thorne y señorita Thompson, espero que tengan todo listo para su evento—dijo con vos autoritaria—les recuerdo que no permitiré ninguna conducta antideportiva y en caso que la haya el duelo se termina sin excepciones.

Ambos la miraron y asintieron con la cabeza en señal de aceptación.

El ambiente entre ellos era extrañamente tranquilo, aunque ninguno decía una palabra.

En la mente de ambos solo resonaba una sola cosa, ganara cueste lo que cueste.

Unos minutos después Alexander se levantó de la mesa y se dirigió a la recepción para preguntar sobre el árbitro.

—buenos días, quisiera saber si hay algún árbitro disponible para el partido de exhibición.

—lo lamento, nuestro árbitro está enfermo. —respondió la recepcionista—pero el entrenador Martínez está disponible si lo desea—agregó.

—genial, el entrenador Martínez es perfecto, podría decirle que el partido será a las siete de la tarde por favor—respondió Alexander.

—por supuesto se lo comunicare de inmediato.

—muchas gracias.

Mientras Alexander coordinaba con el entrenador. Lexi se levantó de la mesa y se acercó a Alexander.

—valla. Si que no pierdes el tiempo he—dijo con ironía.

—solo estoy cumpliendo con lo prometido a la profesora Smith—respondió serio.

—tranquilo, no hace falta ponerse así por un simple comentario—replico con una risa nerviosa.

—mira quien lo dice—respondió.

Alexander se dio media vuelta y se dirigió a la habitación.

Lexi sin darle importancia al comportamiento de él, decidió arreglar los preparativos de la cancha de tenis.

Ya en la habitación Alexander se recostó en la cama con los brazos detrás de la cabeza mientras pensaba en voz alta.

—maldición ese beso no ayudo en nada, solo hizo que las cosas sean aún más complicadas con ella. Si tan solo pudiera… No Alexander no puedes pensar en eso.

Unos minutos después el teléfono de Alexander sonó con una notificación de Lexi.

Lexi:

Oye ya resolví el asunto de la cancha y el horario. Solo falta que llegue la hora

Alexander:

De acuerdo. ¿Desde cuándo me mandas mensajes?

Lexi:

¿Enserio me lo dices? Desde que tenemos que preparar un partido de exhibición tonto.

Alexander:

Vale, vale, no dije nada.

Durante el resto del día ambos trataban de evitar al otro. Ninguno quería perder ese partido y hablar antes del mismo era una forma de condenar sus estrategias.

Al llegar la hora del almuerzo ambos se sentaron enfrentados, dando a entender que este partido era enserio.

La profesora Smith noto el comportamiento inusual de ambos a comparación de la noche anterior y les dijo.

—señor Thorne y señorita Thompson. ¿Acaso ocurre algo? —pregunto con cautela.

—no descuide Profesora Smith, solo estamos algo cansados por los preparativos del partido de exhibición—respondió Alexander con una sonrisa fingida y despreocupada.

—muy bien, conque a eso se debe su comportamiento irregular del día de hoy he—respondió con cautela.

—si no se preocupe, es solo el cansancio nada más jaja—respondió Alexander con una risa nerviosa.

La profesora Smith mostro una sonrisa leve y continuo con su comida.

Después del almuerzo Lexi tomo del brazo a Alexander y lo llevo a la cancha de tenis para hablar.

—escucha, sé que esto no me debería importar, pero, ¿te pasa algo? —pegunto con algo de preocupación.

Alexander sin mirarla respondió

—no sé de qué hablas, estoy perfecto.

—hay por favor Alexander, se te nota en el tono de voz que algo te sucede—respondió con algo de enojo.

—ya déjame en paz, desde cuando te preocupas por el bienestar de tu enemigo he? —respondió con irritación en su voz.

—wow tranquilo idiota, solo quería saber si te ocurría algo, nada más—respondió con firmeza

—pues no, no me ocurre nada—respondió de forma cortante.

Luego de eso Alexander se dio la vuelta para irse del lugar. Pero Lexi no contenta con las respuestas de su rival decidió insistir.

—espera un momento! ¿Este comportamiento tuyo se debe a lo de anoche? —pregunto

Alexander se detuvo en seco y respondió fríamente.

—si de verdad quieres hablar de esto, veme en la habitación en cinco minutos.

Luego de eso se retiró del lugar sin decir nada más.

Cinco minutos más tarde ambos se encontraron en la habitación como habían acordado.

—ahora me dirás que es lo que te ocurre—dijo Lexi ya molesta con la situación.

—muy bien su majestad se lo diré de una manera que su dulce cabecita de princesa pueda entender—respondió Alexander con arrogancia e irritación.

—lo que sucede es que lo que paso anoche no ayudo en nada después de todo, okey. —agregó—solo volvió la situación aún más incomoda entre ambos, y no hagas como que no te has dado cuenta porque tú también actúas más rar de lo normal. —dijo con enojo evidente.

—valla, ahora resulta—respondió Lexi—todo el problema es ese dichoso beso que no significo nada—agregó con las mejillas sonrojadas.

—ya vez, no soy solo yo, tú también estas tratando de ocultar esta incómoda situación.

—está bien! —dijo Lexi alzando la voz—lo admito todo se volvió aún más incómodo después de ese maldito beso, contento?, ya lo he dicho.

Un silencio incomodo los envolvió en ese momento, ambos intentaban apartar la mirada del otro.

Hasta que finalmente Alexander dijo.

—bien, hay una solo forma de arreglar esto y es desempatando ese partido. Lo mejor será que nos mantengamos separados el resto del día, hablare con la profesora Smith para que nos de permiso de separarnos durante el resto del día.



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En el texto hay: romance, drama

Editado: 05.03.2026

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