A la mañana siguiente Sara fue a despertarlo muy temprano, ella se paró en medio de ambas habitaciones y con un altavoz puso una marcha militar, y con voz firme casi de sargento, dijo en voz alta.
—¡ARRIBA NIÑOS, ES HORA DE TRABAJA!
Alexander y Lexi se despertaron de golpe, ambos salieron confundidos de sus habitaciones, Alexander dijo molesto y algo dormido.
—¿es enserió mamá? Otra vez te pondrás como sargento, pensé que había quedado claro después de la última ves—dijo Alexander.
—¡eso era antes de que me desafiaron, ahora tendrán que atenerse a las consecuencias! —respondió Sara con firmeza—ahora visitante, puede que no tengan partido hoy, pero eso no significa que tendrán un día tranquilo, los quiero en la cancha en cinco minutos—agregó.
Ambos bajaron la cabeza y resignados hicieron caso sumiso a las órdenes de Sara. Cinco minutos después ellos estaban en la cancha como les ordenó Sara, Martínez los vio y les pregunto.
—buenos días, chicos, ¿alguno de ustedes me puede explicar que es lo que sucede? Nunca entrenamos a esta hora, ¿Por qué la Sra. Sara los hace entrenar a esta hora? —preguntó confundido.
—nunca pensé que volvería a pasar, esta no es la primera vez que hace este tipo de cosas—respondió Alexander entre suspiros.
—¿a qué te refieres Ale? —preguntó Lexi.
—de momento cumplamos con el entrenamiento, luego del desayuno se los explicaré, si ella nos ve que no estamos haciendo lo que ordenó, se volverá loca, y créanme no quieren ver a mi madre perder la cabeza—respondió.
Martínez se dio cuenta de la situación y simplemente les dijo que empezaran con el entrenamiento, luego de unas horas de entrenamiento intenso, Alexander cayó rendido, se sentó en el suelo y dijo.
—Rayos, esto ya es demasiado.
—sí, esto es más una tortura que un entrenamiento matutino—dijo Lexi igual de cansada.
—solo espero que esto no lo lleve al siguiente nivel, porque si eso pasa, creo que vas a querer irte sin pensarlo dos veces Lex—agregó Alexander.
—¿a qué te refieres? Alexander dime ¿Qué es lo que pasara si esto sigue escalando? ¿Por qué tienes tanto miedo de tu madre? Dime, quiero entender—preguntó Lexi insistentemente.
—bien, te lo contaré, pero necesitamos quitarnos la vigilancia de mi madre—dijo Alexander entre suspiros.
—¿vigilancia?
—sí, ¿recuerdas el colgante que te regalo mi madre para la gala?, bueno, resulta que ese colgante tiene integrado un micrófono, no es así madre—dijo Alexander apenado.
—¿Cómo lo supiste—dijo Sara desde fuera de la cancha— pensé que no se darían cuenta?
—Mamá, ¿es enserió? Por dios deja de hacer esto, luego te preguntas porque jamás me involucro sentimentalmente con alguien—respondió Alexander molesto.
Alexander soltó si raqueta, se levantó y se fue enojado con su madre, Martínez vio y escuchó todo, él fue a confrontar a Sara.
—Sra. Sara, con todo respeto, está llegando esta situación muy lejos, si continua así, los muchachos no podrán concentrarse y eso aumentara la posibilidad de que pierdan su siguiente juego —dijo Martínez serio.
Sara solo mostró indiferencian ante el comentario de Martínez y se fue, Lexi recogió el equipo de entrenamiento, tratando de mantener su cabeza ocupada, ella sabía que Alexander estaba molesto con su madre y no con ella, por eso prefirió darle su espacio.
Mientras, Alexander subió a su habitación, tomó su guitarra y empezó a tocar, la música era la única forma en la que Alexander podría encontrar consuelo, fue gracias a Jude que Alexander entendió que no importaba lo malo de las situaciones, la música siempre estará con él.
Sara lo escucho desde el pasillo, ella tenía dos opciones, seguir con el papel de sargento, o sede ante la relación creciente de su hijo.
—¿será que estoy haciendo mal? ¿los debería dejar tranquilos con el asunto? No si dejo pasar esta situación, puede repetirse la misma historia, no perderé a otro de mis hijos por el mismo motivo, aunque eso signifique que tenga que separarlos, es por el bien de todos—pensó Sara.
Ella se retiró del lugar, mientras tanto, Lexi estaba desayunando antes de que llegara el Dr. Albright.
Pasaron un par de horas hasta la llegada del Dr. Albright, Sara lo recibió cordialmente, él notó el cambio repentino que tuvo Sara, pero no le dio importancia, al entrar a la sala vio a Lexi sentada sola tomando él te tomando té sola, y preguntó.
—buenos días jovencita Lexi, ¿por qué esta tan sola, y el joven Alexander?, no me diga que volvieron a discutir—dijo Albright confuso.
—hola Dr. Sharp, no, Alexander y yo no discutimos, pasó algo más… complicado para variar—respondió Lexi con cautela debido a la presencia de Sara.
—ya veo, bueno, si es posible Sra. Sara, me gustaría tener una sesión a solas con ambos jóvenes—dijo Albright con calma.
—lo aceptaré por esta ocasión doctor, pero las siguientes sesiones estaré presente sin importar el tema de la conversación, iré a buscar a mi hijo, con permiso—dijo Sara seria.
—Descuide solo será esta vez, se lo agradezco—respondió Albright.
Sara fue a busca a Alexander, quien no había dejado de tocar la guitarra, ella no tocó antes de entrar, simplemente entró y le dijo con voz firme.
—Alexander, deja esa guitarra y baja, el Dr. Albright llego para su sesión pos-juego.
Alexander no escucho a su madre y siguió tocando a modo de protesta.
—Alexander no juegues con mi paciencia—dijo Sara ya molesta.
—¿y por qué tendría que hacer lo que me ordenas? Al final es siempre lo mismo, te metes en mi vida privada y terminas peleados, ahora entiendo todo ¿sabes? —respondió Alexander algo arrogante.
—¿de que estas hablando? Yo no me entrometo en tu vida privada, solo estoy haciendo lo mejor para ustedes dos—respondió Sara.
—¿lo mejor para nosotros o para ti? Hazte esa pregunta cuando perdamos el siguiente juego por causa tuya, y hazte esa misma pregunta cuando destruyas a una familia inocente y pierdas al único hijo que tienes a tu lado—respondió Alexander con el ceño fruncido.