Todos los días a la misma hora

CAPÍTULO 4 - LA PUERTA Mensaje 89 - 8:47 AM - De: Renata

Buenos días, Elena. Hoy no pude ir a tu facultad, pero te dejé algo en tu casa. Abre la puerta. Es un detallito para que no estés tan estresada con tu entrega. ;)Elena leyó el mensaje en el micro, apretada entre mochilas. Se le heló el estómago.¿Mi casa? ¿Cuál casa? ¿La de sus papás o el depa de Andrés donde a veces se quedaba?No contestó. Por primera vez en 89 días, no contestó.Llegó a casa de sus papás a las 2 de la tarde. Su mamá estaba barriendo la entrada.- Ay, Elena, te dejaron esto en la mañana. Una señora muy amable. Muy arreglada. Dijo que era tu asesora de tesis.En el suelo, junto a las macetas, había una canasta de mimbre. De esas de regalo de Liverpool.Adentro: una botella de vino tinto barato, dos manzanas, un chocolate y una tarjeta escrita a mano. Letra perfecta, de maestra.

Elena:Para que te relajes. Te ves muy tensa últimamente. Las arquitectas jóvenes se estresan mucho y se les nota en la cara. Te vi salir hoy a las 6:15 AM para tu clase de 7. Qué aplicada.Cuídate. No andes sola tan temprano.RenataElena no respiró. Las manos le empezaron a temblar.6:15 AM. La hora exacta a la que había salido hoy. Nadie la había visto. Ella pensaba que nadie la había visto.Su mamá la vio pálida.- ¿Estás bien? La señora dijo que te conoce por Andrés, ¿verdad? Se veía buena gente.Esa era la peor parte. Renata se veía buena gente. Siempre se veía buena gente. Hablaba bonito, se vestía caro, olía rico. Nadie le iba a creer a Elena si decía que tenía miedo de una señora que le llevaba canastas de fruta.Le mandó foto a Andrés, llorando ya.

Elena: Amor, vino a casa de mis papás. Sabe a qué hora salgo. Tengo mucho miedo. Por favor, dile que pare.

Andrés la llamó. Por primera vez en semanas, la llamó en lugar de mandarle audio.Elena, ya, cálmate. Estás exagerando. Mi mamá también sabe a qué hora sales, ¿también te da miedo? Renata es así, es atenta. Es su lenguaje del amor. Es una señora que está sola, tiene una sola hija, no tiene pareja. Tú eres lo más cercano que tiene a... pues a familia. Solo quiere caerle bien a tu familia.¡No es mi familia!Bueno, pero quiere. Mira, yo le digo que ya no vaya. Pero tú también, ya no le contestes si te pone tan mal. Bloqueala y ya.Y colgó.

Elena se quedó en la puerta de su casa, con la canasta en las manos. Su mamá le dijo: "Métela, hija, se va a echar a perder la fruta".La metió. No por gusto. Por miedo a ser grosera.Esa noche, puso una silla contra la puerta de su cuarto. Por si acaso.A la mañana siguiente, su celular vibró.8:47 AM.Puntual.

Mensaje 90 - 8:47 AM - De: Renata

¿Te gustó el vino? Era el favorito de Andrés cuando estábamos juntos. Seguro todavía le gusta. Pruébenlo juntos esta noche. ;)

Ay, Elena, no te enojes conmigo. Vi tu cara ayer cuando llegaste de la universidad. Te veías cansada. Me dio cosa. Tu mamá me abrió muy amablemente, por cierto. Me ofreció agua. Qué linda casa tienen. Qué lindo que tu papá les haya dejado ese cuadrito de la virgencita en la entrada. Se nota que son gente de bien.

Por eso me atreví a dejar la canasta ahí. No quería molestarte en tu facu.

Pruébalo. El vino se toma frío. Como le gustaba a Andrés conmigo. Después de... bueno, tú sabes. Cuando se quedaba a dormir y decía que se quedaba a hacer tarea.

No me contestes si estás ocupada. Sé que hoy tienes entrega de maquetas a las 4. Mucha suerte. Vas a reprobar si sigues sin dormir, eh. Te lo digo porque te quiero.

PD: Dile a tu mamá que gracias por el agua. Y que no se preocupe, no voy a volver a ir sin avisar. Bueno, solo si me invitan.

Elena leyó el mensaje tres veces.

Cada vez entendió algo peor.

No era solo que Renata había estado en su casa.

Era que había entrado. Porque su mamá le ofreció agua. Porque vio el cuadrito de la virgen que está HASTA ADENTRO, en el pasillo, no se ve desde la puerta. Tienes que entrar a la sala para verlo.

Renata había entrado a su casa. Su mamá la había dejado entrar. Le había dado agua en la cocina.

Y Andrés. Lo del vino. Lo de "después de... bueno, tú sabes". Lo de "decía que se quedaba a hacer tarea".

Andrés le había dicho que Renata y él nunca vivieron juntos. Que solo fueron novios de manita sudada.

Mentira.

Elena corrió al baño y vomitó la cena de anoche. Su mamá la escuchó.

- ¡Elena! ¿Estás bien? ¿Te cayó mal la manzana que te trajo tu maestra? Estaba buena, yo ya me comí una.

Elena se lavó la boca. Se miró al espejo. Tenía los ojos rojos. No paraba de llorar. De no dormir por 89 días.

Le contestó. Por primera vez en dos días, le contestó. Rompió su propia regla.

Mensaje 90 - 8:51 AM - De: Elena

Regina, por favor. Te lo pido por lo que más quieras. No vuelvas a mi casa. Nunca. No conoces a mi familia. No hables de Andrés y tú. No quiero saber. Déjanos en paz.

Visto a las 8:51 AM.

Escribiendo... a las 8:52 AM.

Y luego, nada. Por tres horas, nada. Elena pensó que por fin había entendido. Que la había asustado. Que se había acabado.

A las 11:47 AM, justo cuando Elena estaba presentando su maqueta y el profe le decía "Elena, esta maqueta está mal pegada, ¿qué te pasa?", su celular vibró en su bolsa. Lo tenía en vibrador.

Todos voltearon.

Era un audio. De 47 segundos.

De Renata.

Elena salió del salón para escucharlo en el pasillo, con las manos heladas.

Le dio play.

No era la voz de Renata.

Era la voz de Andrés, de hace años, más joven, Riéndose. Y de fondo, una mujer riéndose también. Renata.

El audio decía:

"Te lo juro, Renata, si mi mamá nos cacha aquí me mata... no, no me voy, me quedo contigo toda la noche... Elena... ¿Quién es Elena? No existe ninguna Elena... solo tú..."

Y después, la voz de Renata, ahora sí, grabada hoy, por encima del audio viejo:




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