Todos quieren a la gordita

Capítulo 12

Las puertas de la sala se abrieron de improviso dando paso a la figura de un hombre calvo, bajo, portando un traje gris claro. Hubiese pasado como un gerente o director más para mí si no fuera porque todos se pusieron de pie para recibirlo, ahí me di cuenta que se trataba del CEO, yo hice lo mismo que los demás automáticamente.

Su pequeña figura atravesó la sala de reuniones saludando a todos amistosamente y pidiendo disculpas por la demora argumentando que una llamada se hizo bastante larga. Luego se sentó en la cabecera de la larga mesa. Pude notar como acciono un tipo de mecanismo que lo subió un poco más para estar a la misma altura que los demás participantes. Era algo gracioso pero me contuve para que no se noten mis ganas de reír.

Comenzó la reunión agradeciendo a todos por su compromiso con la compañía y su colaboración constante. Luego fue dando la palabra a cada departamento para que presente un Informe de la situación actual de la empresa mientras analizaba todo con una sonrisa en el rostro.

Cuando llego el turno de nuestro departamento el señor Da silva se puso de pie y, mientras yo repartía a los demás presentes las copias de los informes, él explicaba las diapositivas que se iban proyectando. Toda su explicación fue muy clara y concisa, incluso hizo una observación de que la empresa se encontraba en una situación idónea para hacer inversiones o incluso algún tipo de alianza con algún otra empresa para aumentar los activos.

Luego de escucharlo el señor Mausser tomo la palabra.

— Como siempre es adecuada tu observación Da Silva, - apoyo los codos sobre la mesa y entrelazó los dedos.- Ya todos los gerentes debían suponer algo de esto debido a que solicité esta reunión en una fecha poco normal, así que los pondré al tanto de la situación. – Descruzó los dedos y reclinándose en su asiento exclamo. -En estos momentos me encuentro en tratativas para adquirir unas instalaciones en la provincia de Tierra del Fuego. Mi idea es fundar allí una fábrica y sucursal de la empresa.- Los gerentes comenzaron a murmurar. Oí al señor Da silva decir “lo suponía”.- Luego de oír sus informes más me convenzo de que es el momento adecuado de abrir nuestros horizontes. Hasta ahora no lideramos el primer lugar en venta de electrodomésticos porque nuestro principal competidor tiene fábricas propias en múltiples puntos de nuestro país. ¡Pero es hora de demostrarle que Mausser Company no se queda atrás!

Muchos gerentes y directivos apoyaron la iniciativa con demasiada efusión para mi gusto denotando claramente que eran unos lame botas. Luego de intercambiar unas palabras más el CEO pidió que lo charlado en la reunión no se difunda hasta que no sea un hecho concreto. Todos los presentes asentimos y la reunión termino sin mucha dilación puesto que ya estaba todo dicho.

El primero en retirarse fue el mismísimo CEO, el señor Mausser, y luego de eso el clima se amenizo, todos los gerentes comenzaron a intercambiar palabras un poco más relajados, entre ellos el señor Pagano de marketing era el más amistoso, echándole la mano al hombro a algunos y haciendo bromas. Mi jefe por su parte simplemente saludo y emprendió camino al ascensor, yo por supuesto lo seguí de inmediato.

Ni bien nos alejamos noté como se aflojo el nudo de la corbata y desabrocho el botón más alto de su camisa, parecía estar molesto con las formalidades.

— Su exposición estuvo maravillosa señor.- Dije a modo de felicitación una vez que estuvimos en el ascensor. No era para menos, su análisis fue por lejos mucho más completo que el de sus colegas que argumentaron tener “datos insuficientes para hacer un análisis más profundo”.

— Gracias, tu también hiciste un gran trabajo Godoy.- dijo mientras bajábamos en el ascensor a nuestro piso sin mirarnos, cada uno mirando hacia la puerta metálica.

— No fue nada señor, solo hice lo que me pidió.- dije tratando de no darme mucho crédito. Pero entonces mis oídos oyeron una bomba que me desestabilizó:

— Déjeme invitarle una cerveza como agradecimiento cuando terminemos el turno.- No daba crédito a lo que acababa de escuchar, gire mi rostro estupefacto para ver si lo decía en serio, su cara de póker face no parecía estarme jugando una broma así que debía ser en serio. ¿En verdad el señor Da silva está invitándome unas cervezas? Ante la ausencia de respuesta de mi parte se gira a verme y comenta- ¿Qué ocurre? ¿No le gusta la cerveza, Godoy?- pregunto sin más.

— No, no, no es eso solo que me ha sorprendido su invitación….- volví la vista al frente.

— ¿Por qué? – él aún seguía mirándome.

— Hum… pensé que usted era alguien muy serio como para esas cosas…

— Lo soy.- contesto mientras se revolvía el pelo quitando la forma que se había dado con gel para la ocasión. No pude evitar pensar que aquellos mechones negros cayendo sobre su rostro lo hacían ver tan sexy…- En el trabajo. Pero eso no quita que no pueda invitar a una colega luego de la jornada laboral.-No me miro mientras decía aquello.- Tómalo como un agradecimiento por la comida que dejas en mi escritorio todos los días…

— Usted… ¡se dio cuenta!

— Claro que si…- respondió mientras las puertas del ascensor se abrían.- eres muy obvia.

La cara se me puso roja de inmediato. Salimos del ascensor y luego de informar a todos acerca del éxito de la reunión y darles unas directivas más el señor Da Silva volvió a su oficina no sin antes dedicarme una ojeada de costado.

Me senté en mi escritorio y vi la hora en el reloj de pared. Nunca estuve tan ansiosa de que llegue la hora de salir.




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