—Oh, es un actor llamado Javier, lo has de haber visto en una película —le dije.
—Oh, sí, y parece que le gustas —me dijo Patrick.
—Que vaaaa, solo soy una mesera —le dije.
—Y eso que tiene solo por ser mesera, no se te quita lo bonita—
Me sonrojé; sentí mi piel caliente.
—Te sonrojaste —me dijo.
—Yo, no, claro que no —le dije.
—También te gusta —me replicó.
Mordí mi labio y le dije que no con la M.
—No tienes por qué decírmelo, solo soy tu jefe —me dijo Patrick.
—Oh, no, pero no me gusta —le dije. Vi los ojos llorosos de Patrick, pero él se merece a alguien mejor.
—¿Y por qué no lo atiendes? —me dijo.
—Oh, no, solo quería agua y ya lo atendió Luna —le dije.
—Oh, ok, nos vemos —me dijo, alejándose y dejándome a mí viendo a Javier desde la cocina.
—¿Qué pasó? —gritó mi amiga, asustándome.
—Mierda estúpida, me asustaste —le dije.
—¿Por qué lo miras? —me dijo esta.
—Oye, tal vez me gusta mi jefe —le dije.
—¿Qué? —me dijo Luna, mirándome.
—Que de qué —le respondí.
—¿De qué hablas? —me dijo ella.
—De nada, ¿tú de qué hablas? —le dije.
—Oye, estás confundida o tus inseguridades, como te dije, deja que todo fluya y no te apresures —me dijo Luna.
—Pareces chamana —le dije.
—Es otra vida, lo fui, pero en esta soy tu amiga y adivina —me dijo.
—¿Qué, te dio propina, Javier?
—No, Grabiel me escribió diciéndome que mañana nos viéramos en su casa—
—Solos— le dije, preocupada.
—No, estará su hermana Katy—
—Y no te da pena que ella los escuché coger si lo hacen —le dije.
—Esmiii, tú misma dices que todos son iguales y que no quieres solo sexo y yo tampoco, o sea, soy decente, tengo deseos, pero no solo busco sexo; solo será una cita como la tuya y de Javier—
—Perdón, es que Grabiel sí se mira muy zorro, al igual que Javier, pero a aquel se le notaba —le dije.
—Oye, ni voy a tomar porque piensa que soy alérgica; además, cualquier cosa, te aviso. No creas que solo voy por sexo.
—Está bien, era una broma —le dije—. Hay que seguir trabajando—