CAPÍTULO III "Un acuerdo de convivencia"
Caleb:
Observo sus facciones delicadas y sus ojos marrones, su cabello castaño suelto, siento su cintura que es más delgada de lo que imaginaba, estamos tan cerca que debo de admitir que me descoloca y no se que hacer hasta que es ella quien rompe el silencio para ofrecer su desagrado hacia mi persona y su deseo de alejarse de mi, mi carácter cambia un poco por la discusión, pero mi razonamiento es más que mi molestia con ella, porque puedo entender su molestia hacia mi, mientras pienso las palabras correctas y la solución más conveniente para ambos decido darle un poco de espacio para que pueda calmarse.
La mañana del sábado pasa con rapidez, me gustaría decir que fue una mañana tranquila y que pude sumergirme en el manuscrito del próximo best seller de la editorial, pero la mañana muy movida de mi editora junior me ha tenido bastante distraído, la observo caminar de un lado al otro mientras limpia y ahora cocina, el aroma a lasaña entra en mis fosas nasales y debo de admitir que es bastante atrayente, los minutos se hacen horas y cuando me doy cuenta ya ha llegado el medio día.
Suspiro levemente antes de volver a mi lectura, me envuelvo en la perfecta narrativa ye imagino los paisajes narrados, un leve toque en mi puerta es lo que me trae a la realidad y en la puerta está ella con el cabello en una cola, con sus lentes que le dan un aspecto delicado, con una playera que intuyo que es de algún ex novio y unos pantalones con dibujitos de ovejitas, tiene el aspecto perfecto para ser narrador en una comedia romántica adolescente, ella me mira y en un tono relajado dice:
- Es hora de comer - menciona y se da la vuelta.
- Está bien - deje el manuscrito en la mesa y salgo de mi habitación, la mesa está acomodada perfectamente y la lasaña en el medio tiene una pinta de de revista, me siento en frente de ella debatiendome en si hablar o no, ella sirve la comida y empieza a comer.
- Espero que le guste - menciona mientras sirve un poco de jugo, lo bebo y lo que pienso que solo es un refresco de fresa, lleva más ingredientes,distingo el limón y la menta, la combinación de como resultado un delicioso jugo que al no llevar tanta azúcar y llevar menta es refrescante.
- Está delicioso - menciono y ella termina primero, me mira con timidez, supongo que quiere hablar pero no lo hace hasta que terminó.
- Ahora que ha terminado, no se le apetece un postre para endulzar lo que vamos a hablar - asiento y ella saca dos pedazos de tiramisú que intuyo que compro - bueno - dice mientras suspira - primero que nada solo quiero disculparme por cualquier comentario fuera de lugar que le haya hecho en mi estado etílico, segundo solo quiero decirle que no pienso mudarme, el lugar me resulta perfecto para ir al trabajo y está cerca de un parque para salir a correr un poco y con una vista preciosa y se que es la casa de su madre, pero en mi favor llevo viviendo 2 años aquí.
- Entiendo - digo mientras le doy un sorbo al jugo y me quedo callado por unos minutos.
Emma:
Lo observo, está callado y su estilo despreocupado lo hace ver como el típico chico rico que iría un fin de semana a jugar golf, ambos cruzamos la mirada sus perfectos ojos verdes me tienen hipnotizada y cuando pienso que estaremos asi tomo el día por fin continúa.
- Yo tampoco pienso en irme - dice mientras se lleva un poco de tiramisú a su boca y yo me quedo paralizada ante la idea de que me saque de casa - el lugar es perfecto para ir al trabajo en cualquier momento, así que te propongo dos soluciones - me mira a los ojos y tiene esa mirada, sería e impasible que pareciera que está hablando con los accionistas y me siento como un conejo en temporada de conejo y yo no soy Bugs Bunny - el primero es que te mudes a un departamento al está de la ciudad y que es más pequeño que este pero vivirás sola y solo son 15 minutos más de camino - lo miro y en mi mente la palabra loco no puede evitar gritar en mi cabeza, pues se de sobre que en tiempo de transporte público esos 15 minutos se hacen 20 a 30 minutos más de viaje.
- Y la segunda - menciono antes de que él pueda continuar.
- Vivir juntos y mantener una convivencia los 6 meses que llevará el arreglo de mi departamento - pienso por unos minutos.
- Hagámoslo, pero hay que poner reglas - digo sin pensarlo y el me mira confundido, supongo que pensó que me iría
- Vas a quedar - se frena.
- Si, no pienso cambiar mis tiempos y más tratándose de levantarse demasiado temprano y llegar más tarde a casa - lo miro fijamente y lo reto con la mirada - al menos que no le agrade la idea, usted podría irse al otro departamento con su auto no habrá problema.
- Está bien - dice mirándome fijamente - no me iré.
Camino hacia el estante en donde tengo lapiceras y hojas, le doy una y ambos empezamos a escribir reglas de convivencia, colocamos horarios y vemos el orden de limpieza.
- Las tengo - dice mientras se acerca a mi, enciendo mi laptop y empiezo a escribir - uno - es el primero en comenzar - el baño es mio de 7:30 a 8:00, dos ninguno debe intervenir de ninguna manera en la vida privada de la otra persona, tres si habra visitas se debe avisar con un mínimo de 4 horas de anticipación - por mi parte creo que es todo.
- Sencillo - menciono y comienzo con las mías - uno el ingreso a la habitación ajena está prohibido salvó sea una emergencia - dos el refrigerador se dividira y en caso de usarse algo que no nos pertenece debemos reponer lo usado y avisar, tres el uso de todas las habitaciones en común debe ser establecido por un horario o indicar que se usará el lugar con una determinada hora, cuatro en caso de traer novias, amiguitas y otra clase de compañía se debe avisar para preveer no escuchar cosas contradictorias, cinco se debe establecer los días de limpieza y los encargados de está, seis el ruido molesto debe terminar a las diez de la noche de lunes a viernes y a la media noche sábados y domingos.
- Eso es todo - pregunta expectante.
- Por el momento - digo y redacto el contrato o las reglas de convivencia, el silencio predomina en el lugar - aquí está.