Tonto diablillo

Algo como el verdadero capitulo, ya descubrí como publicar jajajaja

Él sólo quería cumplir con su aburrido trabajo, corromper y dañar, hacer que el ser humano no tuviera salvación. De alguna manera el ser humano se lo merecía, siempre caían en sus dulces y tentadoras palabras.

Siempre pensó que todos eran iguales, no importaba quién o cómo eran, ricos o pobres, siempre terminaban dejándose llevar por la codicia.

¿Quién no lo haría? Si a su lado tenían la fuente de los deseos, podían pedir todo lo que quisieran, ser ricos, tener poder… todo lo que se les ocurriera, solo tenían que pedir y dar algo a cambio al final de este trato.

Le era tan divertido ver cómo se arruinaban ellos mismos, ver cómo con unas simples palabras caían, pero también le era aburrido. Tanto tiempo haciendo lo mismo, tanto tiempo viendo a los humanos ser pecadores, ¿no había nada nuevo acaso? Se había cansado de lo mismo cada día, del estúpido y codicioso ser humano.

Pero debía continuar, debía hacerlo, ese era su trabajo, la razón por la cual existe.

La noche había llegado, era la hora de seguir, la hora de hacer su trabajo y de paso también divertirse.

Llegó a aquél pueblo, ese lugar tan pobre y en mal estado. Debería buscar a alguien perfecto para sus fechorías, ya no quería hacer lo mismo de siempre, está vez buscaría a alguien que esté desesperado o en cualquier otra situación.

Veía la gente pasar, haciendo su rutina, yendo a casa, de fiesta, cualquier cosa se veía por allí.

Hasta que algo más le hizo desviar su atención.

Una señora corriendo detrás de una joven mujer, al parecer está había robado mercancía, ¡ja! Solo era una manzana, señora.

Ella era perfecta, creía que lo era, de seguro no tenía ni para comer, estaba desesperada y quizá en las calles. Sonrió con burla por haber encontrado al fin a quien buscaba.

La siguió hasta que ella se detuvo, al parecer la habían perdido de vista al fin, no tenía porque seguir corriendo, esa señora ya no estaba detrás de ella.

Llegó el momento.

Antes de que hiciera su aparición de la nada, ella solo sonrió y se fue a sentar en una banca vieja y fea, había sacado un libro al parecer, empezó a leer mientras comía esa manzana robada.

Sería la típica escena donde se asustan por su repentina aparición, pensó. Alejados de todo y de todos, era el momento.

Hizo su aparición, esa aparición de novela dramática.

—Hola, creo que podemos hacer un trato…

Pensó que se asustaría.

Ella no lo hizo, sabía de la existencia de esas “cosas” tampoco era como que se viese terrorífico.

¿Se está haciendo la valiente acaso? ¡Debería

por lo menos haberse sorprendido!




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