Él sólo quería corromper y dañar, hacer que el ser humano no tuviera salvación. De alguna manera el ser humano se lo merecía, siempre caían en sus dulces y tentadoras palabras.
Siempre pensó que todos eran iguales, no importaba quién o como eran, ricos o pobres , siempre terminaban dejándose llevar por la codicia.
¿Quién no lo haría? Si a su lado tenían la fuente de los deseos, podían pedir todo lo que quisiesen, ser ricos, todo lo que se les ocurriera, solo tenían que pedir y dar algo a cambio al final de este trato.
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la vida y la muerte, el amo por primera vez, el amor infernal
Editado: 31.03.2026