—¿Qué quieres ser dimensional? Vaya, creí que eso era un mito, hasta creí que se vería más terrorífico… pareces un personaje todo dramático de esos libros. — Comenzó a reír, espera… ¿reír? ¿Reírse de él?
—¿Te ríes de mí, acaso? Debería darte terror, no risa… puedo mandarte al infierno ahora mismo. No juegues conmigo.
Se sorprendió, ¿no debería haberle causado el susto de su vida? ¿Por qué carajos se estaba riendo?
—¿Y qué se supone que haga? ¿Me pongo a temblar o qué? No lo haré, tonto diablillo.
—Además, ¿no se supone que estarías ofreciendo un trato? Sí, sí de seguro es eso. No aceptaré, ahora vete, no tienes porque seguir aquí—dijo sin prestarle atención, volviendo a leer aquel libro.
¿De verdad no tenía miedo? ¿Qué carajos estaba haciendo hablando con… eso?
—Cómo sea, aceptaras, lo sé, ¿quién no lo haría? ¿Tú? No creo, caerás como todos los demás. ¿Acaso no deseas una vida mejor? Mm, tal vez ser rica… o quizá… — Fue interrumpido en su discurso.
—Sí, yo, no lo haré, no lo necesito. ¿Ser rica? Para nada, ¿una vida mejor? Con la que tengo es suficiente. Ahora ya vete, que aburrido discurso —lo dijo con algo de burla.
—¿Quizá tener poderes? ¿Ser poderosa? Sí, algo así, tentador, ¿no lo crees? —ignoro lo que dijo, debería intentar, no se quedaría quieto.
La haría pecar, le haría ser como los demás. Aunque no solo quería eso, ¿acaso sentía curiosidad por ella? ¿Por qué se comportaba así?
Algo nuevo sin duda, pero sigue siendo una simple humana, caerá tarde o temprano. Todos caen, ella no será la excepción.
—Oh… no te quedaras callado, ¿verdad? Bueno, sigue hablando solo, porque yo sí me iré—tomó su libro y se puso de pie, sí lo haría, era atrevida.
—Vete, caerás tarde o temprano…
Este no se rinde, nadie puede resistirse, ¿por qué ella lo haría? Tenía que caer, pero también… ¿qué es lo que siente ahora? Nunca en su existencia alguien le había hablado así, ¿acaso esto era nuevo? ¿Curiosidad? Sí, eso debe ser.
Sí su propósito era hacerla pecar de alguna manera, lo haría, no la dejaría en paz. La seguirá a todos lados.
En cada decisión, en cada momento de su vida, hasta que haga lo esperado, el pecar.
Era como un gran reto que quería cumplir, algo fácil pensaba, quizá solo se resistía un poco, quizá solo finja que no lo hará. Caerá tarde o temprano.
Entonces solo se limitó a seguirla entre las sombras, sin saber que eso se convertiría en algo más que sólo curiosidad, en algo más que hacerla pecar, en algo que nunca había sentido.
Ese algo, puede ser bueno o incluso, malo, algo que no sabe que es, pero que está allí.
Quizá ya han pasado unos días o incluso meses, desde ese día. Ya no la sigue entre las sombras, ahora… hablan, interactúan como si de unos grandes amigos se tratasen.
Ella siendo la de siempre, no ha caído en la tentación de hacer un trato… él, aunque insiste, ya no es igual.
Ya no solo quiere hacerla pecar, ella se ha convertido en algo más que un simple reto, algo más que sólo curiosidad. Ahora aunque lo intente, de alguna manera, no quiere irse. De alguna manera, algo lo mantiene allí, algo que no sabe explicar.
Entre ese campo lleno de flores, entre ese lugar cálido y acogedor, se encuentran todas las tardes, mientras que el sol se oculta.
A veces hablan sin parar y a veces, no es necesario decir nada, solos y en silencio ven hacia el cielo, comprendiendo que incluso sin decir nada, los dos se entienden.
Con travesuras esperan la noche, ¿quién diría que estos
dos terminarían así? Como unos buenos amigos…
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Editado: 21.05.2026