170 días antes.
—¡Jim! ¡Vamos, despierta! La voz me jaló desde el fondo de una siesta que había estado esperando desde que crucé la puerta de la oficina.
Abrí los ojos con esfuerzo y sentí el lapicero pegado a mi frente como si fuera una flecha clavada en mi cráneo.
—¿Por qué tanto alboroto, Lea? —dije, mientras me sobaba la frente con torpeza.
Lea, mi gran amiga desde la Universidad. Decir que le debo mucho es quedarse corto, desde el primer semestre de la universidad ella me adoptó en su grupo como si hubiera adoptado a un cachorro bajo la lluvia, no digo que fuera un desastre, pero tampoco era el más brillante de mi generación, pero gracias a ella pude pasar la universidad sin tantos problemas, aunque la mayor parte de clases que compartimos juntos mi único trabajo era ser el “comic relief” del equipo, también trataba de hacer mi parte.
Ella es una gran chica… bueno con un gran carácter, honestamente su estatura no ayuda, pero lo que le falta en centímetros lo compensa con un carácter muy fuerte… créanme, no querrán ser su enemigo.
Gracias a ella conseguí este trabajo en la agencia de publicidad; digo, me consiguió mi primera entrevista de trabajo después de “la tormenta” … no, no hablo de un desastre natural, pero ya les explicaré a qué me refiero.
—Vamos, Lea, la reunión saldrá bien; hemos estado preparando esta campaña por semanas, tenemos cada detalle pulido, encerado y listo para mostrárselo a Cruela. Todo saldrá bien —le dije con la misma confianza con la que atravesamos toda la universidad.
—Jim, no podemos estar tan tranquilos, es la primera vez que Cruela nos da una oportunidad tan importante. Esta campaña nos podría asegurar que no use a nuestras mascotas como pantuflas por un mes más —se ríe de manera nerviosa, pero se puede notar su preocupación.
—Aparte, a todo esto, ¿por qué estás tan cansado? ¿Y por qué no contestabas las llamadas? Estuve intentando localizarte desde antes del almuerzo.
— Verás… ¿Sabes que vi ayer por la noche?
— ¿Qué? ¿Una película triste? ¿Tu cuenta de banco?
— No… una foto de mi ex… comprometiéndose.
Su cara pasó de una ligera preocupación por mí a una cara de molestia que pocas veces le había visto… pero no la culpo—. ¡Por el amor de Dios Jim! ¡Ya pasaron casi dos años desde “la tormenta” !, no puedes seguir así, tú sabes lo que pasó hace un año, no puedes seguir en lo mismo
¿Saben por qué a los desastres naturales se les ponen nombre de mujeres?, por ser impredecibles o caprichosos, pero cuando una tormenta es tan destructiva, se le recuerda como “LA TORMENTA” … bueno, así le gusta referirse a mi ex, porque técnicamente, al menos en mi corazón (E hígado), mi ex fue el desastre natural más fuerte que ha pasado por mi vida, tanto que ni decimos su nombre. Han pasado ya casi dos años desde que terminamos, y aún hay días en los que parece que aún llueve.
—Ya lo sé, Lea, elegí un mal momento para que me afectara tanto; debí saber que nada bueno empieza viendo el perfil de tu ex por la noche —le decía mientras se me cerraba un poco la voz—. Tú sabrás que jamás borré su contacto, ¿verdad?
—No me sorprende, eres un tonto —me dijo Lea, mientras movía su cabeza de un lado a otro con desaprobación.
— Bueno, pues ayer revisé su perfil… por mera curiosidad y al final vi algo con lo que no pude, era una foto de ella comprometiéndose. —decía mientras se cerraban mis ojos con lágrimas.
— Y bueno, me visito mi viejo amigo “Whiskey en las Rocas” y entre la tristeza y el alcohol decidí aventar mi celular por la ventana, y lo peor es que no lo puse en modo avión así que no voló. Así que hoy por la mañana, pasé al centro comercial para ver si podía restaurar mi viejo número, pero me dijeron que era tan antiguo que era más fácil cambiarlo, así que lo vi como una oportunidad para un nuevo inicio y no saber nada de ella ni que ella supiera nada de mí. —terminé de decir esa frase sonriéndole, pero ella no me regresó la sonrisa.
—¡Jim…! ¡La información de la campaña estaba en tu celular —no sabía que podían existir tantos tonos de rojo en una cara! —Eres un tonto… ¡agradece que soy cristiana, si no te estaría diciendo malas palabras hasta en hebreo!
— Tranquila, también pensé en eso, pero tengo un respaldo en la nube, esto es 2024, ¿Por quién me tomas?, digo, yo sé que eres más vieja que yo, pero no tanto. —le sonreí mientras ella hizo llegar de manera exprés un borrador de pizarrón a mi cabeza. — ¡Oye! Eso no me va a ayudar con la resaca Lea, definitivamente no lo va a hacer, en la laptop está la presentación, ayer antes de tomar, afiné los últimos detalles, todo estará bien. —le dije con un tono calmado, mientras sobaba mi cabeza.
— Esta bien Jim, déjame darle un último vistazo, por cierto, no solo yo traté de buscarte toda la mañana, Cruela te está buscando, así que más te vale que vayas a su oficina, trata de ganar algo de tiempo en lo que reviso la presentación.
— ¡Demonios! Estoy perdido, recuerdo que me había pedido algo, pero no lo sé exactamente que era… espero no sea nada malo. —comenté mientras tomaba mi vaso de café y corría hacia la puerta de su oficina.
—¡Oye! —me gritó antes de que cerrara la puerta—. ¿Estás bien? ¿Sí sabes que podemos hablarlo, cierto?