Tormenta Black

XIV

28 de junio, 2015

Bradley

Esto era realmente estúpido, no comprendía nada esta maldita situación. Simplemente parecía algo fuera de la jodida realidad.

Observe nuevamente ceñudo a mi hermano. Aún no podía creer el poder que tenía ella sobre él. Era como si fuera su luz que lo guía en el camino oscuro que está pasando ¡Solo que no hay camino oscuro! Y lo más absurdo de la situación es como puede manejarlo.

Con un solo chasquido de dedos lo convertía en su títere.

Con tan solo recordar los últimos días que pasaron cuando estuvo deprimido fue una completa mierda para que ahora este todas sonrisas. Que no muestre ningún signo de lo que había sido sus días negros, que haga como si no hubiera pasado. Era un asco todo esto.

No lo comprendo.

Apoye los codos sobre la mesa de comedor aburrido. No tenía nada que hacer y menos con quien salir. Por un lado, no podía salir con mi hermano porque el parecía estar en otro mundo mejor con su celular y por otro, Colton estaba cuidando a su molesto primo. No podía molestarlo ahora que lo veía más afligido que antes.

Me frustraba no poder hacer más por ellos. No sabía cómo actuar en esta situación. Era como si la llegada de personas indeseables a nuestras vidas nos estuviera arrebatando la poca paz que teníamos.

Simplemente mi vida apesta.

En vez de preocuparme por el imbécil de mi hermano por andar con una cualquier sin corazón que podría romperlo y deshacerse de él como una basura, debería estar divirtiéndome como antes lo solía hacer. Tener unas chicas que me satisfagan como tiene que ser. Que nos enrollemos de vez en cuando y que en la mañana siguiente actuáramos como si no hubiera pasado nada. Eso es lo que necesitaba.

-Deja ya de mirarlo con el cejo fruncido a tu hermano -me regaño mamá sacandome de mis pensamientos. Me gire a mirarla confundido -No, no me mires así. Es la verdad. -acuso mirándome con la ceja alzada. Resople

-Es que no comprendo todo el cambio que dio James en tan solo unos meses -siseé molesto con rencor en mi voz -Solo mirarlo, ya no es el mismo de antes -lo señalé con la mirada. Mama negó con la cabeza.

- ¿Qué es lo que realmente te enoja? -Me pregunto sentándose al frente mío. - ¿Qué este con ella todo el tiempo? o ¿Qué ya no este contigo todo el tiempo como lo solía hacer siempre? -me enfrentó sin dejarme escaparatoria. Desvié la mirada. Tenía razón. Maldita sea, la tenía. Es mi hermano y siempre desde que nacimos nunca habíamos salido sin el otro. Y jamás había puesto a una mujer por encima de nosotros. Era como una tradición. Hasta para ligar lo hicimos los dos al mismo tiempo. Por eso que me cabrea todo lo que ha pasado en estos últimos meses. -Por qué no la conoces un poco más. Ella es una buena muchacha. -siguió mamá insistiendo con eso. Pase los ojos en blanco, ni mamá se daba cuenta con que clase de mujer salía su hijo. Su sexto sentido no le decía nada.

-No sé cómo puedes decir que es una buena persona si ni siquiera la has tratado por más de treinta minutos -contradije ofuscado.

-Bradley no se trata de cuanto se conoce a una persona. Se trata de ver a través de esa persona -dijo -Y la mire. Mire atreves de ella. -Me miro negando con la cabeza -No sabes cuánto te equivocas juzgándola de esa manera -termino de decir.

- ¿Y qué vistes a través de ella mama? Porque dudo que sea algo bueno -pregunte harto. Mamá soltó un suspiro cansado.

-Vi tristeza, mucha tristeza. -me quede inmóvil sin esperar aquellas palabras. - Más de lo que una persona puede llevar -me contesto. Me quede callado, no sabía cómo actuar.

¿Será verdad?

Patee una lata de Coca-Cola mientras caminaba por la calle admirando todo a mí alrededor. Después de tener esa charla con mamá -no pude contradecir lo que dijo - que decidí tomar un poco de aire. Necesitaba despejarme.

Era tan extraño esto. De la nada al escuchar lo último que dijo mama sentí un vacío en mi pecho, era como si algo pesado se atascara en él y no me dejara estar tranquilo.

-Fíjate por donde vas -gruño una voz suave cuando sentí algo chocar contra mi brazo.

Era ella

La mire fijamente por unos segundos. No lo podía negar, era hermosa realmente. Con solo una chaqueta de cuero, un jean negro y unos botines del mismo color. Era una diosa. Ella sin darse cuenta -o si lo hacía -robaba suspiros de todos los lados de donde iba. Ella podía ser como Helena de Troya y ocasionar una guerra que a muchos no les importaría participar.

Apreté los puños, no tendría que haber reaccionado así. Ella era ahora la enemiga.

- ¿Que paso, gatita? -la mire cínicamente - ¿Te enojaste? -pregunte en un tono lastimero fingido queriendo que sienta el rencor en mi voz. Ella me fulmino con la mirada -Ya te cansaste de andar con mi hermano que ahora estás viendo a quien cazas. ¿O mi hermano ya se cansó de ti? Porque dudo que alguien cuerdo permanezca voluntariamente a tu lado -escupí con malicia tratando de lastimarla con mis palabras.

Por un momento vi un rastro de dolor pasar por su rostro, pero creo que solo fue mi imaginación. No pude haberla herido. No creo que sea cierto lo que dijo mi mamá. No podía serlo, me negaba aceptarlo.

«Vi tristeza, mucha tristeza. Más de lo que una persona puede llevar»

-Yo... -trato de hablar retrocediendo algunos pasos. Su voz no era la misma, era distinta. De ser desafiante ahora parecía una pequeña niña perdida. Me percate que sus ojos pasaron de la rabia a estar vacíos que me asuste un poco. No puede ser verdad.

Cuando trate de disculparme no me dio tiempo de hacerlo porque salió corriendo como si su vida dependiera de eso.

¿Qué diablos hice?




 

30 de junio, 2015

Bradley

Me restregue una vez más los ojos, no podía dejar de pensar en aquel monólogo que tuve con ella. No podía estar tranquilo, había sido cobarde al comportarme de esa manera, jamás había tratada a alguien de esa forma. Aunque me desagrade, era mujer y la tenía que respetar o intentar hacerlo. Esta vez me había pasado.




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