Tormenta de Héroes [crónicas de un Inesperado Héroe I]

39. DESTRUCCIÓN

 

Los señores Janiot lo habían invitado a cenar. Hubiera preferido vigilar que el cateo a los laboratorios se llevara de la manera correcta, aunque también ya le había fallado a los padres de Janet, si se los quería ganar, no podía volver a dejarlos tirados.

Mientras se deslizaba por la calle, a su lado paso un auto-patrulla, no llevaba encendidas las sirenas ni las luces, se detuvieron tres casas por delante, dos oficiales bajaron, junto con ellos cruzo el jardín, subieron los peldaños y llamaron a la puerta golpeando en repetidas ocasiones.

La puerta de la pelirroja se abrió primero que la de su padre.

—Pasa —noto cierta preocupación en la voz de Janet, aunque su atención estaba fija en aquellos oficiales, su pareja le cogió del brazo y le obligó a entrar a la casa.

Permitió que lo guiara llevándolo directo a la sala donde se encontraban los señores Janiot, además que el televisor estaba encendido.

—Bien, ahora nos enlazaremos a los Laboratorios I.O.B.A —anunció el reportero de lujoso traje gris, de pronto la imagen cambio, ahora las cámaras enfocaban al edificio de diez plantas.

—En estos momentos un equipo especializado está haciendo una revisión a los laboratorios. Según reportes, se han encontrado humanos usados como sujetos de pruebas. El alcalde aún no se ha manifestado. Se espera que en este momento Sebastián Maxwell este siendo llevado frente a las autoridades. Epstein regresamos contigo, estaremos aquí para cualquier nueva revelación.

Sintió los dedos de Janet cerrarse junto a los suyos. Los ojos del señor Janiot lo atravesaron. Sintiéndose un poco mal, decidió salir de allí. La pelirroja le siguió hasta la puerta.

—¿Este era al asunto importante del que debías encargarte? —Se limitó a asentir con un movimiento de cabeza—. Tu madre, ¿Estaba entre los humanos usados como...?

—No. En el sistema no había ni rastro de mi madre. Pero estoy seguro que Sebastián tuvo algo que ver con su desaparición. La policía se encargara de que se los diga. O lo haré yo personalmente.

—¿Vas estar bien? —preguntó. Sin saber bien porque le dio un rápido beso.

—Lo voy a estar. Creo que lo mejor será que me marche —Janet apoyo aquella decisión y lo acompaño a la salida.

El tres de noviembre la ciudad se despertó con un comunicado. Los laboratorios serían cerrados debido a irregularidades. El comisionado Heard ofrecería una conferencia de prensa para responder preguntas, aunque de quien no se tuvo manifestación fue del alcalde, según sus allegados estaban tratando con el gobierno de Londres.

Ya por la tarde, recibió un llamado por parte de Janet quien le menciono que algo extraño estaba sucediendo en la casa de su padre. No pidió más explicaciones y se puso en marcha.

Autos patrulla con las luces encendidas rodeaban el hogar de Sebastián, habían dispuesto un cordón que era custodiado por varios oficiales. Frunció el ceño al ver personas con guantes y cubre bocas saliendo de aquella casa.

Sin saber que lo guiaba, caminó buscando comprender que estaba sucediendo.

—Lo siento muchacho, pero esta es una escena del crimen. No puedes pasar —observó al oficial quien lo había detenido.

—¿Escena del crimen? —preguntó, pero el oficial no respondió—. ¿Qué rayos está ocurriendo?

—Tranquilo oficial, yo me encargo de él —giro, encontrándose con el agente Ashenburg—. Ven, vamos a charlar por acá.

Se alejaron de la ajetreada escena. Se detuvieron en una esquina, Todd miro hacia ambos lados, como si buscara que nadie los escuchara.

—Mira Oliver, no sé cómo decirte esto, pero tu padre asesino a dos oficiales —su ceño se frunció de manera automática.

—¿Qué Sebastián hizo que...? —no logro formular la pregunta.

—Ayer por la noche, enviamos a dos oficiales para arrestar a tu padre. Pero no volvieron. Enviamos a otra pareja que forzaron la puerta y encontraron los cadáveres de los oficiales. Tu padre sigue desaparecido. —se permitió una sonrisa de incredulidad.

No daba crédito a que su perfecto padre, aquel hombre del futuro que le había ayudado para ir con Stephen, terminara asesinando a sangre fría.

—Lamento hacer esto Oliver pero, ¿Has tenido mucho contacto con tu padre? —se vio perdido por un momento. Por unos segundos llego a pensar que nunca había conocido al verdadero Sebastián Maxwell. Aunque este se hubiera mostrado diferente en el futuro, eso no borraba todo lo hecho por su progenitor, no trataría de encubrirlo, él también necesitaba encontrar a Sebastián.




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