MIÉRCOLES 5 DE ENERO, 2050 — PROFUNDIDADES DEL SECTOR OMEGA
El caos de la explosión en la base anterior aún zumbaba en mis oídos, pero el ambiente aquí era distinto. No era la urgencia frenética de la huida, sino el peso del remordimiento. Kael, el ser de los brazos escamosos, se detuvo frente a una estructura orgánica que palpitaba con una luz azul cobalto. Sus ojos, antes fríos y calculadores, reflejaban ahora una profunda turbación.
—Muchos de los míos han olvidado el propósito original —dijo Kael, su voz mental cargada de una culpa ancestral—. Creímos que al transformar la atmósfera aseguraríamos nuestra supervivencia, pero Thor nos ha mostrado que solo seríamos los carceleros de un cementerio planetario. Mi especie ha traicionado la causa de la vida, e Ivar, yo he sido parte de esa traición.
No estaba solo en su arrepentimiento. A las sombras de la cámara, otros seres Grises, hermanos de linaje de Thor, emergieron del vacío. A diferencia del Gobierno Mundial que buscaba el control total, estos Ancestrales habían decidido rebelarse contra el plan de "limpieza" de los Anfibios. Nos ayudarían a escapar, no por nosotros, sino por el equilibrio del cosmos.
Kael me hizo una señal para que entrara en una cámara de inmersión sensorial. El lugar estaba lleno de un líquido viscoso y luminiscente que servía como conductor para las ondas cerebrales.
—Nuestra tecnología no usa cables, usa la esencia —dijo Kael en mi mente—. Si deseas hablar con la mujer, debes proyectar tu conciencia a través de la red de neuronas del planeta. Pero ten cuidado: el Nuevo Orden Mundial tiene "oyentes" psíquicos patrullando el éter.
Me sumergí. El líquido frío envolvió mi cuerpo, pero mi mente estalló en fuego. De repente, el búnker desapareció. Mi conciencia viajó a una velocidad imposible a través de los túneles de fibra óptica, las venas de magma y las corrientes eléctricas que conectan cada rincón de la Tierra. Busqué la frecuencia de mi sangre, el rastro genético del Experimento 74 que compartía con mi hermana y, de una forma distinta, con ella.
Finalmente, la encontré.
Elena estaba en su laboratorio del GIP, rodeada de soldados del Nuevo Orden que vigilaban cada uno de sus movimientos. Se veía agotada, su rostro pálido bajo las luces fluorescentes. Usando la frecuencia cuántica que Thor me había entregado, irrumpí en su mente, creando un santuario de silencio en medio del ruido de su realidad.
—Elena... no hables, solo escucha —sentí su sobresalto, una punzada de miedo que se convirtió en un calor dulce al reconocerme.
—¿Ivar? ¿Cómo es posible? Los sistemas están muertos... el mundo arriba ha dejado de respirar.
—Es tecnología de los Antiguos. Escúchame bien: Thor ha regresado y los Grises rebeldes están con nosotros. El Nuevo Orden no quiere salvar el mundo; quiere heredarlo congelado para controlarlo desde las sombras mientras la población muere en los búnkeres. Tienes que salir de ahí. Hay un acceso secreto en el Sector 4 de tu base que conecta con la red de túneles de los seres de escamas.
Le transmití, de mente a mente, las coordenadas exactas. Pero el plan había cambiado. La Antártida era un señuelo, una trampa donde el Gobierno Mundial esperaba nuestra llegada con sus Cosechadores de Hielo.
—Elena, nos reuniremos en la Fosa de las Marianas. Es el único lugar donde la frecuencia de la Tierra puede ser redirigida sin ser interceptada. El abismo más profundo nos protegerá; el peso del océano y la presión inmensa detendrán cualquier explosión enemiga y actuarán como un amplificador natural para el Resonador de Gaia.
Vi a través de sus ojos cómo ella comprendía que su papel no era solo científico, sino místico. Ella era la guardiana, la única capaz de estabilizar la energía en el punto más oscuro del planeta.
—Si activo el resonador allí, la radiación y la presión de la frecuencia nos separarán para siempre, Ivar —su voz mental temblaba de un dolor insoportable.
—Lo sé. Pero si no lo hacemos, no habrá un "siempre" para nadie. Busca a mi hermana en el punto ciego de los túneles. Los Grises nos abrirán el camino.
La Rebelión de los Ancestrales
Al salir de la cámara de inmersión, Thor volvió a manifestarse. Esta vez no era un holograma; la realidad misma vibraba con su presencia física, una densidad que hacía que el aire crujiera. A su lado, Kael y una facción de los Seres de Escamas se postraron en señal de alianza.
—El Nuevo Orden Mundial ha desplegado "Cosechadores de Hielo" —advirtió Thor, su mirada fija en el mapa abisal—. Máquinas diseñadas para absorber la energía de los Resonadores y usarla para alimentar sus propias ciudades privadas en la órbita baja, dejando a la Tierra como un cascarón vacío. Debemos sabotear su red de mando desde el punto de presión más vulnerable: las Marianas.
El plan era audaz y suicida: