Torre Desventurada

Disciplina

…–Fuerza… – Murmuró Ricardo dando vueltas por la sala.

–¿Qué? – Preguntó María.

Era una noche con lluvia suave, en la sala junto con la chimenea lanzando brillos amarillentos y ardientes. En la parte superior se ubicaba la cabeza de un ciervo disecado: los ojos negros, destellantes ante la luz del fuego, daba un aspecto escalofriante. Ricardo y María estaban separados por una mesa de sala. En ella, una maceta de vidrio que sobresale tres flores rojas de plástico, dos tazas de té humeantes, revistas y periódicos. María, sentada en un sofá azul y confortante, emitía expresión curiosa por lo que dijo, casi inaudible, Ricardo.

–Necesitamos que Elian gane fuerza. – Respondió.

–¿Con qué objetivo, Ricardo?

Ricardo se acercó a la mesa y agarró uno de los periódicos. En ella, emitía delincuencia y desaparecidos, agregando casos de secuestros a varios niños y adolescentes.

– Mira esto – le entregó en ambas manos –. Sobresale noticias de desaparecidos: dentro de la ciudad y cerca del bosque es donde desaparecen. Con ello, los secuestradores ganan dinero. No entiendo el porqué de sus capturas si esta ciudad no es enorme y densamente demográfica.

María divisa diversos artículos de dichos casos, donde poseía algunos títulos horripilantes y cierto matiz paranormal: 3 niños desaparecidos, en el 2 de enero, en distintos puntos de la ciudad. Padres exigen investigación y reencuentro de los chicos; Bash, joven desaparecido desde el 1 de enero, encontrado descuartizado en el bosque el 15 de febrero: un vigilante que iba en camino a la torre de vigilancia número 4 se encontró por sorpresa el cuerpo del joven desnudo. Según las investigaciones del caso, las causas son desconocidas; Grupo de campistas, entre alumnos y profesores del instituto educativo Amanthia, desaparecidos el 13 de junio mientras iban rumbo al lago Nerea. Autoridades fueron al lugar y registraron la zona. Se encontraron instrumentos y mochilas de campar dispersados en diferentes puntos; sin embargo, no se encontraron los cuerpos. Y así seguía la lista de casos mientras avanzaba las páginas. Dicho periódico era una lista de desaparecidos y secuestros del año, toda una lista de casos tan funestos y algunos con aspecto inverosímil.

–Comprendo lo que sientes al ver estas noticias –Repuso María mientras dejaba el periódico en la mesa–. Pero esto no es un pretexto para que nuestro hijo empiece a ejercitarse. Él apenas tiene 11 años.

–Sí lo es –Ricardo se inclinó un poco a ella poniendo las manos en la mesa–. Es favorable que empiece en este mes, antes que empiecen sus clases. No sabemos de qué personas puede rodearse; si en caso que suceda algo, él mismo puede defenderse y, así, evita que salga en la lista de desaparecidos. ¿Entiendes lo que te digo?

María, al escuchar el argumento, se limitó a escuchar y asintió.

–Muy bien… –Dijo mientras se erguía y rozaba, con su dedo gordo, su bigote oscuro–. Tendré que buscar un entrenador por mientras. Si no encuentro ni uno, lo entrenaré yo.

Ricardo se sentó en el sofá junto a su esposa para absorber su té mientras hablaba con ella otros asuntos.

En los días posteriores, a Elian le empezaron a entrenarle. Su entrenador, Álvaro, lo esperaba en el gimnasio los días lunes, martes, jueves y viernes, para empezar con su entrenamiento semanal. Al principio le costó completar las series, ya que el padre decidió que los entrenamientos empiecen duros. No obstante, poco a poco adhirió el hábito a su vida y empezaba a completar las series. Pasando el tiempo ganaba masa muscular y fuerza. Ciertas veces iba a un patio para ejercitar el atletismo. Gracias a la constancia y disciplina, empezó a superarse a sí mismo los límites que tendría. Corría más rápido y levanta más peso. Ya empezando las clases, en educación física resaltaba más que sus compañeros. Era el primero en correr más rápido que ellos; además de su grandiosa fuerza. El profesor lo miraba con orgullo y admiración por su disciplina.

Fuera de las clases, también entrenaba en un patio de atletismo en las tardes. Le gustaba mucho correr. Sentía una satisfacción por ser primer lugar en concursos de atletismo de su ciudad natal, Maston. Reservaba medallas, trofeos y diplomas. Aunque al principio lo obligaron a ejercitarse, con el tiempo lo incorporó a su vida y le empezó a gustarle. Pero ese gusto no le duró por mucho tiempo. Años después, ya le aburría a estar haciendo lo mismo una y otra vez: lo repetitivo durante un largo periodo no le agradaba. Poseía un proclive a la literatura, a ser escritor.

Durante un viaje en auto a otra ciudad con su padre y madre, apreciaba las montañas que se encontraba durante el recorrido. «–Son muy hermosas … Describir su belleza y el entorno en una novela debe ser satisfactorio.» Pensaba Elian. Le agradaba leer. Aparte de los trofeos, también tenía una estantería donde ponía los libros que ya leyó, que todavía no lo leyó, y los que está leyendo.

En cierto año, su padre le trasladó a otro colegio: donde ahora estudia. Conoció a unas cuantas personas: algunas buenas, pero otras malévolas. Destacó, también, en el curso de educación física, en atletismo. Aquella virtud resaltante divisó la facción de los matones, y le causó asombro y una necesidad de incorporarlo en ello. Pero no lo lograron.

–Lo siento –Respondió Elian ante la propuesta de Bruno–, pero no estoy interesado en integrarme en su grupo. Además, lo que están haciendo a los demás alumnos para tener dominio no está bien. Quién sabe si en algún momento no se encuentran a alguien con su talla. Ir en grupo para burlarse de otros es para cobardes, ¿saben?

Elian se retiró. Bruno estaba furioso por llamarlo cobarde, pero no actuó porque le parecía que tenía razón de ser cobarde.

Cierto día, mientras Elian caminaba junto a su amigo de su escuela, Wilson, cerca de la escuela, en la hora de salida, se encontró con el mismo grupo de matones impidiendo el escape a otro grupo de 3 personas, en un parque, encerrándolos en círculo. Alrededor no había nadie, solo pájaros que vagaban por los árboles. Le surgió la necesidad de ir solo contra aquellas personas malévolas: Bruno, quien le parecía que era el principal; Sebastián y Enzo, el último le parecía el más débil de aquella facción.



#84 en Terror

En el texto hay: aventura, desgracia, monstruo

Editado: 26.07.2026

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