Tras la perdida de tu memoria

Capítulo 10

—Vaya, este lugar, sí que está bastante bien —señaló Paula caminando al interior del departamento de Víctor.

Luego, sin ser invitada, se sentó en el sofá. Es bastante cómodo.

—Podría dormir aquí sin problemas —agregó—. ¿En serio puedo quedarme aquí?

Preguntó con incredulidad mirando la seria mirada del hombre. Este solo carraspeó y desvió la mirada.

—Sí, mientras no hagas mucho ruido y te comportes. Pero no necesitas dormir en el sofá, puedes usar la cama y...

—No, eso sería demasiado. No se preocupe, he dormido hasta bajo un puente sobre unos cartones. No es la primera vez que huyo de casa.

El hombre la miró de reojo, es una mujer bastante más sencilla de lo que imaginaba. Su tío solía llamarla trepadora y que andaba detrás del dinero de su hijo, pero no parece ser así.

—En cuanto encuentre un trabajo y pueda mudarme, le pagaré por su ayuda —indicó sonriendo abrazando uno de los cojines del sofá. En verdad está muy feliz y agradecida, pensaba que tendría que dormir esa noche en la calle.

Víctor se sentó a su lado, y la mujer lo observó, confundida. Más cuando aquel le sonrió con malicia y le rozó los labios con el pulgar de sus dedos.

—¿Y cómo piensas pagarme? —le preguntó en un tono insinuante y seductor.

Paula solo sonrió.
—Soy muy buena cocinando, y preparo un café delicioso, ¿quiero verlo? —y dicho esto se levantó del sofá caminando hacia la cocina.

Repitiendo en su cabeza que no puede morder ni arrancarle el dedo a su benefactor, eso no lo hacen las buenas personas. Víctor en tanto se quedó en silencio, arrugando el ceño, solo pensaba probarla para ver si en verdad es tan ambiciosa como pensaba su tío. Al ver su departamento, que evidencia su buena calidad de vida, quería probar si al insinuarse ella aprovecharía la oportunidad para lanzársele encima con tal de recibir su favor.

Pero, en cambio, lo ha rechazado, no de forma agresiva, sino bastante sutil al cambiar el tema y colocarse de pie alejándose de su lado. Aunque sus labios eran tan tibios y suaves...

—Voy a prepararle un latte vainilla Gold white —exclamó Paula antes de entrar a la cocina.

Cuando Víctor probó el café con pocas expectativas, la verdad es que quedó impresionado, es mejor de lo que esperaba. Al ver su rostro, Paula sonrió satisfecha. Al verla sonreír no pudo evitar quedar embelesado por ese bonito rostro. En verdad, comienza a entender por qué a su primo le gustaba tanto esta mujer, aunque aún no es razón para oponerse a la familia y abandonar todo.

—Eres muy buena en esto —dijo con sinceridad.

La mujer sonrió satisfecha sentándose en el sillón frente suyo, es claro que lo está evitando.

—He practicado mucho, las primeras veces solo hacía desastres, pero después empezó a funcionar. Mi sueño es tener mi propia cafetería, un lugar agradable y acogedor a donde quieran ir las personas cuando se sientan solas o quieran relajarse.

Víctor la miró de reojo.
—O podrías buscarte un marido con dinero y eso saldría más fácil.

—¿Y para qué yo querría un marido con dinero? —respondió de inmediato sin ocultar su molestia.

Viene de una familia con mucho dinero, pero con un padre que controla cada paso que da. Por eso tampoco quiere volver a casarse, para pasar de un padre controlador a un marido controlador prefiere dormir bajo un puente.

—Prefiero depender de mí misma —señaló con seguridad—. Además, no quiero una vida de ricos, con tener dinero, para tener una vida tranquila, sin grandes lujos, es con lo que me conformo.

—Al lado de mi primo Alexander, podías haber tenido eso sin necesidad de tanto sacrificio.

Paula no respondió. Tomó un poco de café antes de levantar la mirada del vaso.

—Cuando Alex se separó de su familia, las cosas al inicio no fueron fáciles, él quiso crear una nueva empresa, pero los primeros meses fueron difíciles. Y empecé a trabajar, como no tengo experiencia, ya que solo me han enseñado cosas que... —tosió incómoda al llegar a esta parte, ¿cómo podría decirle que lo que le enseñaron solo son cosas relacionadas con sus trabajos como sicarios?—... bien, sirve para sobrevivir al peligro, no me enseñaron a vivir una vida 'normal'. Desde ese entonces comencé a soñar con tener mi propia cafetería, pero... las cosas no se dieron.

—Bien, no te preocupes —dijo Víctor colocándose de pie, devolviéndole la taza vacía—. Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras.

La mujer sonrió animada.

—Muchas gracias, señor Mendoza, le prometo que no se arrepentirá —respondió de inmediato.

Salió de la sala hasta la puerta de entrada en donde le esperaba su asistente.

—Dile que la vigilen, déjenla salir si quiere, pero vigílenla desde lejos, y tengan cuidado, no es una mujer común —ordenó con seriedad.

—¿Qué planea hacer con ella, señor? —le preguntó su asistente.

—Por ahora nada, pero cuando Alexander recuperé su memoria es lo más seguro que intentará recuperarla de forma desesperada y será ahí donde esa mujer se volverá algo útil.

Víctor no volvió por la tarde. Paula cenó en silencio acompañada solo por la señora a cargo, y halagó su comida muy feliz de no pasar hambre durante la noche, su bebé es como una pequeña piraña hambrienta. Mientras piensa en eso, no puede evitar imaginarse a su hijo y que este se parezca a su padre, como un cachorro de tigre, de cabellos claros, piel bronceada, y ojos verdes.

—Aunque me gustaría que sacaras algo de mí —murmuró picada, acomodada en el sofá y acariciando su vientre, siempre el primer hijo nace como una copia de su padre.

Le habían ofrecido la cama, pero se negó, no quiere abusar de la buena voluntad de su benefactor. Así que le trajeron cojines y mantas, con lo cual se hizo una cama en el sofá. Víctor no volvió en la noche.

Se durmió a los pocos minutos, sin embargo, en vez de soñar, solo navegó en sus propios recuerdos. Justo en esa ocasión en que luego de salvar la vida de Alexander de la mujer, que en el hotel intentó acabar con su vida, se bebió el veneno en la desesperación de no ser descubierta.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.