La apacible calma que había acompañado los últimos días simplemente se quebró. Algo se cernía sobre el horizonte y poco a poco llegaba a vislumbrarse.
La sala de operaciones se volvió caótica. Los sistemas marcaban otro ataque en una ciudad. No eran sus asuntos, era jurisdicción de ARCOS, pero era la tercera en la semana.
Maskedman e Incógnito simplemente analizaban la situación, que más que peculiar, ya comenzaba a suponer un peligro.
En cuanto a Rose, descansaba. Su sueño, al igual que la realidad, era un caos. Pero esta vez algo era diferente, no solo había detalles que variaban, sino que se sentía tan real. En vez de ser engullida por la oscuridad, era atacada por seis sombras y cada una le propinaba una puñalada, lo cual le generaba un dolor insoportable.
En ese momento, esa entidad que vio o creyó haber visto días atrás, volvía a hacerse presente en sus sueños. Pero no en forma de mujer. La aterraba, sentía que quería algo de ella.
Rose no se caracterizaba por ser cobarde, así que la enfrentó.
—¿Qué quieres de mí? —preguntó.
La entidad, extendiendo sus alas y tomando una posición de poder y presencia, le respondió.
—Cuando llegue el momento, lo sabrás.
Rose despertó asustada. Pero para su suerte, Liraeth estaba ahí apoyándola.
—Tranquila, estás a salvo —susurró Liraeth, con voz calmada.
—Debo preguntarte algo… estoy viendo a una entidad nueva y no sé quién es.
—¿Cómo se ve tu entidad? —preguntó Liraeth con su rostro serio.
—Es alto, con cabello largo color miel, un velo cubre su cara —se detuvo, pero temerosa continuó—. Tiene unas amplias alas negras. Me da miedo cuando lo veo.
—Nyxara, es quien espera al final de todos los caminos. No puedo decirte más, deberás descubrirlo por ti misma —susurró, desvaneciéndose, dejando a Rose con más preguntas que respuestas.
Por otro lado, Ashley también soñaba, pero esta vez ese anciano que estaba presente en sus sueños le habló:
—Cuando sea el momento, deberás decidir si equilibrar la balanza —susurró, dándole en sus manos, nuevamente, el dispositivo de transfusión de sangre.
Despertó asustada, pero Nora ya estaba allí para consolarla.
—Estoy bien —murmuró recostándose.
Luego, más tranquila Ashley agregó:
—Cuando llegue la mañana quiero ver a Michael, no me siento muy bien.
—¿Estás bien? Si quieres, puedo hacer que lo traigan ahora.
—No, está bien. Puedo esperar —dijo, girándose hacia la pared.
Cubriéndose de la cámara, pero sobre todo, cubriendo su cara de preocupación y angustia.
Chris, por su lado, también tenía pesadillas. Estaba en el campo de batalla con Rose y al girarse, había desaparecido.
A lo lejos, un anciano que reconoció estaba presente. Era el mismo que vio en la cueva antes de entrar a Nivaria. Le señalaba el camino con su mano izquierda, pero también le mostraba un reloj de arena con su mano derecha. Esta caía muy rápido y casi se estaba acabando.
El señor le dijo con voz calmada pero firme:
—El tiempo se acaba, Chris. Busca información sobre Nyxara.
Despertó de forma brusca. Estaba desorientado, pero simplemente se levantó y comenzó a hurgar entre sus libros. ¿Quién o qué era Nyxara? No lo sabía, pero iba a averiguarlo.
El día comenzó y con él llegó una comunicación peculiar. El hacker estaba tratando de hablar con Rose de forma insistente, así que ella que pidió hablar con Chris. Juntos respondieron, dándose cuenta de que él no se veía nada bien. Hablaba de forma paranoica y acelerada.
—Rose, gracias a Dios. Necesito tu ayuda —exclamó, de forma desesperada, prosiguiendo rápidamente—. Me están cazando.
—Espera, ¿ARCOS sigue cazándote?
—No lo sé, no creo que sean ellos. Pero algo raro está sucediendo. Me muevo constantemente para no ser capturado. Pero últimamente debo moverme en menos de cuarenta y ocho horas de cada lugar. Porque si me quedo más tiempo —se detuvo, tragó saliva y temeroso continuó—. Intentan entrar en mis sistemas. Estoy luchando con ellos desde hace semanas, casi no he dormido. Luego, cada lugar en el que estuve, es atacado por algo. Si no es la niebla, es otra cosa.
—¿No entiendo cómo te podemos ayudar?
—La ciudad en la que estoy tiene toque de queda aplicado por ARCOS. No puedo salir de aquí.
Rose y Chris se quedaron viéndose extrañados.
—No tenemos jurisdicción en ciudades —le replicó Chris—, a menos que involucre criaturas.
—Exacto. Van a atacar aquí, lo sé. Y si me capturan, se terminó el juego —exclamó frenéticamente, prosiguiendo—. Te dije que llegaría el momento de devolverme el favor… ese momento es ahora. No solo es mi vida… es la vida de cientos de personas.
—OK, dime dónde estás. Iremos por ti —dijo Rose decidida.
—Estoy en la ciudad Zunita, en la zona Beta. No te diré nada más —expresó cortando la comunicación.
—¿Qué hacemos? —preguntó Rose a Chris.
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Editado: 09.12.2025