Tras la sombra de los Klat’ka

El Elixir de la vida

Las aeronaves comenzaban a tocar tierra en la zona de extracción destinada. Valle de la montaña Z381, en la zona sur de Zunita. El Equipo Alpha, junto a los civiles y los pocos soldados de ARCOS que aún quedaban, llegaban a la salida de la cueva. Rápidamente, Chris junto con Alpha y Ashley bajaron, sorprendiendo a Ilan, Dante y Ragnar.

—¿Qué hace ella aquí? —preguntó Dante, señalando a la pequeña.

—No tengo tiempo para esto. ¿Dónde está mi hermana? —gritó Chris, con tono impaciente.

—Está en la cueva —murmuró Ilan, bajando la cabeza.

—La muy tonta se quedó para que pudiéramos salir vivos —gritó Ragnar, enojado.

—Nos atacaron —murmuró Dante, bajando la mirada, para luego continuar—. La niebla nos seguía, nos atacaban con armas. Dijo que la querían a ella, y se quedó.

En ese momento, un grito atroz retumbó desde las entrañas de la cueva.
Helando la sangre de todos los presentes.

—¡Tío debemos ir ya! —gritó Ashley histérica

Chris por primera vez tomó el mando.
—Mikhail entrega las nuevas armas a los demás. Explícales cómo usarlas y los quiero a todos dentro de la cueva. Hay que sacar a Rose —ordenó en tono firme. Tomando su arma, cargándola. Para luego agarrar la mano de Ashley y comenzar su camino al corazón del lugar.

Apenas iluminada por la tenue luz, recorrían la cueva. Siguiendo los sonidos de gritos y golpes lejanos.

Caminaron alrededor de veinte minutos, cuando notaron que los pocos focos sanos, que aún iluminaban el lugar, terminaban abruptamente. Delante de ellos solo había oscuridad. Ambos sintieron un escalofrío recorrer sus espaldas.

Chris rápidamente encendió una linterna y continuaron, no sabían qué encontrarían, pero irían a por Rose.

De un momento a otro, un olor metálico invadió el aire, y a lo lejos, ya se podía vislumbrar el comienzo de una gran sala.
Ninguno de los dos estaba listo para lo que iban a encontrar.

En esta, se había dado una batalla brutal. Había sangre de ambos bandos; seis cuerpos desparramados en varias partes se hacían visibles. En el centro, Rose.

Yacía de rodillas, muy malherida, con su cola en parte cercenada.

Al verlos, sonrió y dijo:
—Mami… Viniste por mí —cayendo fulminante al suelo.

—¡Mamá! —gritó Ashley, desesperada.

Dándose cuenta de que, al lado del cuerpo caído de su mamá, dos criaturas se hacían presentes.
Por un lado, Liraeth, quien con cara amable la veía feliz. Del otro lado, Nyxara.

Ashley se apresuró y con ella, Chris.

Sabía lo que debía hacer, por lo que inmediatamente sacó el dispositivo de transfusión de su abrigo. Lo conectó como le enseñó Michael, y presionó el botón. No pasó mucho tiempo cuando simplemente se desmayó.

—¿Qué hace? —preguntó Michael, desconcertado, mientras llegaba al lugar, continuando—. ¡Es una niña, no puede hacer eso!

En ese momento, Rose recuperó el conocimiento, pegando un grito gutural asustando a todos.

Comenzó a observar el lugar, viendo a Chris a su lado.

—Chris —murmuró levemente—. Él aún está vivo— susurró, señalando a uno de los Thek’ar —. Paga mi deuda y salva a mi bebé de este destino—volviendo a desmayarse.

—Michael, haz algo —gritó Chris molesto.

Michael, quien se encontraba revisando a Ashley, volcó toda su atención en Rose. Por lo que apresuradamente le dijo a Dante.

—Ashley se pondrá bien, solo hay que sacarla de aquí.

El cuerpo de Rose intentaba desesperadamente regenerarse. Por lo que comenzó tomando sus signos vitales. Su pulso era muy débil. Rápidamente, continuó con los primeros auxilios, tratando de frenar las hemorragias.

—Ragnar necesito que presiones aquí —ordenó, señalando el abdomen de Rose. Luego continuó—. Necesito armar una camilla, ya.

Mikhail, Leo y Chris se apresuraron a crear una, con lo poco que tenían a su alrededor.

—Necesitamos trasladarla, pierde mucha sangre. Necesita más de lo que yo puedo hacer aquí para sobrevivir. Además de una transfusión.

Fue subida a la camilla improvisada.
Chris, sin pensarlo, conectó el dispositivo en uno de sus brazos diciendo.

—Saca toda la que necesites —prosiguió hablando por radio a la Organización —. Tenemos a Rose, pero está malherida— se detuvo por un momento mirando a su alrededor—. Capturó a varios especímenes. Por lo que consideren su deuda saldada.

—Alpha, aquí Echo. Recibido. Enviaremos personal calificado al lugar —expresó Maskedman.

—Necesito que preparen el lugar para cirugía, para nuestra llegada —agregó Michael rápidamente, antes de cortar la conexión.

—Recibido, Echo fuera.

Todos se apresuraron a sacar a Rose de la cueva y subirla rápidamente a la aeronave.
Al llegar, todo el equipo médico esperaba. Chris, débil, pero aún consciente, continuó donando sangre a Rose durante todo el trayecto.

Rose fue directo a cirugía, los Alpha, por su lado, se quedaban en el pasillo, expectantes.




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