Detalles que debes conocer:
En el capítulo "Gato Negro", el anciano de cabello grisáceo era el esposo de Emery, y la joven adolescente que apareció dentro era la hija de Maverick. Joseph también vio al fantasma de Emery allí, pero lo olvidó.
Más adelante, se le presentaron otros personajes. Todos eran familiares que se formaron con el paso del tiempo.
¿Joseph alucinó que su hija Rowen fue aceptada como modelo?
El reality show se llamaba "Modelando con Morgana", un programa de moda que transmitía castings en vivo para niños y adolescentes. Era una producción de alto perfil, donde Morgana, una reconocida directora de arte y cazatalentos, seleccionaba nuevos rostros para representar marcas como Dior, Gucci y Calvin Klein.
El Amonion, María, era la consorte de Amon, el marqués del infierno que comandaba cuarenta legiones de demonios y dominaba el conocimiento de lo oculto.
Azravael, hermana del Amonion, era conocida como la Alouqua, una vampiresa demoníaca vinculada al suicidio.
La imagen del gato, proyección del Amonion para lanzar su hechizo, cambiaba de color según la región:
En América del Norte y del Sur, los cautivos del mal veían un gato negro. En este territorio, el Amonion era conocido como María.
En Asia, el gato que los hipnotizados veían era blanco, y el Amonion se hacía llamar Sakura.
En Europa, la figura proyectada es un gato gris, y el nombre que adopta la entidad es Sophie.
En África, se visualiza un gato dorado, y el Amonion en esa región se llamaba Kiden.
En Antártida, se manifiesta un gato plateado, conocido como Mikkelsen.
En Oceanía, la proyección es un gato moteado, y el Amonion lleva el nombre de Charlotte.
El Amonion recorría distintos lugares en busca de su víctima perfecta.
Las personas de espíritu positivo, irradiaban un resplandor amarillo que les resultaba insoportable; el Amonion debía mantenerse alejado de ese brillo, pues la cercanía podía herirlo. Por el otro lado, cada acto de negatividad humana liberaba una energía azul oscuro, perceptible para ellos, y era esa energía la que identificaban como su alimento, pero antes debían tomar el control de esa persona para poder absorber sus energías.
Las tres conexiones del Amonion:
Para ejercer control total sobre una vida humana, el Amonion necesitaba establecer tres conexiones fundamentales:
1. El gato negro: la mirada que hipnotiza.
2. La mente: confusión, alteración, revoltijo.
3. El alimento suministrado: contenía un preparado con especias mágicas como hachís, chamico, flor de campana, ayahuasca (en pequeñas cantidades) y una sustancia infernal llamada Dropel.
Si alguna de estas tres conexiones se rompía, el Amonion perdía poder.
Joseph no buscó al Amonion como empleada; fue ella quien lo encontró. Lo hechizó provocándole una infección en la garganta y luego le ofreció agua de una cantimplora, fingiendo amabilidad.
El Dropel es una sustancia negra semejante al hollín, que habita en el Inframundo. Solo cinco decigramos bastaban para desorientar al portador y volverlo completamente manipulable. El agua que Joseph bebió de la cantimplora contenía Dropel disuelto, como si fuera hielo, volviéndose transparente.
Joseph, sentado a la mesa, abrió una lata de atún con manos temblorosas y arrugadas. Introdujo la cuchara y, al probar el contenido, las lágrimas comenzaron a deslizarse por su rostro sin que pudiera detenerlas.
Por un instante, el hechizo que lo envolvía se quebró.
La ilusión se desmoronó ante sus ojos y la habitación reveló su verdadero rostro: una mesa cubierta de polvo, platos rotos, suciedad acumulada en cada rincón. En un extremo oscuro se apilaban varios sacos repletos de latas de atún vacías. Durante un breve instante recordó lo que había hecho: había asesinado a su familia. Pero el remordimiento solo duró segundos antes de que su mente volviera a engañarlo. Entonces, para él, el atún de nuevo supo a solomillo, el polvo a perfume y la miseria se disfrazó nuevamente de gloria.
Joseph murió tiempo después por inanición, sentado a la mesa.
Escenas de la entidad.
Primera escena:
La carretera se extendía como una herida oscura en medio de la nada. El rugido del motor de la Chevrolet Suburban negra, devorando kilómetros de asfalto.
Dentro del vehículo viajaban tres jóvenes.
El conductor, de unos treinta y tantos años, tez blanca, mandíbula tensa, mirada profunda y calculadora, llevaba el control con una seguridad fría. A su lado iba el copiloto, el más joven de todos, también de tez blanca y muy delgado, ocultaba medio rostro tras una bandana blanca con flores azules que luego mostró su rostro con un gesto cansado.
En la parte trasera, un tercero de tez blanca, de unos cuarenta y tantos, robusto, mayor que los otros, sostenía el paquete envuelto en periódico con una tranquilidad calculada. Era el que pensaba por los tres.
-Te lo dije, hermano -dijo el de atrás al piloto.
Ese tipo estaba demente. Nos la puso demasiado fácil.
-Veinte mil limpios. Sin líos, sin persecución... ni testigos.
-Veinte mil dólares... -murmuró el conductor-. No pensé que fuera a funcionar. Ja, ja, ja. Rio.
-Ahora con ese dinero vamos a invertirlo en una estafa piramidal y sacaremos 10 o 30 veces más de la inversión. Será grandioso. -Añadió el de atrás-.
Las risas llenaron el interior.
Entonces el conductor frunció el ceño.
A unos metros, en medio de la carretera, una mujer caminaba sola. Traía encima un brillante vestido dorado, ajustado al cuerpo que la hacía lucir muy sexi. Cabello negro, largo y lacio.
-Oye... ¿Mira esa muñeca? Trépala, trépala.
-Mierda... -silbó el copiloto-. Está como para chuparse los dedos.
La camioneta redujo la velocidad hasta detenerse frente a ella.
María levantó la mirada.
No había miedo en su rostro. Solo una calma demasiado perfecta.
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misterio de identidad, misterio criminal, misterio / suspenso
Editado: 08.04.2026