traumas el arte de romperte lento

Nadie vio cuándo me rompí

Nadie vio cuándo me rompí,

ni siquiera yo.

Fue tan lento

que confundí mis grietas

con mi forma de ser.

Aprendí a sonreír

con el alma en otra parte,

a decir «no pasa nada»

mientras algo en mí

dejaba de hablar.

Y nadie preguntó.

Quizá porque las heridas invisibles

son las más fáciles de ignorar

cuando no pertenecen

a quien las mira.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.