No me rompiste en un día.
Fueron pequeñas cosas,
promesas convertidas en cenizas,
palabras clavadas en la memoria,
silencios que pesaban demasiado.
Y un día me miré al espejo
sin encontrarme del todo.
Qué extraño:
seguía siendo yo,
pero ya no me sentía en casa
dentro de mi propia piel.
Editado: 29.10.2026