traumas el arte de romperte lento

Un hogar dentro de una jaula

Construí paredes invisibles

para que nadie entrara demasiado.

Les puse el nombre de prudencia,

de distancia,

de no necesitar a nadie.

Pero ahora las puertas están abiertas

y sigo sin saber salir.

Qué ironía:

quise proteger mi corazón

y terminé convirtiéndome

en prisionera de mis propias defensas.




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