Tengo miedo,
pero no sé de qué.
Tal vez de perder lo que amo,
de confiar demasiado,
de volver a equivocarme.
O quizá sea ese temor antiguo
que aprendió a vivir conmigo
y ya no necesita razones
para quedarse.
Qué difícil es explicarle al mundo
una tormenta
cuando ni siquiera conozco
el nombre de la lluvia.
Editado: 29.10.2026